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El técnico de la Unidad de Apoyo de Clece Santiago Sánchez-Seco junto a Félix José Vargas.
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El técnico de la Unidad de Apoyo de Clece Santiago Sánchez-Seco junto a Félix José Vargas. (Foto: Chema Barroso)

La Unidad de Apoyo de Clece, clave para facilitar la inclusión sociolaboral de colectivos vulnerables

Por MDO
martes 29 de junio de 2021, 07:26h

La compañía introdujo este servicio pionero de ayuda a la integración de los empleados de colectivos vulnerables o personas en riesgo de exclusión hace cinco años. Solo en Madrid, realizó 279 intervenciones en 2020.

En Clece, empresa comprometida con la inclusión sociolaboral de estos colectivos, trabajan, solo en la Comunidad de Madrid, más de 800 empleados provenientes de los mismos. Precisamente su trabajo en el proyecto de inserción es lo que impulsa la creación de la Unidad de Apoyo, que se caracteriza por la atención individualizada y continua, durante el tiempo que sea necesario.

Esta innovadora prestación de Clece la componen un psicólogo y un trabajador social que brindan una atención individualizada según las circunstancias de cada persona. En concreto, focalizan su actuación en víctimas de violencia de género, personas en riesgo de exclusión social y en personas con diversidad funcional.

Los integrantes de la Unidad de Apoyo acompañan a los trabajadores recién incorporados durante su primer día. “Es importante que tengan a alguien al lado que se cerciore de que el puesto es idóneo para él y que las condiciones son las que ambas partes querían”, explica uno de los técnicos que componen este departamento en la delegación centro de Clece, Santiago Sánchez-Seco.

Al día siguiente llaman a los empleados para interesarse por cómo transcurrió la jornada y determinan si es oportuno prolongar el seguimiento durante las siguientes semanas, o incluso meses si se requiere. “Nos interesa, a su vez, saber cómo es su estado de salud, si tienen una red de apoyo social, cómo valoran sus relaciones familiares o si tienen algún problema jurídico o de papeles en el caso de los extranjeros”, apunta Sánchez-Seco.

Y es que las intervenciones de la Unidad de Apoyo incluyen desde la gestión de un cambio de centro o de actividad a la adaptación de un horario. No obstante, “en ocasiones nuestra labor trasciende lo profesional y ayudamos, por ejemplo, a rellenar solicitudes de ayuda para acceder a una vivienda a personas que no dominan el idioma o que no tienen recursos por la brecha digital”, añade el técnico.

Félix José Vargas. (Foto: Chema Barroso)

Rehacer proyectos de vida a través del empleo

Da fe de ello O.M.C., una mujer víctima de violencia de género y empleada de Clece en un servicio de limpieza de Madrid, a quien los técnicos le han ofrecido soporte en asuntos como cambios de banco o en la búsqueda de empleo para una de sus hijas. Esto último, el poder permanecer junto a su familia, en la complicada situación personal que atravesaba, pudo lograrlo gracias a la implicación de la Unidad de Apoyo. “Yo trabajaba como limpiadora en colegios durante cinco horas al día. Pero al cabo de unos años, tuve que enfrentarme a un problema que precisaba ser autosuficiente. Planeaba ya irme a EEUU y dejar aquí a mis hijos, pero cuando se lo comuniqué a Clece, la empresa me amplió hasta las ocho horas”, cuenta. “Esto me ha permitido ser independiente y no tener que abandonarlos”, añade emocionada.

Por su parte, Félix José Vargas se incorporó a Clece hace apenas cuatro semanas, también con la intervención de la Unidad de Apoyo. Había cursado un grado medio, otro superior, una carrera universitaria y un máster en fisioterapia y Clece le dio la oportunidad ofreciéndole un contrato indefinido para ejercer su profesión en un centro de día para personas mayores. Tiene una discapacidad visual y hasta ahora no le habían dado oportunidades laborales estables en su campo profesional.

Vargas utiliza programas que invierten los colores o que leen textos escritos que le simplifican el trabajo, así que los técnicos de la unidad le proporcionarán un ordenador especialmente programado. Vargas relata que un miembro la unidad le acompañó el primer día, le presentó a la directora del centro y lo llamó después “para ver si necesitaba algo más”. “Nunca había tenido estas facilidades, me ofrecieron adaptarme todo lo que hiciera falta”, revela.

Personas como Félix José y O.M.C son las que atienden a diario en la Unidad de Apoyo, un departamento “en el que siempre estamos a la disposición de todos para que nos llamen”, destaca el técnico Santiago Sánchez-Seco. Cuando la pandemia impidió las consultas presenciales, el departamento continuó el seguimiento de personas en situación vulnerable por teléfono y estuvieron a su lado cuando algunos enfermaron de COVID. “Fue porque había personas que lo estaban pasando en soledad y queríamos saber cómo estaban”, recuerda Santiago.

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