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    16 de octubre de 2021

Talavante

Ya se sabe que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Traducido a la crítica taurina significa que en tantas tardes isidriles que llevamos con poco que destacar, salvo Ureña, Fortes y Román y un par de toros, cuando se alumbra más toreo y no decae el interés todo parece perfecto. No es que haya que aplicar eso de que 'de torería y santidad, la mitad de la mitad', no. Pero simplemente que el balance triunfal de tres orejas, tres -las de Ferrera y Talavante indiscutibles-, algo tan difícil de hallar en las estadísticas venteñas, no significa que fuera un festejo memorable. Sólo que los extremeños aprovecharon los nobilísimos toros de Núñez del Cuvillo y Manzanares ni siquiera eso.

Talavante está en la cumbre desde el año pasado. Aunque otros lleven el apellido, el auténtico rey actual de la tauromaquia es el extremeño. A sus ya habituales armas de talento y creatividad para torear con clasicismo y arte, unió este miércoles la valerosa entrega en grado máximo para continuar lidiando y brillando frente a su exigennte y encastado segundo, a pesar de la cornada de 20 centímetros que le infirió el burel. La oreja que se llevó con él a la enfermería era de mucho peso. Juan Bautista y Roca Rey apuntaron 'cositas' ante lotes menos exigentes de una corrida de Cuvillo interesante.

Toros de EL PILAR, mal presentados en general, sin remate y anovillados excepto 1º y 6º; mansos, descastados y flojos. SEBASTIÁN CASTELLA: silencio tras aviso; silencio tras aviso. JOSÉ MARÍA MANZANARES: silencio; silencio. ALEJANDRO TALAVANTE: silencio; ovación. Plaza de Las Ventas, 29 de mayo. 21ª de Feria. Lleno con cartel de 'no hay billetes'.
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