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Sala 2 del Teatro Eslava
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Sala 2 del Teatro Eslava (Foto: MDO)

150 años del teatro Eslava (I)

sábado 11 de septiembre de 2021, 11:00h

El 30 de septiembre de 1871 se abrió en el pasaje de San Ginés, 3, un nuevo teatro: el Eslava. Hoy es una discoteca llamada Joy Eslava sometida a un proceso de reforma. El teatro, al que hoy se accede por la calle Arenal, tiene una historia interesante con algunos hitos destacados en el teatro español del siglo XX.

Un proyecto engañoso.

Hilarión Eslava fue un compositor navarro, autor de más de treinta óperas, obras sinfónicas y más de ciento cuarenta partituras religiosas, además de varios tratados de solfeo, composición y música religiosa. Instalado en Madrid se hizo cargo de la educación de su sobrino mayor, Bonifacio San Martín, promotor de un local que resultó polémico. El 7 de marzo de 1870 el arquitecto Bruno Fernández de los Ronderos presentó la memoria y los planos de un edificio “destinado a depósitos y montura o conclusión de pianos”. Las obras finalizaron el 14 de agosto de 1871 y aparecieron los problemas. Los inspectores municipales, que esperaban encontrar un almacén, vieron que aquello era un auténtico teatro con capacidad para unos 1.000 espectadores. Nada pudieron hacer porque parece que no conculcaba ninguna ordenanza. Pero, para evitar otros fraudes, el ayuntamiento promulgó el 31 de enero de 1872 un Reglamento para la construcción e instalación de salas de reunión y de espectáculos públicos.

El nuevo salón presentaba una decoración recargada ejecutada bajo la dirección del escenógrafo Ferri. Tenía en platea 375 butacas y 12 palcos. En la platea y principal tenía 700 localidades más. El aforo inicial total se estableció en 1.200 espectadores.

El programa de inauguración, el 30 de septiembre de 1871, incluyó diversas composiciones musicales y las comedias No siempre lo bueno es bueno y Como pez en el agua.

Un café de zarzuela.

El nuevo teatro tenía un gran café de la planta baja se bautizó con el nombre de Granada, destinado también a conciertos, aunque Bonifacio Eslava lo eliminó en 1881 y dio ya tres pisos al teatro, que se suponía podía albergar a 1.200 espectadores.

Durante la primera década de existencia no pasó de ser uno más de los teatros de tercer orden, con programación por secciones. Durante el verano de 1879 se realizaron obras de importancia en el escenario para poder montar espectáculos más importantes.

Su café debió ser muy popular y concurrido, porque mereció un chotis en la zarzuela La Gran Vía, estrenada en 1886. Lo canta la Menegilda, una criada, que ha sido despedida por sisar en la compra. Dice así:

Pero al darme el señorito

la cartilla y el parné

me decía muy bajito:

te espero en Eslava, tomando café

Repasando sus empresarios, artistas y programación en el último tercio del siglo XIX, resulta evidente que fue teatro dedicado al género frívolo y a las zarzuelas cortas. También es esas décadas fue reconstruido varias veces. En una inspección gubernamental de 1882 se detectaron graves problemas de seguridad y tuvieron que realizarse importantes obras de mejora dirigidas por el arquitecto Sánchez y Rodríguez. Se reinauguró con una compañía de zarzuela y comedia el 29 de septiembre. El gran salto cualitativo lo daría a partir de 1894 cuando se dijo que pasaba a ser empresario del Eslava el compositor Ruperto Chapí. Durante el verano de ese año se hicieron reformas de calado en las que se gastó la empresa 40.000 pesetas. Chapí estrenó varias composiciones suyas en el teatro –El moro Muza, El tambor de granaderos- contribuyendo a mejorar su imagen.

El 22 de octubre de 1897 debutó en Madrid Rafael Arcos. En las siguientes décadas sería uno de los cómicos más populares, sobre todo por su especialidad como transformista a imitación de Frégoli. El señor Arcos se casó con La Gioconda (Teresa Mandri), artista de variedades, y fueron los padres de dos actores del siglo XX: Rafael y Teresa Arcos. La segunda triunfó en el mundo de la revista, pero abandonó el teatro al casarse con el director Mariano Ozores. Al iniciar la temporada 1899-1900 la empresa decidió abrir un acceso al teatro por el café Cuatro Estaciones (antes El Siglo) de la calle Mayor 18, o sea, por la trasera del teatro. La obra se hizo para aumentar la seguridad del público. Con todos estos avatares, el Eslava pasó al siglo XX.

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