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    24 de enero de 2020

El Juli

Felipe VI, y, claro, todos los espectadores, pudieron presenciar en la tradicional corrida de Beneficencia las dos facetas en que se desarrolla la Fiesta. De un lado la minoritaria -¡ay! del toreo de siempre, el inmarcesible toreo clásico y puro (y olé), que cascabeleó Diego Urdiales pero que no remató a espadas, y el mayoritario toreo posmoderno ventajista y superficial que obró El Juli (y no olé).

No están todos los que son. Los que son figuras. Porque a las significativas ausencias anunciadas de Manzanares (voluntaria), el retirado Talavante, amén de la del complicadísimo Morante, se unió a última hora por su gravísimo percance en Valencia la de Enrique Ponce que le va a impedir hacer el paseíllo durante varios meses. Por lo que la empresa que encabeza Simón Casas negoció casi contrarreloj con otra figura que en principio no iba a torear, El Juli, para que ocupara los dos puestos que tenía el valenciano.

SAN ISIDRO

Un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad. Remendando la mítica frase de Neil Armstrong cuando pisó la Luna hace medio siglo largo, el injusto sistema que mueve la Fiesta, en el que las figuras eligen las ganaderías con las que actuar, ha dado un pequeño paso hacia la justicia. Porque todos los mandamases del escalafón, a excepción de El Juli y Manzanares, han aceptado sortear el hierro con el que se anunciarán en San Isidro. Lo que sería un gran y definitivo salto, el sorteo puro, queda muy lejos, pero la idea de Simón Casas, que tuvo un pequeño adelanto en la Feria de Otoño de 2018, ya es un avance.

El torero de Galapagar, José Tomás, no estará en la próxima feria de San Isidro 2017, que ha sido presentada este miércoles. 44 figuras de la tauromaquia, entre los que se encuentran matadores de renombre y los triunfadores del año pasado, componen el cartel de una feria que ha reducido el precio de sus abonos.
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