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Turistas en un recorrido guiado por el centro.
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Turistas en un recorrido guiado por el centro. (Foto: Juan Luis Jaen)

Madrid y Barcelona se unen para pedir una ley que frene a las plataformas como Airbnb

domingo 18 de diciembre de 2016, 12:02h
El concejal de Centro, Jorge García Castaño, ha defendido este fin de semana en la capital junto a representantes municipales de Barcelona una regulación estatal de los precios de los arrendamientos para evitar que las plataformas de alojamientos como Airbnb manden "en el mercado de alquiler del centro de las ciudades". El Ayuntamiento de Madrid "tomará decisiones en un año, no para marear la perdiz".

Los ayuntamientos de Madrid y Barcelona demandan una regulación estatal de los precios de los arrendamientos porque "no puede ser que quien mande en el mercado de alquiler del centro de las ciudades" sean las plataformas de alojamientos como Airbnb.

Así lo han defendido el concejal madrileño de Centro, Jorge García Castaño, y la concejala barcelonesa de Ciutat Vella, Gala Pin, unos de los distritos con mayor densidad turística, en unas primeras jornadas celebradas este fin de semana en Madrid en las que han compartido experiencias similares relacionadas con la gentrificación y la masificación turística así como el diseño de posibles estrategias conjuntas a desarrollar.

"Lo que no se puede dejar es que Airbnb sea quien mande en el mercado de alquiler del centro de las ciudades. Ahí quien manda es la Administración, las leyes, el interés general, la función social de la vivienda, que son derechos constitucionales", ha defendido García Castaño.

Decisiones en un año

García Castaño ha adelantado que el Ayuntamiento de Madrid "tomará decisiones en un año, no para marear la perdiz", a partir del informe sobre pisos turísticos en la almendra central de la ciudad, que se presentará en febrero o marzo.

El Consistorio llevó a cabo ya un primer informe pero más centrado en establecimientos hoteleros, es decir, ciñéndose a lo que está legalizado que, en palabras de García Castaño, "es nada porque la normativa de la Comunidad no tuvo ningún tipo de incidencia, es como no tenerla".

Lo que se presentará en febrero o marzo será "un informe potente de viviendas de uso turístico en Centro y en los distritos de la almendra central que servirá para hacer lo que se necesita en Madrid a día de hoy, que es poner en la mesa un debate público sobre estos temas". "En Madrid las connotaciones de la palabra turismo suelen ser positivas siempre y es muy difícil para los que vivimos en el centro, y en un fenómeno tan nuevo como las viviendas de uso turístico, hacernos entender fuera de aquí", ha argumentado el edil.

García Castaño llama a "tomar decisiones a nivel de ciudad, de Comunidad". Cree que ese informe ofrecerá unos datos de vivienda turística algo menores que los de Barcelona pero unas tendencias muy similares y un nivel de "concentración brutal" en algunos barrios. "Servirá para abrir debate y tomar decisiones en un año, no para marear la perdiz", ha subrayado. Y es que, como añade, "lo que no parece posible es que la Administración se esconda cuando tiene una burbuja (de pisos turísticos) evidente".

Como telón de fondo está el hecho de que los pisos turísticos son, en realidad, "una gran recalificación por la puerta de atrás". El concejal vaticina "el lío" que se montaría si en un momento dado se dijera "con luz y taquígrafos" que en un barrio del centro de Madrid 10.000 viviendas pasan a ser plazas hoteleras.

La gentrificación 4.0

Lo que se produce en estos momentos en el centro de ciudades como Barcelona y Madrid va más allá del concepto tradicional de gentrificación, es decir, sustitución de población con menos recursos por otra con más recursos.

"Ahora mismo nos encontramos con un fenómeno más perverso que es la gentrificación 4.0, la turistificación, donde no sólo hay sustitución de población con menos recursos por población con más recursos sino un vaciado de comunidades con un sujeto flotante que incide de manera depredadora en los precios de la vivienda y en el cambio de tejido comercial de las zonas donde se implanta", ha diagnosticado la concejala de Ciutat Vella.

Esto ha llevado a que "muchos ayuntamientos compartan la necesidad de que el Estado regule el precio del alquiler", tanto por preservar un derecho básico como el de la vivienda como por el hecho de que "hay actores del sector inmobiliario que acaban decidiendo sobre la vida de la gente, sobre si la gente puede vivir en un barrio o no".

Ley de arrendamientos urbanos

Jorge García Castaño comparte que se está produciendo "un nuevo modelo de gentrificación, es un movimiento de despoblamiento que pasa por la sustitución de una población por otra no permanente, flotante". Y todo eso acompañado por "una debilidad a la hora de tener instrumentos desde las administraciones". "Hace falta un cambio en la Ley de Arrendamientos Urbanos y creo que en esta legislatura es factible porque ya han hecho campaña algunas formaciones que podrían hacer mayoría en el Parlamento", ha sostenido el edil de Centro.

Una alternativa para hacer que los barrios de masificación turística sean para la gente que vive en ellos, aunque sin que esto se entienda como de usos excluyentes sino como espacios públicos más polivalentes, pasa por ampliar el parque público de vivienda. Y esto es esencial teniendo en cuenta que la mayoría de las ciudades tienen una media de un 1 por ciento de parque público, muy lejos del 25 por ciento necesario con el que poder incidir en el parque de alquiler privado. Esta situación es una realidad en ciudades como Viena. "No es una utopía", defiende Gala Pin.

Los ayuntamientos mientras pueden echar mano de las herramientas urbanas que tienen a su disposición, como el plan de usos con el que cuenta Barcelona, que permite limitar qué tipo de establecimientos y de comercios de concurrencia pública se pueden ubicar en unas zonas según criterios de densidad o afección al espacio público. También en Madrid se incide en este ámbito con las Zonas de Protección Acústica Especial y con las Áreas de Prioridad Residencial.

Recalificación por la puerta de atrás

"Al final, detrás de la experiencia como usuario o de la ilusión de la economía colaborativa, lo que se está produciendo es una gran recalificación por la puerta de atrás", ha remachado Jorge García Castaño. El concejal vaticina "el lío" que se montaría si en un momento dado se dijera "con luz y taquígrafos" que en un barrio del centro de Madrid 10.000 viviendas pasan a ser plazas hoteleras.

Sin embargo, esa previsible contestación social se queda en este momento en un "proceso sordo". "Esa ocultación de lo que está sucediendo de pasar hogares a plazas hoteleras está evitando respuesta de las administraciones como una falta de respuesta por la población. Estamos en ese momento de poner el fenómeno a la luz, poner un gran debate público y tomar conclusiones muy rápido porque hablamos de un fenómeno muy rápido", ha argumentado.

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