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    22 de enero de 2020

Roca rey

SAN ISIDRO

La expectación que se creó con el reto que suponía el debut del número uno actual, Roca Rey, frente a bicornes de divisas duras, en este caso la de Adolfo Martín, era grande. Y el peruano cumpliò de sobra en su segundo con una faena de altos kilates artísticos que malogró a espadas. Como también destacó otrea labor valerosa y ortodoxa de Román, que le valió una oreja. Y la parte negativa fue para un entregado Manuel Escribano, corneado de importancia por el cuarto. Todo ello ante un interesante encierro de 'adolfos' que si bien defraudaron en la primera parte, los tres siguientes fueron un dechado de casta.

Ya se sabe: llegan las figuras y desaparece el toro. Un petardo en cuanto a presentación el encierro que envió Victoriano del Río para la corrida de mandamases del escalafón, cómplices ellos, Perera, Talavante y Roca Rey, y sus poderdantes de ese trapío tan justo tan justo que era cercano al bochorno y más propio de una novillada. De la quema se salvó, en parte, el peruano que decidió pegarse un arrimón con el último, cuyas astas se pasó muy cera, y se llevó una oreja reglamentariamente concedida.

SAN ISIDRO

El santo patrón, que examina el estado de la Fiesta años tras año en su abono, ha tardado tres semanas y 21 citas, sin contar los festejos de los mal llamados ‘caballitos’ o de rejoneo, en regalarnos una corrida muy interesante en conjunto y en la que pasaron muchas cosas, casi todas buenas. Porque cortaron una oreja Roca Rey y Perera (en orden de méritos), salió un toro muy bravo -¡noticia, noticia!- de nombre Cojito dentro de un encierro de Victoriano del Río que dio juego excepto el último, y también se lució un picador -¡noticia!-, Plácido Sandoval ‘Tito’. El único que desmereció fue López Simón.

Talavante está en la cumbre desde el año pasado. Aunque otros lleven el apellido, el auténtico rey actual de la tauromaquia es el extremeño. A sus ya habituales armas de talento y creatividad para torear con clasicismo y arte, unió este miércoles la valerosa entrega en grado máximo para continuar lidiando y brillando frente a su exigennte y encastado segundo, a pesar de la cornada de 20 centímetros que le infirió el burel. La oreja que se llevó con él a la enfermería era de mucho peso. Juan Bautista y Roca Rey apuntaron 'cositas' ante lotes menos exigentes de una corrida de Cuvillo interesante.
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