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Femen España
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Femen España (Foto: Sharon López)

Femen España: "Madrid tiene un entramado feminista admirable"

viernes 06 de marzo de 2020, 07:39h

Si se habla de feminismo, más en la semana en la que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, es necesario hacer referencia a Femen, una de las organizaciones feministas más importantes y con mayor repercusión a nivel mundial a día de hoy. La asociación feminista, nacida de la mano de Okasana Shachko y Anna Hutson en Kiev (Ucrania) en abril de 2008, está presente en España desde 2013.

Una joven asturiana, Lara Álcazar, decidió asumir la fundación de esta agrupación en España -conocida mundialmente por las protestas de sus integrantes en topless y con consignas pintadas sobre su cuerpo-, así como su liderazgo. La joven, entonces de poco más de veinte años, había conocido la iniciativa feminista realizada por las activistas en la ucrania postsoviética y había tenido un primer acercamiento con Femen Francia, donde en ese momento se encontraba Inna Shevchenko, también confundadora de Femen.

A partir de ahí y después de que Lara Alcázar se trasladara a Madrid, la capital se convirtió en la ciudad sede de Femen España, organización que a día de hoy se compone por un conjunto de activistas dispersadas por todo el país cuya rutina semanal incluye entrenamientos y asambleas con el resto de sus compañeras. Tal y como han indicado sus miembros en varias ocasiones, sus acciones requieren de un conocimiento previo y practicado de cómo actuar frente a las posibles (previsibles) resistencias que se encuentran en cada uno de sus actos.

Con motivo de la celebración de este 8M, Madridiario charla con ellas y les plantea una serie de preguntas, las cuales son contestadas por Lara Alcázar mientras realiza un descanso laboral.

Pregunta: ¿Qué es lo que las diferencia de otras asociaciones feministas?

Respuesta: Creo que cada grupo se organiza y actúa de la forma que mejor cree que le va. En este sentido, pienso que Femen tiene algunos puntos en común con la mayoría de las asociaciones feministas, al fin y al cabo defendemos juntas todos los grandes puntos en los que el feminismo ha ido avanzando a lo largo de los años: defendemos los derechos de las mujeres, los derechos humanos, estamos en contra de las fronteras, en contra de la explotación sexual de las mujeres... Así que teóricamente estamos muy próximas a muchos otros grupos.

Lo que cambia es quizá la manera de hacer acciones. Nosotras hacemos acciones directas empleando nuestro cuerpo como método de protesta, al desnudo, con un eslogan que ya no hace que esté desnudo, sino politizado. De hecho, doblemente politizado, porque el cuerpo de las mujeres es de por sí político y porque al ponerlo en un espacio público a protestar.

P: ¿Se trata entonces de una cuestión de estrategia?

R: Sí. Cada una escogemos el tipo de activismo que nos gusta llevar a cabo porque tenemos una forma de ser y una forma de vivir las cosas. De la misma manera, no pienso que se excluyente, de hecho tenemos compañeras que están a la vez participando en otros grupos. En Femen, el grueso de la cuestión no es tanto el debate o las acciones más comunitarias que hacen otros grupos y que son súper necesarias también, sino que toda acción directa que genera el máximo impacto posible sobre un tema.

P: ¿Y por qué la elección de acciones tan directas?

R: Principalmente porque a las mujeres tienden a no escucharnos. La única forma que nosotras hemos encontrado de generar un impacto y obligar a la gente a posicionarse es este tipo de acciones directas. En nuestro movimiento coincidimos todas en que ya hemos llegado un momento de hartazgo en el que lo que necesitábamos era ir un paso más allá, hacer acciones que generen un impacto directo y que no se queden solo en la pancarta.

Lo que intentamos hacer siempre es encontrarnos lo más cerca posible del problema. Eso quiere decir que si vamos a hacer una acción contra Vox y podemos hacerla y gritar nuestro mensaje frente a Ortega Smith, vamos a hacerlo, no nos vamos a quedar en la puerta. Queremos representar un tipo de mujer feminista, activista, que es capaz de llegar a lugares que le han sido negados, a levantar la voz cuando nunca se nos ha dio que deberías hacerlo y a demostrar que las mujeres no tenemos miedo y ya no nos vamos a callar.

P: ¿Cómo elegís las acciones y en qué momento llevarla a cabo?

R: Como todos los grupos nos movemos en función de los acontecimientos. Si estamos viendo que cada día en España se asesinan más mujeres por el machismo y que a la vez el discurso de Vox anima a que esto siga ocurriendo, vamos a priorizar ese tema. Lo mismo pasa con el aborto, como vivimos hace unos años. Si vemos una situación en la que creemos que hay que actuar, nos reunimos y lo valoramos. Aunque nunca damos muchos datos porque nuestras acciones tienen esa naturaleza.

P: ¿Cómo se organizan dentro de Femen España?

R: Nuestra organización es asamblearia, pero cuando se plantea una acción en la que no estamos seguras, o que es complicada, se aplica la experiencia de las activistas que llevan más tiempo. No es una jerarquía como tal, sino que existe una especie de liderazgo en base a la experiencia, un liderazgo más práctico que otra cosa.

P: ¿Entonces no existe ningún tipo de derecho a veto, como se ha dicho a veces?

R: No, no existe. Existe una jerarquía, si quieres llamarlo así, en el sentido de que las que tenemos más experiencia, cuando hay que tomar una decisión complicada, la experiencia de una persona pesa más. Yo por ejemplo llevo 7 años, por eso puedo aplicar mi experiencia en esas ocasiones, no por una cuestión de poder.

P: Volviendo a la actualidad y a vuestras acciones. Rocío Monasterio comentó esta misma semana que “nunca apoyará una manifestación en la que se grite a los hombres que por el hecho de serlo son unos violadores”. ¿Cómo valoráis que sea una mujer la que haga este tipo de declaraciones?

R: Este tipo de declaraciones las hace principalmente porque es una mujer con una ideología fascista. Lo mejor que ha hecho el fascismo, y en este país lo tenemos relativamente reciente, es educar a la mujer en acatar esos ideales y, no solo eso, sino adiestrar a otras mujeres en esos ideales. La perfecta aliada del fascismo es la mujer. Si la mujer no se rebela contra el fascismo, todo va a ir bien.

Sin embargo, en su caso parece que directamente no escucha y se caracteriza por eso, por no escuchar. Monasterio es una de las mejores armas que tiene Vox en cuanto a hablar de derechos de las mujeres, porque se escudan en el hecho de que es una mujer. Las feministas no estamos diciendo que todos los hombres sean violadores, sino que a los hombres la sociedad les educa en que pueden violar.

Al revés que Vox, lo que los grupos feministas queremos hacer es que la gente piense y se plantee por qué eso está mal, no obligar a nadie a pensar de otra forma. Ese es el mensaje que lanzan ellos. Estamos contraponiendo lo que ellos dicen con datos, y los datos no mienten, son indicadores reales sobre muertes, sobre violaciones o abusos. ¿Eso lo van a negar también? ¿Van a decir también que es fake news?

P: Hablando de fake news, ¿encontráis a los medios de comunicación como aliados de vuestras acciones?

R: Dentro de lo que es la prensa tiene que haber de todo, de hecho la libertad de prensa reside precisamente en eso. Yo con el paso del tiempo he aprendido que no te puedes dejar llevar por el medio, hay que dejarse llevar por la calidad de la persona que está preguntándote o cubriendo una acción. Los medios no tienen que ser aliados o no, tienen que ser fieles a la realidad y a lo que ocurre. Cuando nosotras hacemos una acción es porque reaccionamos ante un hecho, por eso me parece lógico que nos pregunten a ambas partes al respecto. Hay que presentar los dos discursos y decir lo que hay para que el lector se posicione.

P: Y en Madrid, ¿cómo veis el estado del feminismo?

R: No quiero hablar por las demás, pero tengo una sensación de que Madrid es una ciudad con mucho movimiento en torno al feminismo: hay muchos grupos, asambleas, y compañeras que trabajan un montón y que dedican mucho tiempo a que siga habiendo concentraciones cada vez que ocurre algo. Madrid tiene un entramado feminista admirable, más teniendo en cuenta que es una ciudad muy grande y con mujeres de muchas realidades diferentes. El feminismo en Madrid es plural y deberíamos aprovechar ese hecho para escuchar y conocer más todas las miradas que hay dentro, no solo aquellas cosas que nos pueden afectar a nivel personal.

P: ¿Eso cómo os enriquece a vosotras?

R: En Femen hemos intentado ir creciendo a medida que han llegado activistas nuevas a nuestro grupo, cada una con un perfil distinto, y hemos intentado enriquecernos unas y otras para ampliar miras. No somos el mismo movimiento que hace diez años. También hemos crecido mucho haciéndonos muchas preguntas a raíz de que nos hayan criticado mucho otras feministas, porque cuando te llega la crítica de una compañera hay que entender que la está haciendo desde un punto de vista que es crítico, no es destructivo. Esa es la clave, lo que necesita el feminismo es moverse y no estancarse, seguir siempre hacia delante.

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