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ENTREVISTA

Miguel Garrido, nuevo presidente de CEIM.
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Miguel Garrido, nuevo presidente de CEIM. (Foto: Chema Barroso)

Miguel Garrido, nuevo presidente de CEIM: “Me gustaría que dentro de cuatro años los empresarios estén mejor vistos”

miércoles 19 de junio de 2019, 07:34h
Pocas horas después de su nombramiento oficial como presidente de la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM), Miguel Garrido atiende a Madridiario para hacer un recorrido hacia detrás y hacia delante por los logros y retos de la asociación que representa a la mayoría de los empresarios de la región. En un momento de cambio político, Garrido no hace sangre con el anterior Ejecutivo de la ciudad de Madrid -hubo una "muy buena" comunicación, dice, con los de Carmena, aunque no se tuvieron en cuenta las necesidades del tejido empresarial- y prevé una "interlocución estupenda" con el nuevo alcalde, José Luis Martínez-Almeida. En la Comunidad, y a la espera de la investidura del próximo presidente regional, cree que la clave está en mantener una baja fiscalidad en Madrid y señala, no obstante, el acceso a la innovación como asignatura pendiente en la región.

Sustituye a Juan Pablo Lázaro al frente de los empresarios madrileños. ¿Con qué sensaciones asume en cargo?

Con una enorme alegría. Llevo muchos años vinculado al mundo de las organizaciones empresariales y que los representantes de todas las asociaciones de todos los sectores y territorios hayan confiado en mí, me produce mucha alegría. Y también con una gran responsabilidad, porque soy consciente de que es un momento muy trascendente, un momento que no es fácil ni en el ámbito político ni en el económico y el representar a las empresas madrileñas en esta etapa, durante los próximos cuatro años, también supone una responsabilidad.

Cuatro años por delante como representante de los empresarios de Madrid. ¿Cuáles son los principales retos que se marca para el mandato?

CEIM es una organización muy importante en la medida en la que representa y defiende los intereses de los empresarios; y creo que ahora, en este momento tan especial, debemos dar un cambio. En los últimos cuatro años hemos hecho una refundación de CEIM y hemos pasado a ser una organización independiente y eficiente. Ahora, lo que queremos es pasar a ser proactivos. Nosotros opinamos de todo lo que va sucediendo; tenemos ese estatus por el que nos informan de las normativas y nos pronunciamos acerca de ellas. Pero creo que el momento actual exige que demos un paso más y que seamos proactivos, que intentemos pensar, no en lo que se ha venido haciendo hasta ahora, sino un poco más allá.

"El momento actual exige que demos un paso más y que seamos proactivos"

Imaginar es romper imágenes y creo que tenemos que romper las imágenes establecidas, no conformarnos con los corsés. Hay que intentar, conjuntamente con los sindicatos, con el resto de sociedad civil y con las administraciones, pensar cuál debe ser el Madrid del futuro y trabajar para conseguirlo. Tenemos que adaptarnos también a los conceptos de globalización, transformación digital, sostenibilidad e igualdad, que ya son cuestiones internas en las empresas. Tenemos que aumentar la representatividad, mejorar nuestra relevancia e intentar que estén representados todos, incluida, por ejemplo, la principal organización de autónomos, ATA, que aún no forma parte de CEIM.

¿Están pidiendo más protagonismo en la toma de decisiones?

Creemos que en un momento de cambio tan importante y en una situación política tan compleja, la sociedad civil puede dar un paso adelante y ser más propositiva. Por ejemplo, las relaciones laborales están todavía basadas en un Estatuto de los Trabajadores, en una normativa que es muy antigua; como los tiempos han cambiado, creo que tenemos que ser capaces de buscar entre todos fórmulas para que se adapten a las nuevas necesidades de las empresas, pero también de la sociedad. Esta relación con las administraciones es una parte importantísima de nuestro trabajo y tiene que estar basada en los principios de cooperación, de lealtad, de compromiso mutuo, pero también de firmeza: tenemos que ser firmes en la defensa de los intereses de los empresarios.

Foto: Chema Barroso

Como dice, una parte importante del trabajo de CEIM pasa por la relación con la Administración Pública, y usted llega a la Presidencia de la organización en un momento de cambio. ¿Cree que va a haber un mayor entendimiento con este Ayuntamiento, a falta de perfilarse el Gobierno, que con el anterior?

José Luis Martínez-Almeida es una persona a la que conozco desde hace mucho tiempo y estoy seguro de que vamos a tener una interlocución estupenda que va a redundar en el beneficio del conjunto de los madrileños y, particularmente, de las empresas.

¿Cómo valora la relación con el equipo de Gobierno saliente?

Tengo que decir, en honor a la verdad, que la comunicación que ha habido con el anterior equipo de Gobierno del Ayuntamiento ha sido muy buena. Hemos tenido muchas reuniones con ellos y, en muchos casos, han sido fructíferas. También tengo que decir que, desgraciadamente, en algunos aspectos claves e importantes no se han atendido nuestras reclamaciones. Entendemos que esto es normal: las administraciones están elegidas por los ciudadanos y tienen el legítimo derecho de actuar defendiendo el interés general. Lo que hemos reivindicado es que antes de tomar medidas se debe escuchar a los empresarios y evaluar el impacto económico que van a tener. Aquí es donde creemos que por parte del anterior equipo del Ayuntamiento no se nos ha tenido en cuenta. En el caso de Madrid Central, por ejemplo, hemos criticado que no se hayan tenido en cuenta las medidas que nosotros consideramos fundamentales antes de poner en marcha un proyecto de tanta envergadura. Y eso ha hecho que en muchísimas empresas haya tenido un impacto muy negativo.

"Madrid Central ha tenido un impacto muy negativo en muchísimas empresas"

Precisamente, el nuevo alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, se ha comprometido este martes a abordar algunas de las demandas de los empresarios, empezando por Madrid Central. El problema es que se ha hablado de modificar las restricciones de la APR y de, directamente, restablecer la libre circulación. ¿Qué piden ustedes exactamente?

Lo que es absolutamente imprescindible es que antes de tomar cualquier medida se evalúe su impacto económico. No somos quien para decir lo que hay que hacer, pero lo que sí decimos es, primero, que la lucha por el medio ambiente es una prioridad; pero, también, que hay que hacerla compatible con la actividad económica que requiere una movilidad. Lo que pedimos es que cualquier medida que se tome tenga en cuenta que las empresas, no por capricho, necesitan que la gente pueda llegar a sus establecimientos y consumir y que los proveedores puedan abastecerlos. Lo que queremos es que, se haga lo que se haga con Madrid Central, se hable con las empresas para que se busquen las medidas que disminuyen el impacto negativo.

Otra de las promesas del alcalde ha sido la de atajar el problema de la venta ilegal. ¿Se ha hecho, hasta ahora, poco para combatirla?

Sin ninguna duda. Seguimos viendo Madrid plagado de vendedores ambulantes ilegales con mercancía falsificada, en algunos casos, robada… eso es una realidad. Y las tiendas que pagan muchos impuestos y sus cotizaciones a la seguridad social y que cumplen con la normativa de consumo como garantía a los clientes tiene que competir con unas mafias que, la realidad, es que campan a sus anchas. No hay más que pasearse por determinadas zonas de Madrid para verlo. Hacen un tremendo daño y suponen un coste importantísimo, no solo para los comerciantes, sino para el conjunto de los ciudadanos.

"La realidad es que las mafias de la venta ambulante ilegal campan a sus anchas"

En la Comunidad, PP y Cs han expresado en multitud de ocasiones estas últimas semanas que el acuerdo para un gobierno de derechas es necesario "para que Madrid siga siendo la locomotora de España". ¿Qué cree, desde el punto de vista empresarial, que hace falta además de ese pacto que defienden populares y naranjas?

Bueno, efectivamente Madrid ha liderado el crecimiento económico de España en los últimos años, bastantes, por cierto. Y creo que eso, en parte, ha sido porque ha habido gobiernos estables, predecibles y que han mantenido una fiscalidad, comparativamente con otras regiones de España, más baja, dejando más espacio y más margen a la iniciativa privada. Es fundamental que se mantengan esas políticas de impuestos más bajos, desde luego, no incrementar la presión fiscal.

Sin embargo, creo que Madrid tiene que dar un salto todavía en alguna otra materia. Por ejemplo, en innovación. Hay muchos fondos europeos que Madrid ha perdido, quizás porque ha faltado una apuesta decidida por ello. Nosotros hemos propuesto durante el periodo preelectoral la cración de una agencia madrileña de la innovación, al estilo de lo que hay, por ejemplo, en el País Vasco, que es muy eficiente. Ahí todavía tenemos mucho que mejorar. También vemos que los grandes proyectos urbanísticos llevan mucho tiempo parados y suponen un crecimiento que, primero, Madrid necesita y, segundo, va a tener un impacto en el empleo de forma inmediata. También está el tema del turismo; aunque los números en Madrid son para estar satisfechos, desde luego no podemos conformarnos. Tenemos que competir con las grandes ciudades europeas: con París, con Roma, con Londres, y para ello hay que trabajar por un turista de más calidad: que se incremente el gasto medio por turista; que vengan más pero, sobre todo, que gasten más. Nosotros hemos reclamado a la ministra [de Industria, Reyes Maroto] que se ponga de una vez por todas a disposición de las empresas una infraestructura tan importante como es el Palacio de Congresos de la Castellana, que ya lleva demasiados años a medio gas; estamos perdiendo una magnífica oportunidad para celebrar grandes encuentros de negocio en Madrid.

“Madrid tiene que dar todavía un salto en innovación”

¿Qué otros problemas tienen los empresarios madrileños?

Evidentemente hay una alta fiscalidad. Cuando nuestra economía adolece de un problema por encima de todas los demás como es el desempleo, creemos que no tiene sentido que tengamos unas cotizaciones sociales. Porque son un impuesto que va directo al empleo y creemos que es algo en lo que hay que trabajar. El acceso a la financiación, la excesiva regulación, la competencia desleal, el intrusismo… Hay muchos aspectos que dificultan la actividad. Y luego la rigidez, por ejemplo en la normativa laboral, que es algo preocupante.

Precisamente en normativa laboral hay algunos aspectos nuevos indroducidos por el Gobierno de Pedro Sáchez que el arranque de su mandato pilla en plena implantación, como el registro horario en las empresas. ¿Cómo lo estan planteando?

Esto está suponiendo una dificultad añadida a muchas empresas, sobre todo a las pequeñas. Creemos que hay que luchar contra las prácticas ilegales que puede haber, de gente que trabaja sin cotizar etcétera. Hay que ser contundente porque, entre otras cosas, a quién más perjudica eso es a las empresas que hacen bien las cosas. Pero desde luego, no creemos que el modelo que haya que buscar sea volver a prácticas del pasado. Hoy en día, la realidad ha superado el fichaje, hay fórmulas que pueden hacer compatible el cumplimiento de la normativa con la flexibilidad necesaria para que los trabajadores y los empresarios busquen la mejor fórmula para atender las necesidades de los clientes y de las empresas.

¿Qué proponen?

Hay que contemplar que la realidad de la empresa tiene muchas variables y habría que dejar que la negociación colectiva, el diálogo social que tan buenos resultados suele dar siempre, sea la que establezca los distintos métodos y no necesariamente un registro personal de cada día.

¿Y en cuanto a la subida del salario mínimo interprofesional a 900 euros?

Creemos que es muy bueno y muy necesario que aumente la retribución de los trabajadores. Los salarios deben subir y eso es bueno para el conjunto de la economía y para las empresas. Pero también creemos que esa subida de la retribución debe estar vinculada a mejoras en la productividad. Subir un salario mínimo por decreto tiene el riesgo, y creo que se está empezando a ver y se va a ver sin ninguna duda, de que haya muchas empresas, o particulares, que dejen de contratar y que esto tenga al final un efecto negativo de desempleo cuando. Lo que tenemos que hacer es dar fórmulas a las empresas para que consigan ser más rentables. Haciendo una empresa rentable se consigue que se contrate a más personas y que estas tengan mejores salarios; que se retribuya el capital, que también es una parte importante porque hay que incentivar que la gente invierta; y que se paguen más impuestos, no porque se suba la presión fiscal sino porque a mayor actividad, mayor recaudación.

“Madrid ha liderado el crecimiento de España porque se ha mantenido una fiscalidad baja”

En su día, fue también presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid. ¿Lo tienen fácil los jóvenes para empezar en la capital?

No, no lo tienen fácil. Hace 20 años era muy difícil emprender y ahora sigue siéndolo, aunque diría que quizás es ahora un poco más fácil. Las herramientas tecnológicas, por ejemplo, facilitan el que alguien se dé a conocer, aunque también aumentan la competencia. Es tan necesario que haya nuevas vocaciones empresariales, que aparezcan nuevas empresas… y las empresas al principio de su vida son débiles, como un recién nacido: hay que ayudarles en los primeros meses de vida. Nosotros tenemos esa responsabilidad de ayudar y creemos que lo fundamental es quitarles toda la maraña administrativa a la que se ven sujetas: que cuando una persona toma la decisión de emprender un proyecto y arriesga su dinero, pueda dedicarse única y exclusivamente a su negocio.

Vamos a viajar en el tiempo: han pasado cuatro años y concede la entrevista del final de su mandato al frente de CEIM ¿Qué le gustaría poder decir?

Me gustaría que las empresas madrileñas me despidieran con un balance de que hemos contribuido a mejorar las condiciones en las que ellos tienen que desarrollar su actividad. También que los empresarios estén mejor vistos, que tengamos socialmente una mayor valoración. Y que las administraciones entiendan que nos tiene que dejar trabajar en paz, que haciendo nuestro trabajo estamos contribuyendo a la mejora de la calidad de vida del conjunto de los madrileños.

¿Cree que, en general, los empresarios tienen una mala imagen?

Tiene que mejorar, en muchos casos, y no hay más que ver algunas cuentas de Twitter o las cosas que a veces uno escucha. Mucha gente no conoce o conoce mal la actividad de los empresarios. Más del 90 por ciento son pequeñas y medianas empresas, la grandísima parte, empresas familiares; son gente que tiene una grandísima responsabilidad, que hace un esfuerzo enorme, hipoteca su futuro y el de su familia, dedica mucho tiempo y esfuerzo y muchas veces pierde todo en el camino; y cuando triunfa, además de ser bueno para ellos, es también bueno para el conjunto de los ciudadanos. Tenemos que trabajar en esa línea, para dar a conocer la labor que hacemos y tener un mayor reconocimiento.

Foto: Chema Barroso

Miguel Garrido de la Cierva fundó en 1985 Viajes ECO, sociedad que en la actualidad cuenta con veinte trabajadores. Ha sido presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid (AJE Madrid), de la Confederación Española de Jóvenes Empresarios (CEAJE) y de la Confederación Iberoamericana de Jóvenes Empresarios (CIJE). Además, formó parte de la Junta Directiva de CEIM de 1993 a 1998, y de la Junta Directiva de CEOE, de 1998 a 2000.

Asimismo, en el Gobierno de la Comunidad de Madrid, ha sido viceconsejero de Empleo y de Economía e Innovación Tecnológica, así como consejero de Medio Ambiente. También ocupó la Presidencia de la empresa Canal de Isabel II, y fue durante nueve años director gerente de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Madrid.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    14442 | José Antonio - 19/06/2019 @ 10:04:22 (GMT+1)
    O sea. Que después de forrarse a costa de la precariedad, los curritos somos los malos de la partida y lo importante es que el pobre patrón deje de tener mala imagen. No os quejéis cuando os dejen sin pan, que el empresario no se lo merece. Buena revolución hace falta.

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