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La Laguna del Aceite
La Laguna del Aceite

Madrid comenzará la restauración de la Laguna del Aceite en 2014

Por Carmen M. Gutiérrez
miércoles 17 de julio de 2013, 00:00h

La Laguna del Aceite, situada en Arganda del Rey, es una trampa mortal para las aves, debido a los hidrocarburos que se vertieron en ella hace dos décadas. La Comunidad ha presentado el plan para restaurarla y convertirla en una laguna más de las que forman el Parque Regional del Sureste. Los trabajos costarán unos 14 millones de euros.

Hasta cien aves al año, según los datos oficiales, han llegado a morir en esta balsa, en la que se reciclaron aceites entre los años 1989 y 1995. Al posarse, estos animales quedan atrapados por su viscosidad y mueren. Desde hace un tiempo se han instalado diferentes mecanismos para disuadirlas y, en la actualidad, un sistema sonoro se encarga de ello, minimizando el número de víctimas, según ha explicado el consejero de Medio Ambiente, Borja Sarasola.

Ahora, cuatro años después de que la Comunidad comprara esta parcela de 6,4 hectáreas y de que anunciara su restauración, la Consejería de Medio Ambiente ha presentado el plan para llevarla a cabo. Ya se han comenzado los trabajos de acondicionamiento del lugar, pero aún no se ha cerrado definitivamente el proyecto, encargado a la empresa pública estatal Tragsa. Todavía tiene que pasar por un proceso de información pública y por la evaluación de impacto ambiental. Si se cumplen las previsiones, los trabajos de descontaminación comenzarían en el segundo semestre de 2014. En junio de ese año, la Comunidad conocerá si le conceden una subvención del fondo europeo Life +, de carácter medioambiental, con la que podría costear como máximo la mitad de los gastos, que se calculan en unos 14 millones de euros.

En total, se tendrán que descontaminar 50.000 metros cúbicos de hidrocarburos, equivalentes a 20 piscinas olímpicas, y 70.000 de tierra, que ocuparían unos 825 camiones trailer. Para ello, una de las posibilidades era inertizar in situ y cubrir la zona afectada, solución que suele tomarse en casos parecidos ubicados en zonas industriales. Pero, en este caso, por estar situada en el Parque Regional del Sureste, la Comunidad ha optado por hacer una recuperación ambiental y convertirla en una laguna de agua, como el resto de las que hay en este espacio protegido, que forma parte de la Red Natura 2000, y es lugar de interés comunitario y zona de protección para las aves.

Punto negro medioambiental

El plan esbozado por la Comunidad, después de realizar estudios sobre la composición de los contaminantes que se vertieron en esta laguna de hasta siete metros de profundidad, es trasladar 1.600 metros cúbicos de aceites de las capas más cercanas a la superficie y más líquidas a plantas de valorización. Pero la mayor parte de los residuos, unos 45.000 metros cúbicos, tienen tanta acidez "que no se podría trasladar porque los camiones se dañarían", así que serán neutralizadas en la misma parcela, en la que se tendría que instalar alguna planta de tratamiento de "bajo impacto", y después ser conducidas hasta el lugar donde se vayan a valorizar. La última capa de vertido está fosilizada, lo que ha permitido que no se filtren contaminantes al subsuelo, según la Comunidad. Aún no se ha decidido si se inertizará y cubrirá o si también serán trasladados. "Si metiéramos la mano en la balsa, nos quemaríamos", indicó el consejero para ejemplificar la toxicidad de estos vertidos.

El destino final de estos hidrocarburos será la valorización, es decir, la incineración, en este caso en cementeras, que los usarían como combustible. En Madrid no hay ninguna con permiso para quemar residuos peligrosos del tipo de los hidrocarburos. Tampoco la de Morata de Tajuña, que acaba de recibir permiso para incinerar neumáticos y lodos. Por ello, la previsión es que la valorización se haga en otras comunidades autónomas.

De esta manera, y después de varias denuncias públicas e incluso de un requerimiento de la Fiscalía de Medio Ambiente a la Comunidad para que explicara la situación de la laguna del aceite, la Consejería de Medio Ambiente ha puesto en marcha el proceso para restaurar el lugar, que durará al menos cinco años. Si todo sale adelante, Madrid podrá eliminar este punto negro medioambiental en el que han muerto miles de aves desde la década de los noventa, debido a la contaminación que produjo la empresa, ahora inexistente y a la que no se pidieron responsabilidades en su momento, Aceites Ulibarri y Piqsa. A su alrededor, en lo que ahora es el Parque Regional del Sureste se han dado otras actividades agresivas, como las graveras, que también han dejado agujeros en la superficie. En este caso, se convirtieron en lagunas, al aflorar aguas subterráneas. De ahí surgió el humedal compuesto por 123 láminas de agua del Parque Regional del Sureste, que es uno de los espacios preferidos para muchas especies de aves, como el halcón peregrino o el milano negro, en Madrid.

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