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Casa de acogida
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Casa de acogida (Foto: Clece)

Una mano amiga para salir adelante

Por MDO
viernes 25 de noviembre de 2022, 07:30h

Los puntos municipales del Observatorio Regional de Violencia de Género de la Comunidad de Madrid son lugares en los que se ofrece una mano amiga, al tiempo que profesional, a mujeres que son víctimas de violencia de género. Cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una causa en la que no cabe descanso el resto del año. En estos espacios se ofrece atención social, apoyo psicológico y orientación jurídica individualizada para quienes acuden a estos puntos, donde encuentran un sostén para salir de esa situación que les ha llevado hasta allí.

En la zona suroeste de Madrid, Clece gestiona indirectamente dos de esos puntos municipales donde se presta ayuda a mujeres víctimas de maltrato -mayores y menores de edad. "En esta zona la mayoría son casos de violencia psicológica sutil, aunque muy dañina ", expone la trabajadora social del centro.

Algunas mujeres llegan a estos centros por iniciativa propia, otras derivadas de servicios sociales, sanitarios o asociaciones y otras desde el Punto regional de Coordinación de Órdenes de Protección. En municipios pequeños, "funciona mucho el boca a boca y algunas mujeres incluso traen a sus amigas", indica la coordinadora del servicio. En primera instancia las atiende la trabajadora social. En una entrevista estas profesionales detectan si la persona es víctima de violencia y "dependiendo de sus necesidades" pone a su disposición ayuda psicológica o jurídica.

El trabajo de empoderamiento

Tal como explica la trabajadora social del centro, en el primer encuentro "escuchamos qué necesita y qué quiere contar". La mayoría, afirma, presentan sintomatología como dificultad para conciliar el sueño, ansiedad, dolores de cabeza o, simplemente, "no saber qué les está pasando".

La terapia psicológica se adapta a estas circunstancias. "Dependiendo del momento emocional se trabaja de una manera más directa o más sensible. Dejamos que cuenten sus vivencias y a veces no hablamos ni siquiera de la situación de violencia, sino de cómo se sienten", apunta la psicóloga.

El trabajo de empoderamiento viene después y se realiza a partir de un "plan flexible" y, sobre todo, "a demanda" del usuario. Este camino de apoyo psicológico contempla la reconstrucción de la autoestima y persigue la autonomía de la mujer "proporcionándole lo que necesita en cada momento". Entre otras cuestiones, abordan la independencia económica y del domicilio y la toma de decisiones.

Asesoramiento jurídico para dar seguridad

Tal como recalcan las profesionales de uno de estos centros, el objetivo principal de esta experiencia de acompañamiento "no es que la persona denuncie" a su maltratador, sino ampararla y guiarla en un momento marcado por la incertidumbre, poniendo a su alcance, además, asesoramiento jurídico.

Se orienta a las mujeres sobre las diversas opciones legales que tienen a su alcance para decidir qué resolución adoptar. Se les explica qué pasos deberán seguir, cuáles son sus derechos laborales, etc.

Colaboración ante trámites burocráticos

En paralelo, la trabajadora social realiza un seguimiento continuo de cada caso y apoya a las víctimas en la tramitación de prestaciones económicas que conceden las administraciones públicas o determinadas organizaciones. Tal como relata esta profesional, ejerce de enlace con los servicios sociales para solicitar ayudas a la alimentación o subsidios de emergencia y presta soporte en la gestión de la Renta Mínima de Inserción o la Renta Activa de Inserción.

Además, desde el departamento de trabajo social se intercede para que la mujer que ha sufrido maltrato pueda conseguir la acreditación oficial de su condición de víctima a nivel estatal o autonómico. También se pone en contacto a las personas usuarias con entidades colaboradoras como Cruz Roja, que se encargan de la búsqueda y formación para el empleo y que ofrece el sistema Atenpro, un teléfono con el que las beneficiarias pueden dar la voz de alarma si se encuentran con su agresor o se sienten en peligro.

Un apoyo sin fecha de caducidad

La atención a las víctimas de violencia de género en estos puntos es ilimitada en el tiempo y en sesiones. "Tenemos perfiles complicados, con un daño grave, que suelen requerir bastante tiempo", declara la coordinadora del centro. Las bajas solo se tramitan cuando se consiguen los objetivos, se produce un cambio de residencia a otro municipio o la persona usuaria lo pide de forma voluntaria.

Tal como aclara la abogada de uno de los puntos, los hijos de quienes han sufrido maltrato pueden ser atendidos en el centro siempre que se cumplan ciertos requisitos: que la mujer tenga acreditada su condición de víctima y que no exista custodia compartida. "No son meros espectadores y es casi indispensable que reciban ese cuidado porque pueden desarrollar sintomatología en algún momento", atestigua la psicóloga del centro.

Con todo, la tarea de quienes trabajan en los puntos que atienden a mujeres víctimas de violencia de género no termina aquí. Su misión trasciende las cuatro paredes entre las que trabajan y su mensaje de sensibilización ante esta lacra se extiende a todo el municipio. Organizan actividades y charlas monográficas enfocadas en perspectiva de género y empoderamiento femenino y, al mismo tiempo, llevan a cabo una importante labor de prevención en colegios e institutos. Dependiendo de la edad abordan unos temas u otros, pero se focalizan especialmente en desmontar mitos y en dar herramientas para saber identificar conductas violentas con la esperanza de que algún día la eliminación de violencia contra la mujer sea una realidad.

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