13/06/2019@08:01:59
Felipe VI, y, claro, todos los espectadores, pudieron presenciar en la tradicional corrida de Beneficencia las dos facetas en que se desarrolla la Fiesta. De un lado la minoritaria -¡ay! del toreo de siempre, el inmarcesible toreo clásico y puro (y olé), que cascabeleó Diego Urdiales pero que no remató a espadas, y el mayoritario toreo posmoderno ventajista y superficial que obró El Juli (y no olé).