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Felipe VI saluda a los espectadores de la corrida de Beneficencia que presidió en el Palco Real.
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Felipe VI saluda a los espectadores de la corrida de Beneficencia que presidió en el Palco Real. (Foto: Plaza1)

Beneficencia: el toreo eterno de Urdiales versus el toreo posmoderno de El Juli

jueves 13 de junio de 2019, 08:01h
Felipe VI, y, claro, todos los espectadores, pudieron presenciar en la tradicional corrida de Beneficencia las dos facetas en que se desarrolla la Fiesta. De un lado la minoritaria -¡ay! del toreo de siempre, el inmarcesible toreo clásico y puro (y olé), que cascabeleó Diego Urdiales pero que no remató a espadas, y el mayoritario toreo posmoderno ventajista y superficial que obró El Juli (y no olé).

No faltó el actual número uno del toreo a caballo, Diego Ventura, quien volvió a demostrarlo y cortó la única oreja de la tarde. Desigual corrida de Nuñez del Cuvillo, para los de a pie, escasa de casta savo el tercero. Habrá ampliación. Lo peor de la tarde fue la cornada de 35 centímetros en el glúteo izquierdo que el tercer toro infirió al subalterno Víctor Hugo 'Pirri'.

La corrida de Beneficencia había causado gran expectación, que sin ser nada del otro mundo, al menos no se desarrolló cual indica el tópico como corrida de decepción. Fundamentalmente por la excepcional faena de Diego Urdiales a su primer enemigo, y único encastado y exigente del encierro de Núñez del Cuvillo -que remendó en último lugar un sobrero de La Reina- y también por la espectacularidad y lidia correcta de Diego Ventura ante sus dos enemigos. A esta relción positiva se unió mínimamente El Juli con uns bellos y mandones delantales frente a su segundo..

En cuanto al toreo a pie, fue Urdiales el que tiró de su habitual repertorio con su primero, que no era fácil, como todos los bureles con codicia y mala prueba tuvo el subalterno Víctor Hugo 'Pirri', al que le alcanzó de lleno en el glúteo cuando se metía en e burladero tras un par de banderillas Pero el riojano lo fue embebiendo poco a poco en la pañosa para lucirse en tandas de redondos largos y profundos como la mar océana, exigiéndole a su vez al bicho que siguiera el engaño como hipnotizado, pero no tonto, porque sabía lo que se dejaba detrás.

Idéntica hondura, poso, reposo y pureza alboreó al natural, alguno de frente, también con la muleta a rastras y dormida en sus mágicas muñecas, y que remató como los redondos con pases de pecho y tricherazos para enmarcar. Todo ello cargando la suerte, ligando los pases y sin tomarse una ventaja. Todo ello muy seco y castellano, muy de verdad, como él. Todo ello como fue, es (muy pocas veces) y será (con muchas dudas) el toreo eterno. Lo único que hizo mal fue un feo espadazo que hizo guardia y necesitó de tres descabellos, privandole de trofeos. Pero, estadísticas aparte, la lección ya estaba explicada.

De menor nivel fue su actuación con el sobrero, noblón y sosote, pero al que fue haciendo también poco a poco para lucirse de nuevo, ora de frente ora cruzado al natural. Igualmente sus trazos en redondo era un canto al clasicismo, pero sin la emoción anterior por el soso comportamiento del funo. El problema es que durante su labor prendió una pelea verbal en los tendidos que transformaron la teórica cátedra en una plaza de talanqueras.

Merced a ese público especial que asiste a Beneficencia -y no es que el de San Isidro no deje mucho que desear este año-, que lanzó sus furibundos, repetidos y cansinos gritos de 'Viva España' y 'Viva el Rey'. Hasta que un héroe, un valiente, se atrevió a soltar un 'Viva la República', que encendió los tendidos de tal manera que gran parte del cotarro, demócrata él, le contestó con desaforados y atronadores gritos de 'Fuera, fuera' al insolente -y valentísimo, se insiste- respublicano. Por cierto que un veterano espectador, molesto con que no se hiciera ni p... caso a Urdiales, dijo en referencia a los de los vivas monárquicos y patrióticos que ahora esperaba de esta gente el 'Vivan las cadenas' que no llegó.

Volviendo a lo que aconteció en el ruedo, se pudo ver a un Juli desdibujado, al que no gustó nada su primer enemigo por un pequeño extraño que le hizo al recibirlo de capote, y luego lo tuvo fácil por la invalidez del funo, con el que anduvo también fácil y vulgar en sus muletazos. Ya se ha escrito que en el siguiente bordó los delantales referidos, y otros en el quite al salir el animal del caballo, ambos rematados con dos elegantes medias.

Este quinto de la tarde era nobilísimo y justo de fuerzas por lo que El Juli se confió y lo toreó a su manera posmoderna y no olé: fuera de cacho y con abuso de pico -un día se va a caer de cabeza-, eso sí con pases de todas las marcas, varios de ellos de buen corte, que gustaron a gran parte del cotarro que los 'oleó'. Hubiera cortado, se supone, una oreja -de poco peso- mas su truco del 'julipié' a la hora de matar no le funcionó esta vez.

El que sí funcionó como se esperaba fue Diego Ventura, que aplicó una lidia más ortodoxa y técnica, pero algo fría -lo que era obligado para sacarlo de la querencia a tablas-, al mansazo primero, siempre con cualquiera de los maravillosos caballos de su cuadra-'Dólar', 'Lio' y 'Remate', de matrícula de honor- a guisa de muleta. En vista de que no llegó mucho al público, en el más manejable segundo suyo, su apuesta fue por la espectacularidad no exenta de ortodoxia, destacando un par de banderillas a dos manos y sin bocado. Esta vez fue certero con el rejón de muerte y echó en su esportón el único trofeo de una tarde entretenida. Y didáctica, para quien supera entender y diferenciar entre el toreo eterno y el posmoderno.

FICHA

Dos toros para rejoneo de LOS ESPARTALES, reglamentariamente despuntados, de escasa presencia y mansos. DIEGO VENTURA: ovación; oreja. Para lidia ordinaria tres de NÚÑEZ DEL CUVILLO con trapío; 1º, muy flojo; resto justos de fuerza y nobles, con 3º encastado. Y sobrero de LA REINA -en susitución del 6º devuelto por inválido-, bien presentado y soso. EL JULI. ovación; ovación tras aviso. DIEGO URDIALES: ovación; ovación tras aviso. Plaza de Las Ventas, 12 de junio. Corrida de Benerficencia. Lleno de 'no hay billetes'. Presidió en el Palco de Honor el rey Felipe VI, acompañado por el ministro y vicepresidente en funciones del Gobierno, José Luis Ábalos, y el vicepresidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Pedro Rollán, y el matador Juan José Padilla. Enfemería: El subalterno Víctor Hugo Saugar 'Pirri' fue atendido de herida por asta de toro en región glútea izquierda con una trayectoria ascendente de 35 cm que produce lesiones en músculos glúteo mayor, glúteo medio, contusiona nervio ciático y rompe fascia lata, presentando orificio de salida en cresta iliaca antero superior. Es intervenido bajo anestesia general en la enfermería de la plaza y es trasladado a la clínica La Fraternidad. Pronóstico grave.

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