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VIVIENDAS DE ALQUILER DE USO TURÍSTICO

Luis Cueto, coordinador general de la Alcaldía de Madrid
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Luis Cueto, coordinador general de la Alcaldía de Madrid (Foto: Kike Rincón)

Cueto: “El efecto llamada será irreversible si no actuamos ya”

jueves 19 de enero de 2017, 18:17h
Las viviendas de alquiler turístico se multiplican cada día modificando las ciudades, expulsando a los ciudadanos de los barrios y cambiando los comercios tradicionales por otros enfocados a esos nuevos 'inquilinos'. Sin registros y sin normativa, permiten ingresar más dinero que a través de un alquiler a largo plazo con una inversión mínima. Barrios como Lavapiés o Malasaña ya sufren sus consecuencias. ¿Por qué no se regulan?

El boom de viviendas de alquiler turístico en la Comunidad de Madrid ha puesto en alerta a instituciones y empresarios ante el crecimiento de un cien por cien de este tipo de plazas en el último año. Según un estudio elaborado por Exceltur, se ha pasado de algo más de 40.000 plazas localizadas en 2015 en la región a casi 80.000. En España las cifras alcanzan ya 1,7 millones de plazas, lo que ha supuesto un aumento del 74 por ciento con respecto a 2015.

Luis Cueto: "La no regulación es la selva"

El coordinador general de la Alcaldía de Madrid, Luis Cueto, ha afirmado en declaraciones a Madridiario que “este asunto es gravísimo, la no regulación es la selva, no se trata de prohibir sino de regular” y que “el efecto llamada será irreversible si no actuamos ya, como ha ocurrido en otras ciudades como Barcelona”. Según el informe de Exceltur sobre alojamiento turístico en viviendas de alquiler, “en el distrito Centro, de la almendra central de Madrid se localiza el 27% de la oferta total de alojamientos reglados en la ciudad, mientras en el mismo se sitúa el 81% de las plazas de alquiler turístico en viviendas”.

Peligros y perjuicios

Los efectos de este nuevo mercado han hecho mella en algunas ciudades como Nueva York, Berlín o Toronto y por ello Cueto ha alertado sobre el riesgo de la proliferación de este tipo de prácticas no sólo por los inconvenientes que generan en lo relativo a la convivencia (problemas por ruidos excesivos o a deshoras, espacios comunes deteriorados, menos limpieza…), sino porque modifican las ciudades tal y como las conocemos “al expulsar a la población residente de ciertos barrios con la consiguiente desvalorización de los mismos”, algo que afecta de lleno al turismo. “Los turistas no vienen a ver turistas”, ha explicado a este periódico Gabriel García, presidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de Madrid, sino que “se acercan a conocer la personalidad propia de cada zona y si cambiamos a los vecinos por turistas y las tiendas tradicionales por comercios de souvenirs, esos barrios dejarán de ser lo que hasta ahora han sido”, según García. En este sentido, Cueto ha recordado lo que ha ocurrido con la Plaza Mayor, y el informe de Exceltiur hace hincapié en que “el atractivo de los entornos urbanos reside en las singularidades que el patrimonio, la cultura y la propia población local hacen que sea en este contexto en el que se pueda observar más claramente”.

Además, las viviendas de alquiler turístico suponen “un riesgo que no podemos obviar”, ha recordado el presidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de Madrid, quien ha recalcado que los establecimientos regulados “estamos obligados a enviar una comunicación diaria sobre las pernoctaciones que registramos y lamento recordar el trágico suceso de Bruselas, donde los responsables de la matanza estuvieron alojados en una vivienda de alquiler turístico carente de registro alguno”.

Gabriel García: "En Lavapiés, los alquileres han subido un 15% en los últimos 6 meses por estas prácticas"

Otro factor a tener en cuenta es que están encareciendo de manera drástica los precios en distintos barrios como Lavapiés, donde “en los últimos seis meses, el precio del alquiler se ha encarecido un 15%, según han denunciado las asociaciones de vecinos”, según ha afirmado García.

¿Qué ha pasado en sólo un año en Madrid para que estas cifras se disparen?


La respuesta es sencilla: este tipo de prácticas garantizan unos ingresos superiores a los de un alquiler de larga duración y apenas conllevan obligaciones. “Ni siquiera se exige un registro”, ha denunciado García, “y tampoco están sometidos a normativa alguna cuando nosotros para abrir un establecimiento tenemos que cumplir unas 400 normas”.

Esto es así, en parte, porque “la Ley de Arrendamientos Urbanos no lo contempla como una actividad económica, sino como un rendimiento del inmueble”, ha aclarado el coordinador general de la Alcaldía.

Además, la ausencia de regulación sobre este tipo de actividades hace que sea un negocio más rentable que un alquiler a largo plazo y las nuevas tecnologías han facilitado el contacto entre particulares (P2P o Peer to Peer), al igual que ha ocurrido en otros sectores como el del transporte, los servicios financieros o los personales). Sin intermediarios, se ahorran costes. Pero también personal. Gabriel García asegura que por cada 100 plazas reguladas se generan 20 puestos de trabajo y en cambio, en el caso de este tipo de alojamientos la media ni siquiera llega a 2 puestos de trabajo por cada 100 plazas.

Si el problema es tan grave y evoluciona tan rápido, ¿por qué no se ataja?

García reconoce a este diario que “el fenómeno nos ha desbordado a todos”, pero le sorprende la pasividad de las Administraciones, “no entiendo que no se actúe” y sospecha que hay un motivo político detrás de este inmovilismo: no tomar medidas impopulares y que se les pueda acusar de coartar la libertad del ciudadano.

Luis Cueto, en cambio, apunta a la Comunidad de Madrid como responsable de este crecimiento desmedido porque “hace ya ocho meses que tenían que haber retocado el Real Decreto pero no han hecho nada”.

Aunque para lograr una solución efectiva, Óscar Perelli, director del Área de Estudios e Investigaciones de Exceltur, considera imprescindible la implicación de las plataformas que ofertan este tipo de alojamientos, entre las que se encuentran Airbnb, Homeaway, Niumba, Wimdu, Housetrip, Rentalia, Only-Apartments, Bemate o Vacaciones-España, según ha declarado a Madridiario. De momento, estarían dispuestas a aceptar la creación de un registro pero no se harían responsables de que cada vivienda cumpliera con la normativa estipulada en un futuro, según Gabriel García.

Lo que se necesita, según coinciden unos y otros, es desarrollar una normativa que regule este tipo de actividades y que las conviertan en un negocio transparente con su correspondiente registro “y con un tratamiento segmentado por barrios”, ha puntualizado Cueto, quien ha concluido que “en Madrid se está creando una burbuja pero aún estamos a tiempo de reaccionar, de cogerlo a tiempo".

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  • Cueto: “El efecto llamada será irreversible si no actuamos ya”

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    4558 | carlos - 09/03/2017 @ 21:22:48 (GMT+1)
    "Airbnb expulsa a los habitantes tradicionales porque atrae turistas" dicen la patronal hotelera y el político. Los que utilizamos estas plataformas, también Blablacar o Uber, decimos que nos permite viajar y alojarnos por poco dinero, además de ganar algo mientras alquilamos nuestra propia habitación a otro turista como nosotros, ya que no tenemos trabajos dignos. La patronal porque se le escapa un nicho de negocio y se ve obligada a bajar los precios, y el político porque se le escapan millones no declarados y control sobre nuestras vidas. Y para encontrar apoyos entre el pueblo, ante una regulación que va claramente en contra del pueblo, recurren al chantaje demagógico: la gentrificación. Pero este proceso, el que no quiera caer en la trampa, sabe que es un proceso que empezó hace muchos años, y lo empezaron muchos de los que hoy se quejan. Cuando compraron viviendas a precio de saldo en barrios abandonados por esos mismos políticos, los mismos que hoy tanto se preocupan. Detrás de estos nuevos habitantes que "expulsaban" mercerías, herreros, tascas y casas de comidas, vinieron las tiendas vintage, las panaderías gourmet y también los hoteles, las cadenas de pizzerías y las peatonalizaciones. Y los precios seguían subiendo. Y nadie decía que los edificios reformados o las aceras más anchas, contribuían a subir los precios, porque el centro se volvía atractivo, o que los abuelos que vendían sus casas y se forraban para irse a vivir a una urbanización especulaban... Pero ay! que no...! que es Airbnb! (lo dicen el representante de la patronal hotelera, y un político)

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