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Obra ‘Los dioses y Dios’
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Obra ‘Los dioses y Dios’ (Foto: Antonio Castro)

‘Los dioses y Dios’, El Brujo en el Olimpo

miércoles 26 de enero de 2022, 11:05h

Rafael Álvarez, El Brujo, es ya un clásico de nuestra cartelera como lo fuera, durante muchas temporadas, Moncho Borrajo. Ambos son artistas inclasificables que se subieron en solitario a los escenarios mucho antes de que aparecieran los clubs de la comedia. De Borrajo sabemos poco últimamente. El Brujo, por el contrario, reaparece todas las temporadas con alguno de sus discursos.

Ahora estrena en el Bellas Artes Los dioses y Dios, montaje con el que abrió el pasado festival de teatro de Mérida.

A lo largo de su carrera, desde que decidió actuar siempre solo, El Brujo se ha adentrado en distintos mundos literarios y dramáticos. Ha explorado la picaresca española, el misticismo, los mitos griegos y hasta la filosofía yogui.

Han pasado más de cuarenta años desde que el actor apareciera en el Gayo Vallecano, junto a Margallo y Petra Martínez. Y unos pocos menos desde que protagonizara La taberna fantástica, uno de los grandes éxitos de los ochenta. Rafael revalidó poco después ese éxito con la serie Juncal.

Si no recuerdo mal, la última vez que actuó en una compañía fue el año 1997 con El avaro, en la desaparecida Sala Olimpia. A partir de ese momento aparece siempre solo. En ocasiones con la participación de un músico en directo, como en este espectáculo, que es Javier Alejano. Siempre ha encontrado textos ajenos adecuados a sus características. Quizá el más afín ha sido Darío Fo. Pero también ha interpretado El contrabajo, de Patrick Süskind o un par de textos de Fernando Quiñones. Y, si no tenía obras de otro, se las escribe él mismo,

Los dioses y dios es uno trabajo enteramente suyo en el que vuelve al Olimpo griego, a la cultura mediterránea que creó unos dioses a imagen y semejanza de los mortales. Estos siempre están en la búsqueda de lo esencial, en la búsqueda ¿de un dios? Rafael no puede desprenderse del humor aun cuando lleve a escena temas trascendentales. O, tal vez, la relación entre lo humano y lo divino es más pragmática y menos solemne.

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