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TEATRO

Obra 'Tiza', en el Teatro Luchana
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Obra 'Tiza', en el Teatro Luchana (Foto: Aida Lorente)

Tiza: la comedia que te coloca en el papel de profesor, padre y niño al mismo tiempo

lunes 13 de enero de 2020, 11:03h

Tiza. La obra de teatro que cabalga entre la ironía, la exageración y el humor en pleno centro de Madrid. En un decorado que recuerda a cualquier aula de colegio, son cuatros los actores los que sacan en el mismo lapso de tiempo el lado más conservador de un padre que decide que es buena idea meter a su hijo en el colegio más caro para así conseguir un buen futuro junto con el papel de un profesor que quiere salir de lo establecido y aboga por una educación diferente en un colegio con patrones muy cerrados.

Con una perfecta interpretación en la que se entremezclan las risas, gritos, e incluso la mítica canción de Pimpinela, Jorge Yumar, Clara Galán, Marcos Orengo y Cayetana Oteyza consiguen teletransportarte a la sala de profesores de un colegio que ni siquiera conoces y hacerte recapacitar con los valores que en muchas ocasiones poseen los padres. Una denuncia a lo que muchos progenitores exigen: obligar a su hijo a ser lo que ellos no fueron y “llegar muy lejos”. Pero… ¿a dónde?

En 75 minutos de obra en uno de los teatros más conocidos de la capital, el mítico Teatro Luchana, se puede disfrutar de una comedia que además de hacer reír critica todos los estereotipos creados alrededor de la educación, del matrimonio y del papel que los profesores poseen en los colegios. Una denuncia de lo que se pide a los hijos por ser hijos, a los profesores por ser profesores y a una pareja por el simple hecho de compartir alcoba.

El colmo de llamarse Roberto Revuelta Romo y tener problemas para pronunciar la letra ‘r’. Fingir que todo va bien cuando llevas meses sin hablar con tu pareja. Hipotecar tu casa para pagar una plaza de colegio. Aparentar que todo va bien a los de fuera cuando de puertas para dentro está todo desordenado. Esto y muchísimo más en una obra rápida, divertida y muy sincera.

Imposible no ser consciente además de la magnífica capacidad que tienen los actores de desplazarse por el teatro. Lejos de la imagen tan típica en la que unos dejan paso a otros “escondiéndose” detrás de los biombos, estos cuatro actores se sientan a la derecha o a la izquierda del escenario mientras, sin apenas moverse, son capaces de cambiarse de chaqueta, de corbata e incluso colocarse un bolso.

Una obra de teatro ganadora del Premio Agustín González en 2009 y que tras dos años de éxito en cartel y una gira internacional cerrará el próximo 25 de enero la última temporada de una historia para todos los públicos en la que tanto niños como adultos se sentirán identificados. Todos, en alguna ocasión y de alguna manera hemos sido ese niño, en alguna ocasión un padre insistente o tal vez un profesor algo frustrado.

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