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Madrileña, en particular de la Sierra de Madrid, la joven Sara Correyero es una de las ingenieras aeroespaciales con más recorrido y, al mismo tiempo, futuro de España.
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Madrileña, en particular de la Sierra de Madrid, la joven Sara Correyero es una de las ingenieras aeroespaciales con más recorrido y, al mismo tiempo, futuro de España. (Foto: Chema Barroso)

Sara Correyero: "Si entramos a la carrera un 30 por ciento de mujeres, ¿dónde se ha quedado el resto?"

sábado 07 de marzo de 2020, 09:00h

Madrileña, en particular de la Sierra de Madrid, la joven Sara Correyero es una de las ingenieras aeroespaciales con más recorrido y, al mismo tiempo, futuro de España. Ingeniera Aeronáutica en la Universidad Politécncia de Madrid y doctoranda en Mecánica de Fluídos en la Universidad Carlos III de Madrid, es co-fundadora de Ienai SPACE, la primera start-up española que desarrolla cohetes eléctricos microfabricados para nanosatélites en España.

Con motivo de la celebración del 8M, Madridiario se reúne con ella en las oficinas de su empresa para charlar sobre la mujer y la ciencia, su experiencia académica y profesional y el futuro de su proyecto.

Pregunta: ¿De dónde viene tu pasión por la ingeniería aeroespacial?

Respuesta: Con 8 años me levantaba a las 4 de la mañana para ver el lanzamiento desde Cabo Cañaveral de los cohetes de la NASA. En fin, creo que tiene que ver con mi padre. Es físico y además un feminista nato. Siempre nos ha animado muchísimo a mis hermanas y a mí a que hiciéramos carreras de ciencias, y solo por eso creo que él ha tenido algo que ver con que yo haya terminado estudiando ingeniería aeroespacial.

P: Cuando entraste en la universidad, ¿notaste paridad entre alumnos hombres y mujeres?

R: En mis clases éramos un 30 por ciento mujeres, lo cual no está mal para ser una ingeniería. Sé que en Ingeniería Informática las mujeres no pasan de un 10 por ciento, por ejemplo, pero es verdad que, conforme he ido avanzando en mi formación, he visto cómo el porcentaje de mujeres cae a lo bestia. De hecho, entré a hacer la tesis doctoral a la Universidad Carlos III siendo la única mujer de departamento, y eran 40 profesores, y he sido la única mujer hasta hace un año que han entrado dos chicas nuevas. Entonces, me pregunto: si entramos a la carrera un 30 por ciento, ¿dónde se ha quedado el resto?

P: ¿Y a que achacas eso?

R: Llevo pensándolo mucho tiempo, me llama mucho la atención. ¿Por qué ese porcentaje tan pequeño de las que entran no se mantiene según vas intentado llegar un poco más alto? Yo creo que, desgraciadamente, es un tema de seguridad. Creo que las mujeres nos enfrentamos a muchos estigmas sociales y puede que tendamos a conformarnos antes. Decimos ‘ya he llegado hasta aquí, lo he conseguido, soy ingeniera, me busco un puesto en la industria’, pero el decidir un poco más allá… No lo sé, no lo entiendo.

P: ¿Cuáles crees que pueden ser esos estigmas sociales? Por ejemplo, ¿puede tener que ver con el tema de la maternidad?

R: Sí, puede ser. Depende mucho de la mentalidad que tengas. Yo no creo que el plantearme ser madre me haya parado nunca. Es verdad que quiero ser madre, pero tengo superasumido que hasta los 35 probablemente no lo puedan ser. Ahora tengo 28 y estoy en mi mejor momento profesional, no me veo siendo madre. Yo creo que es más que nos conformamos antes porque pensamos que bastante hemos conseguido. Es mi forma de verlo, pero igual estoy equivocada, me gustaría tener la idea más clara con el tiempo, porque es algo que me choca mucho.

P: ¿Crees que si te quedaras embarazadas y tuvieras el hijo eso haría mella en tu carrera?

R: Qué complicado… Si me quedara embarazada ahora tendría a ese hijo pero intentaría que me parara lo menos posible. Obviamente te va a retrasar y vas a sufrir un proceso de transformación física, las hormonas… Por lo menos un año te va a retrasar. Pero obviamente cuento con que, una vez nacido el bebé, la responsabilidad sea compartida con el padre. Tanto me tiene que parar a mí como a él.

P: ¿En qué momento de tu carrera te encuentras ahora?

R: Ayer presenté la tesis doctoral, y la defenderé en junio. Es sobre un tipo de cohete de propulsión eléctrica, que expulsa y acelera plasma con campos magnéticos y eléctricos. Digamos que es una nueva generación de cohetes, del futuro, porque la propulsión es futuro aunque todavía hay muchas incógnitas físicas y es un área de investigación en el que aún hay mucho por hacer. En cualquier caso, es una investigación teórica y experimental. La parte experimental la hice en París, donde estuve dos años, y la teórica en Madrid, en el Centro de Investigación de la Carlos III.

P: ¿Te encontraste en París con una situación similar a la de Madrid en cuanto a la presencia de mujeres?

R: Yo pensaba que en París, en la ciudad de la libertad, iba a ser otra cosa, y no. Yo fui a hacer la parte experimental a un centro militar, financiado por el Ministerio de Defensa francés. El edificio era como un bunker, perdido en un bosque, no sale ni en Google maps…. Y cuando llegué, según me vio mi nuevo jefe se le puso la cara blanca. Me dijo “no te lo tomes a mal, pero vas a tener que utilizar el baño de hombres un tiempo porque el baño de mujeres no se ha abierto nunca y tenemos que arreglarlo”.

P: Suena a la película ‘Figuras Ocultas’… ¿Hay muchas de estas en tu ámbito?

R: Supongo que sí, porque no las conozco. Pero cada vez hay menos, yo creo que es algo que está cambiando. Me encanta vivir y formar parte de este momento en el que creo que están empezando a cambiar las cosas. Pero sí que hay mujeres ocultas, desde luego.

P: ¿Has tenido referentes femeninos en tu carrera dentro de la ingeniería aeroespacial?

R: Sí. Para mí destaca sobre todo la presidenta de SpaceX, Gwynne Shotwell. Es la mujer responsable de todo lo que pasa en esa compañía. La escuchas hablar y te habla de cuándo vamos a poner a la primera persona en Marte, de que vamos a ir a la Luna el año que viene… Es la que lidera todo el equipo que hay detrás, que son 90 por ciento hombres. Es mi máximo referente.

P: ¿Te has encontrado con muchas situaciones machistas al trabajar en un mundo tradicionalmente de hombres?

R: Sí, hay situaciones que no son agradables. Por ejemplo, el otro día en un evento de emprendedores éramos 30 personas, cada una representando a una empresa, y nos iba preguntando uno a uno el presentador. Algunos de ellos venían en parejas, el representante y un acompañante. Éramos tres mujeres de 30 sobre el escenario, y cuando llegó el turno de que habláramos las mujeres, el presentador nos saltó a las tres porque dio por hecho que veníamos a acompañar a los hombres que teníamos al lado. En general, aunque te vayas a encontrar situaciones así, porque estamos en un mundo de hombres, eso no te tiene que parar, tiene que quedarse en anécdota. La mayoría de los hombres nos apoyan y están encantados de trabajar juntos.

P: Ahora has emprendido y tú también lideras un equipo.

R: Sí, nosotros somos ahora mismo la primera empresa en España que desarrolla cohetes eléctricos para satélites. Nuestra idea es que dentro del nuevo paradigma de la ‘democratización del Espacio’, que consiste en que el Espacio se ha convertido en un negocio, la mayoría de los satélites que se están lanzando son muy pequeños y no llevan ningún tipo de propulsión. Se sueltan, se ponen en órbita y ahí se quedan, y esto provoca que haya muchísimos y que colisionen entre sí generando una cantidad de basura espacial inmensa. Entonces, lo que nosotros hacemos es desarrollar cohetes a escala muy pequeña, totalmente customizables, que facilite que todo satélite que se lance lleve implementado su propio cohete. Lo que queremos conseguir con esto es que puedan maniobrar, que se hagan autónomos, que una vez hayan terminado de funcionar vuelvan a la Tierra y no se queden como basura espacial.

P: ¿Y cómo surgió esa idea?

R: Cuando estábamos haciendo la tesis doctoral nos mandaron a Atlanta a la Conferencia Internacional de Propulsión Eléctrica, y en el marco del acto lanzaron un concurso por equipos para plantear cuál es el futuro de la propulsión. Nosotros, que nos motivamos mucho, lanzamos una idea y al final montamos un proyecto de cómo poner un GPS en la Luna con satélites con propulsión eléctrica para prever que todos los astronautas futuros se pudieran orientar y saber exactamente dónde están. Ganamos la competición, fuimos el primer equipo español en hacerlo.

Al día siguiente de ganar empezamos a darle vueltas, y ahí es cuando surgió la idea. Tiempo después, Dani (uno de mis socios) y yo fuimos a una conferencia de Nuevo Espacio y nadie habló de propulsión, pero alguien levantó la mano y preguntó acerca de la propulsión eléctrica. Dani y yo nos miramos y dijimos que ese iba a ser nuestro campo. Ahora somos el único grupo de investigación en España que se dedica a la propulsión eléctrica. Si alguien tenía que hacerlo, teníamos que ser nosotros.

P: Desde entonces, ¿cómo han ido las cosas?

R: Hace un año fundamos la empresa y actualmente estamos incubados en Airbus. Eso para nosotros ha supuesto una ayuda inmensa, porque en el mundo aeroespacial es el referente máximo. Hemos fabricado nuestros primeros motores y los hemos testeado. Tenemos un acuerdo de colaboración con la Universidad Carlos III, hemos contratado nuestro primer empleado y vamos a contratar durante este año al menos a tres o cuatro personas más. Además, hemos recibido financiación pública de la Comunidad de Madrid. Tenemos mucho trabajo por delante.

P: Y dentro de todo esto, ¿cómo planteas tus planes de futuro?

R: Me han surgieron varias ofertas de trabajo muy buenas a lo largo del año pasado, pero no acepté ninguna, y no me arrepiento. Quiero crecer mucho este año, demostrar y mostrar los primeros ensayos, de hecho queremos volar nuestro primer cohete a finales de este año con un consorcio de empresas españolas como un primer demostrador. Va a ser un punto de inflexión si lo conseguimos. Nosotros no nos vamos a parar. El propósito no es solo hacer dinero, sino que creo que podemos aportar muchísimo a la sociedad.

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