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Diferentes tipos de sal
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Diferentes tipos de sal (Foto: Kike Rincón)

Fin del monopolio de la sal

viernes 01 de septiembre de 2017, 07:50h
El 1 se septiembre de 1866 se producia el fin del monopolio de sal, que hasta entonces suponía un freno importante al crecimiento.

La sal de mesa, llamada también sal marina o sal común, era conocida en la antigüedad como el 'oro blanco' debido a su gran valor. Podemos localizarla en el mar y en yacimientos, además de estar presente en los seres vivos. Por ejemplo, en un hombre de aproximadamente 70 kilos encontraríamos unos 100 gramos de sodio y unos 80 gramos de cloro, componentes ambos del cloruro sódico.

El 'oro blanco’ ha sido el motor de muchas economías, entre ellas la española, pues fue usado como moneda de cambio. Además de motivar guerras, inspiró infinidad de dichos y leyendas.

La sal siempre ha sido necesaria para la supervivencia humana. En la Historia antigua, es sabido que los señores y gobiernos utilizaban este preciado elemento para llevar a cabo sus políticas, ya fuera como poderosa arma de guerra o como fuente de ingresos.

La sal como moneda de cambio

Desde la Edad Media, en España, el monopolio de sal correspondió a la Corona, considerándose las salinas de su propiedad, así como su explotación y venta. También se encargaba de fijar y regular los precios de este producto. Este “embargo” o “prohibición de la venta libre de algunas mercancías” es lo que se denominaba estanco, en este caso de sal.

Desde entonces, fueron diversos los sistemas que se establecieron para gestionar y administrar la sal, bien obligando a su compra a través de personas autorizadas llamadas “albareros”, o bien estableciendo puntos concretos de venta, llamados alfolíes.

El precio sufrió continuas subidas a causa de los sucesivos impuestos con los que se gravaba, “rentas de la sal”, “acopios” o cupos forzosos de compra con que se obligaba a los pueblos, según la sal que se consideraba tenían que consumir.

La principal fuente de ingreso

En 1633, se produce el estanco definitivo de la sal que supone la fijación del precio por parte de la Corona, que continuaba monopolizando su comercio. Esta medida la convierte en la principal fuente de ingresos del Tesoro, fijándose sucesivos sobreprecios con distintos fines (obras públicas, guerras, etc.).

Esta medida y control resultaba muy impopular para el pueblo, para las clases bajas, las principales perjudicadas. El contrabando, a su vez, fue también propiciado por esta situación, siendo muy perseguido por la Corona. Al mismo tiempo, la sal de uso industrial también sufría esta situación, pagando las industrias un impuesto llamado “de gracia” y estando sujetas a grandes trabas para la adquisición y uso de la misma.

Fin del monopolio

Toda esta agónica situación, junto con el malestar popular, dio lugar a que las Cortes Constituyentes de 1869 declararan el desestanco de la sal, aunque con una serie de medidas para evitar la pérdida de ingresos para el Estado.

La principal será la enajenación de todas las salinas y la imposición de un cupo por contribución territorial a todo propietario de las mismas y, además, cuotas de la industria a los vendedores de sal al por mayor y al por menor.

La pérdida de ingresos que supuso, fue compensada por el valor que se alcanzó al declarar en venta las salinas estatales, a excepción de algunas como las de La Mata-Torrevieja que sigue estando bajo propiedad del Estado. En 1877, se dicta un real Decreto en el que se fijan las bases para el arriendo de estas salinas estatales.

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