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Coche destrozado en el garaje del edificio de viviendas públicas del Ensanche de Vallecas
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Coche destrozado en el garaje del edificio de viviendas públicas del Ensanche de Vallecas (Foto: MDO)

Vecinos de okupas: "Vivimos con miedo, recibimos agresiones casi a diario"

martes 12 de febrero de 2019, 07:40h
Afectados por un bloque de viviendas de la Comunidad de Madrid donde 32 pisos están okupados instan también a la Administración a exigir "normas de convivencia" a los adjudicatarios. Ciudadanos ha presentado una PNL en la Asamblea para pedir al Gobierno que "tome medidas" para evitar futuras usurpaciones. La Consejería de Vivienda asegura que "ya se toman medidas" pero que desalojar a los ilegales depende de los tribunales.

Cerraduras selladas, petardos en el garaje, puertas de emergencia rotas, basura en el patio... Estas son algunas de las consecuencias que conlleva vivir en una comunidad donde parte de los pisos están okupados por incívicos. Pero eso no es lo peor. Lo más grave es vivir con miedo y no estar tranquilo en tu propia casa por estar puerta con puerta al lado de narcotraficantes y otras mafias.

Así lo manifiestan vecinos del Ensanche de Vallecas, donde el problema okupa un edificio propiedad de la Comunidad de Madrid. "Vivimos con miedo, amenazados y recibimos agresiones casi a diario", denuncia Patricia.

Ella, con un hijo de 13 años, todavía recuerda cómo saltó de alegría cuando resultó elegida para optar a una vivienda de protección oficial. "Llegas con toda la ilusión, amueblas tu casa y... casi desde el minuto uno te das cuenta de que es imposible convivir con tus vecinos", lamenta.

Su edificio, en la calle Embalse El vellón, consta de 245 viviendas. 32 de ellas están okupadas. Muchos de los vecinos de Patricia ya no están: "Aquí te amenazan con pegarte una paliza si no te vas y, claro, pues te vas", reconoce.

Aguanta, dice, porque no puede permitirse otra cosa. Vive sola con su pequeño, no tiene ayuda del padre del menor, y en su trabajo apenas alcanza los 800 euros al mes. Paga 400 por su vivienda subvencionada. Irse a una 'normal' le resultaría "imposible". "No puedo alquilar en ninguna otra zona", constata.

Las opciones que le ofrecen en la Agencia de Vivienda Social -antiguo Ivima- no le valen: "Me dieron a elegir: o un bloque de aquí al lado, donde me seguiría encontrando con ellos, o irme a Parla. Por motivos de trabajo y personales no puedo irme tan lejos y, si me voy de aquí, me penalizan con cinco años sin ayudas", insiste. Aunque también hay algo de orgullo en su interior: "Me niego a que siempre ganen ellos", sentencia.

No obstante, reconoce que cada vez se le hace más cuesta arriba la lucha diaria, sobre todo, ahora que su hijo es un adolescente que no puede llevar una vida normal. "Estudia lejos de aquí por miedo", relata tras contar experiencias en las que sus vecinos "incívicos" le han acorralado en el parque del barrio.

"Aquí recibimos agresiones casi a diario. Pasas por ahí, a uno no le gusta tu cara, te da una hostia y te rompe las gafas", cuenta como si de una película se tratase. En el caso de Patricia las amenazas son constantes: "Me dicen que la siguiente casa en okupar será la mía, intentaron abrir mi puerta, me rompieron el móvil, aparcan en mi plaza de garaje y, lo peor, me dicen que tenga cuidado con mi hijo".

Patricia lamenta que la Comunidad no tenga recursos suficientes para atender su problema como debiera. "Vienen vigilantes, pero siempre a las mismas horas, así que ya los tienen controlados y se esconden a tiempo. Además, si el ascensor está estropeado -cosa que ocurre frecuentemente-, a los pisos de arriba ya no suben. Es decir, una vez han adjudicado la vivienda, luego se desentienden", denuncia, a la vez que pide que se establezcan el cumplimiento de ciertas normas de convivencia antes de adjudicar una casa.

El problema, en los tribunales

La Consejería correspondiente se defiende: "Todas las viviendas que están okupadas ilegalmente o donde hay vandalismo están denunciadas", afirman fuentes del departamento de Rosalía Gonzalo. "Pero la Administración tiene el mismo problema que un propietario privado: los desalojos no se pueden llevar a cabo con una patada en la puerta, hay que esperar las decisiones judiciales", argumentan. "Vas a juicio y, como no tienes pruebas de las amenazas y es su palabra contra la tuya, no les pasa nada", confirma Patricia.

El presidente de Ciudadanos Madrid, Ignacio Aguado (d), y el diputado naranja Juan Rubio visitaron un bloque de la Comunidad de Madrid donde los adjudicatarios de viviendas sociales conviven con okupas. MDO

Ciudadanos, en cambio, sí cree que desde el Ejecutivo autonómico se puede hacer mucho más. De hecho, han presentado una proposición no de ley (PNL) en la Asamblea de Madrid para instar al Gobierno de Ángel Garrido a "tomar las medidas necesarias" tanto para desalojar cuanto antes "la totalidad del parque público [...] que esté ocupado de forma ilegal" como para "evitar cualquier usurpación futura de las viviendas propiedad de la Comunidad de Madrid".

Además, reza el texto de su iniciativa, Cs solicita que se destinen las viviendas desokupadas a las personas que están en la lista de espera de acceso a una vivienda pública. "En la comunidad hay 4.000 viviendas okupadas y casi la mitad son propiedad de la Comunidad de Madrid. A su vez, hay una lista de espera de 3.500 personas. Si se arregla lo primero, se arregla más de la mitad de lo segundo", esgrimió el líder de los naranjas en Madrid, Ignacio Aguado, que ayer acudió al Ensanche de Vallecas a conocer el problema de primera mano.

Allí, la presidenta de la Asociación de Vecinos del Ensanche de Vallecas (AEVE) le explicó que, fuera de su zona de acción -el bloque donde han okupado viviendas- la delicuencia también se hace notar. "En esta manzana sólo hay una farmacia y tres bares. Los han robado todos", aseguró Isabel Mena a Aguado. "El barrio iba a ser lo más en la época en la que se derrochaba dinero: prometieron parques, zonas verdes y hasta un lago que iban a crear para las fallidas Olimpiadas. Ahora se ha quedado desamparado y vendido a fondos buitre", lamenta también un concejal vecino de Cs.

Dentro del bloque, las fiestas no paran. "En el patio central que comparten ocho portales, sacan sus sillas, sus hamacas, las bañeras de sus niños y hacen su vida entera en el patio. En el garage, echan colchones, se reúnen allí, beben, fuman, se drogan y, si les llamas la atención, lo mejor que te pueden decir es que si no te gusta, te vayas a la Moraleja", concluye Patricia.

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