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Fachada principal del teatro Eslava
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Fachada principal del teatro Eslava (Foto: MDO)

150 años del teatro Eslava (y III)

sábado 25 de septiembre de 2021, 17:50h

La historia del Eslava fue azarosa conforme avanzaba el siglo XX. Al proclamarse la II República entraron dos figuras excepcionales: el maestro Manuel Penella y Blanquita Pozas, estrella de las variedades. El 18 de julio de 1936 se representaba en el Eslava la revista Cinco minutos de amor. Al frente de la compañía figuraban Mariano Ozores, el padre del clan artístico, y una de las vedettes más queridas, Laura Pinillos. Como todos los demás, el teatro cerró durante unas semanas, aunque enseguida volvieron estos artistas que siguieron ofreciendo el género frívolo, como atestiguan los títulos Caray que nochecita, ¡Ay, mi chato! o Cinco minutos de amor, que se representaba antes de la guerra.

El 22 de abril de 1939, terminada la guerra, en el Eslava siguió imperando la revista. No duraría mucho. Celia Gámez reconquisto su lugar principal en el género estrenando en este escenario El baile del Savoy, 1940; La cenicienta del Palace, 1940; Peppina, 1940, Yola, 1941 o Si Fausto fuera Faustina, 1942.

Al comenzar el verano de 1943 el gobernador civil ordenó el cierre del local aduciendo falta de seguridad para evacuar a los espectadores al estar las salidas de emergencia en el estrecho callejón de San Ginés. Tendrían que pasar catorce años para que volviera a levantar el telón.

Luis Escobar

Don Luis Escobar, Marqués de las Marismas del Guadalquivir, una de las grandes personalidades teatrales del siglo XX fue el artífice de la recuperación. Junto a Gonzalo Figueroa, Duque de la Torre, y al arquitecto Mariano Garrigues y Díaz-Cañabate, emprendió la reforma llevada a cabo por Garrigues junto a su colega Adolfo López Durán. Fue entonces cuando se habilitó la entrada por la calle Arenal.

La reapertura se produjo el 9 de mayo de1957 con un nuevo montaje de La Celestina que protagonizó Irene López Heredia. Escobar introdujo en su teatro a algunos de los dramaturgos más atractivos de todo el mundo y cuyas obras nadie se atrevía a montar en España: Harold Pinter, Tennessee Williams o Robert Bolt. Y tuvo la valentía de programar el primer estreno de García Lorca en un teatro comercial tras la entonces lejana Guerra Civil: Yerma (1960). Algunos años más tarde, en 1978, Lorca volvió ser protagonista gracias a Miguel Narros. Llevó por primera vez a escena Así que pasen cinco años, en un montaje que se sigue recordando. La aventura empresarial y artística de Escobar quedó sentenciada en diciembre de 1978 cuando tuvo que vender el teatro al empresario Pedro Trapote. En junio de 1979 el veterano Paco Martínez Soria fue el último en actuar en el Eslava.

Joy Eslava

El nuevo propietario lo transformó, aunque conservando la arquitectura teatral, en la discoteca Joy Eslava abriendo sus puertas el 25 de febrero del año 1981, dos días después del fallido golpe de estado que protagonizó el teniente coronel Tejero. La reforma estuvo firmada por María Las Heras Torralba y César Alepuz. El 18 de diciembre de 1998, cuando ya no había clientes dentro, la sala sufrió un aparatoso incendio originado en el circuito de aire acondicionado y aunque no produjo heridos, sí resultó seriamente dañado el edificio. Las pinturas del techo quedaron seriamente dañadas. Tanto que un equipo de veinte restauradores tuvo que trabajar para recuperarlas. En esa restauración se añadió un nuevo medallón con la imagen de Luis Escobar. Una gran cornucopia sobre el escenario enmarca el retrato de don Hilarión Eslava. Hoy el teatro Eslava sigue siendo la discoteca Joy-Eslava.

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