Los centros de día de la capital no cierran por vacaciones. Este recurso sociosanitario permanece abierto durante el verano como antídoto a la soledad no deseada y como refugio ante las olas de calor, para personas mayores que, en muchos casos, no disponen de climatización en sus viviendas. Las altas temperaturas disuaden a las personas mayores de salir a la calle y socializar en sus barrios, un riesgo que estos espacios buscan paliar. "Son población vulnerable a sentirse sola y a sufrir alteraciones de su estado cognitivo, por eso es fundamental que asistan a los centros de día para recibir la estimulación adecuada y mantener todas las áreas de desempeño equilibradas", sostiene Natalia Sainz, terapeuta en el Centro de Día Municipal Pablo Neruda (CDM Pablo Neruda), integrado en la red del Ayuntamiento de Madrid y gestionado por Clece.
Un patrón que se repite, explica esta profesional, es el de "fuera hace un calor sofocante y mi familia y vecinos se han ido de vacaciones", que da como resultado una tendencia al aislamiento en la época estival. Para todos aquellos que permanecen en Madrid, los centros de día se convierten en una opción idónea para desarrollar un envejecimiento activo y acompañado, pues en ellos se fomenta la socialización. En el Centro de Día Municipal San Luciano (CDM San Luciano), también gestionado por Clece, entre el 90 y el 95 por ciento de los usuarios pasa allí las vacaciones. "Mientras que en casa se aburren, aquí tienen más ganas de hacer cosas gracias a nuestras actividades de estimulación", expone Beatriz Gil, directora de este centro.

Recuerda Abel Panadero, psicólogo del Centro de Día Municipal Fátima (CDM Fátima), que "en la lucha contra la depresión o la tristeza lo ideal es intensificar las relaciones sociales". En verano, agrega Natalia Sainz, el número de usuarios se reduce, por lo que "se forman nuevos núcleos más íntimos" que después se consolidan a lo largo del año. "No olvidamos el mantenimiento cognitivo y físico, pero el desempeño emocional y social es determinante para personas que se sienten discriminadas por la edad y a los que la brecha digital no les permite integrarse del todo", manifiesta la terapeuta del CDM Pablo Neruda.
"En casa estoy solo, porque mi señora está en la residencia desde hace dos años, y aquí estoy muy contento porque me entiendo muy bien con todos", relata Pepe Romera, de 85 años, usuario del Pablo Neruda. Por su parte, María López lleva cuatro años acudiendo de lunes a viernes a dicho centro de día y cuenta que ha formado "un grupo muy agradable de amigas", con las que comparte mesa. María Josefa, usuaria del CDM San Luciano, se refiere al centro como "el cole" y llega a él en una furgoneta que la recoge en la puerta de su vivienda. "En casa estoy sola porque mi hijo no va a estar pendiente de mí a todas horas", señala antes de remarcar que "lo mejor que ha hecho es enterarse de que existe esto".
Una "isla de frío"
En su centro no solo se preocupan de proporcionarle entretenimiento y compañía, sino también de su hidratación y cuidados en meses muy calurosos. "A cada momento nos traen zumos o agua", declara. Complementa sus palabras Pepe Romera, quien comenta que "allí todo el día está el aparato puesto", en alusión al aire acondicionado. Y es que, tal como expresa Sainz, la mayoría de los usuarios no dispone de climatización para sofocar las altas temperaturas en sus hogares. "Somos una isla de frío", lo bautiza la directora del CDM San Luciano. "Estar en el centro de día les garantiza estar frescos y, además, bien hidratados y alimentados de forma saludable, siguiendo una pauta para evitar lipotimias", enfatiza la terapeuta del CDM Pablo Neruda. Asimismo, allí se encargan de medir la tensión a los usuarios, y procuran que estos ejerciten la movilidad dentro de sus posibilidades.
Actividades especiales
Estos meses de verano los usuarios demandan actividades diferentes a las que se programan el resto del año. "Les gusta salirse de la rutina y trabajamos todas las capacidades mediante yincanas con juegos fresquitos con agua, talleres o excursiones", traslada Andrea Ruiz, terapeuta ocupacional en el CDM San Luciano. Así, en este centro de día celebrarán durante los meses de julio y agosto los días de la sandía y el melón, creando brochetas con estas frutas; el Día de los Abuelos, con un desayuno especial en el jardín; el Día del Peatón, dando un paseo para identificar señales de tráfico, o la verbena de la Paloma, que "les encanta porque es muy castiza y van con sus mantones".
En el CDM Pablo Neruda la actividad más esperada es la recreación en el centro de la 'Batalla Naval', que se celebra desde la década de los 80 en Puente de Vallecas en el marco de las fiestas populares de la Virgen del Carmen. "Han ido con sus hijos y ahora van sus nietos, así que para ellos es una forma de sentir que siguen formando parte del barrio", destaca Natalia Sainz, la terapeuta ocupacional. Según comenta, primero juegan solo los usuarios con globos de agua, después se hacen equipos en los que ya participan los trabajadores del centro y, por último, los mayores juegan a mojar al personal. "Lo pasamos muy bien y además estamos muy fresquitos", afirma María López.

Por su parte, en el CDM Fátima apuestan por las salidas que rompen con la rutina de los mayores. Ya han realizado salidas a la piscina, una visita al Museo de Ciencias Naturales y otra a la Senda Botánica de Vallecas. La última excursión, al Museo Tiflológico de la ONCE, que recrea las maravillas del mundo. A todos esos usuarios los atiende el psicólogo Abel Panadero, que adapta sus terapias en función del grado de deterioro cognitivo que presenten los pacientes y utilizando como base la metodología Montessori, que favorece la preservación de las funciones sensoriales y motoras.
Atención psicológica
A los mayores con deterioro cognitivo leve les propone talleres de reminiscencia, para que rememoren su época de niñez o juventud; de estimulación digital con nuevas tecnologías, mediante fotos o vídeos, de habilidades sociales para favorecer la conversación o psicoafectivos para "hablar de nuestras emociones y de cómo nos sentimos". Para los que sufren un deterioro cognitivo moderado plantea terapias similares, aunque más simplificadas porque su memoria a largo plazo se difumina. Cuando los mayores alcanzan el estadio grave, Panadero recurre a la musicoterapia y a la estimulación sensorial en la sala interactiva Snoezelen.
En paralelo, trabaja con las familias. De forma individual, les ofrece pautas para que sepan abordar las alteraciones de conducta de los mayores y para que puedan interactuar con ellos. Además, cada mes agenda una reunión telemática grupal en la que trata un tema concreto, desde la explicación de qué conlleva una demencia hasta la autoayuda para sobrellevar el diagnóstico de un familiar. Todo un despliegue de recursos en los centros de día bajo la gestión de Clece en Madrid para que los mayores y sus familias disfruten de la mayor calidad de vida posible.