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Prisión para un médico por la muerte de una mujer tras una intervención de nariz

Prisión para un médico por la muerte de una mujer tras una intervención de nariz

jueves 27 de septiembre de 2012, 00:00h
El Juzgado de lo Penal número 8 de Madrid, ha condenado al doctor A.E.Z.R.  a un año de prisión y a tres de inhabilitación para el ejercicio de la medicina por un delito de homicidio por imprudencia profesional grave, según un comunicado del Defensor del Paciente.
El 20 de abril de 2007, T.A.M., de 36 años, ingresó en el Hospital San Carlos de Madrid para someterse a una operación de rinoseptoplastia (intervención en la que se efectúa una rinoplastia y septoplastia en forma conjunta). Durante la inducción anestésica, la paciente presento hipertensión y taquicardia, lo que la llevó a desencadenar fibrilación ventricular y parada cardiorrespiratoria.

Doña T. A. M. presentaba como antecedente previo a la intervención hipertiroidismo, que es una contraindicación en el proceso anestésico y en la cirugía estética electiva, ya que, supone un alto riesgo en el proceso anestésico quirúrgico, pues las maniobras de intubación orotraqueal pueden desencadenar una suelta masiva y súbita de hormonas tiroideas, desencadenando una crisis tirotóxica con hipertensión arterial y aumento progresivo de la frecuencia cardiaca hasta fibrilación ventricular y parada cardiaca, como sucedió en este caso.

Trasladada a la UCI
Posteriormente fue trasladada a UCI, donde se objetiva hiperfunción tiroidea con hormona hipofisiaria baja, siendo diagnosticada de coma neurológico secundario a encefalopatía anóxica.

Posteriormente fue llevada a la UCI del Hospital Universitario de la Paz, con el juicio clínico de: “Encefalopatía hipoxémica secundaria a parada cardiaca reanimada, hiperfunción tiroidea y neumotórax parcial izquierdo recidivado y drenado, con una afectación cerebral generalizada”. Tras permanecer cinco meses en coma, T.A.M. falleció como consecuencia de las complicaciones derivadas el día 13 de septiembre de 2007.
 
Homicidio por imprudencia
El doctor acusado debería haber usado una adecuada profilaxis mediante la previa administración de un fármaco betabloqueante cuya función hubiera sido paliar los efectos de la 'tormenta tiroidea', riesgo posible en atención a los antecedentes de la paciente. Esta omisión constituye una infracción de las reglas básicas de prudencia en el ejercicio de la inducción anestésica de la paciente.
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