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Mónica García y Pablo Gómez Perpinyà, de Más Madrid, en la Asamblea de Madrid
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Mónica García y Pablo Gómez Perpinyà, de Más Madrid, en la Asamblea de Madrid (Foto: Chema Barroso)

Pablo Perpinyà y Mónica García: "Ojalá tuviéramos una derecha sin un conflicto con la democracia"

"Más Madrid ha cumplido con sus expectativas"

jueves 10 de diciembre de 2020, 07:44h

Desde hace unos meses, la cara más visible del Grupo Parlamentario Más Madrid ya no está ocupada por un solo rostro. Pablo Gómez Perpinyà, portavoz del partido en la Asamblea de Madrid, comparte protagonismo con Mónica García, diputada de la formación que en julio de 2020 fue elegida por la militancia para coordinar la ejecutiva regional.

Con la llegada de la pandemia del Covid-19 a la región madrileña y al resto de España, Mónica García, médico-anestesiologa de profesión y trabajadora del Hospital 12 de Octubre de Madrid, tomó relevancia por su trayectoria en el mundo de la política sanitaria convirtiéndose en la oposición más férrea a la gestión sanitaria del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Al mismo tiempo, Pablo Perpinyà ha continuado con el cargo que ha defendido desde la salida de la Cámara madrileña de Iñigo Errejón, defendiendo públicamente las políticas de un partido en evolución y consolidación con el objetivo de asentar las bases de una formación esencialmente municipalista y regionalista.

Pregunta: El 27 de enero de 2020 recibimos a Perpinyá en la Terraza de Gran Vía y le preguntamos qué le gustaría poder contarnos pasado un año. Su respuesta fue: “Que Más Madrid sea una realidad mucho más allá de las instituciones con mucha ciudadanía participando en la ciudad de Madrid y en otros municipios”, al tiempo que confió en poder “dar algún titular más esperanzador respecto a la situación política de la Comunidad de Madrid”. ¿Qué me dicen ahora?

Respuesta de Pablo Perpinyà: Como hemeroteca no está mal. La mitad de lo que respondí lo hemos conseguido: Más Madrid hoy ya es una organización, no una simple plataforma electoral. Nuestro proceso ha sido exitoso a pesar de la pandemia, que nos lo ha puesto muy difícil. La otra mitad de los objetivos están por cumplirse, lo que no significa que sean imposibles, pero evidentemente estamos en la senda de intentar cambiarlo.

Respuesta de Mónica de García: Hoy se demuestra la voluntad firme que hemos tenido siempre desde Más Madrid de consolidarnos como una fuerza política regional y creo que se aprecia que en esta pandemia que hemos estado a la cabeza de la oposición del Gobierno esperpéntico de Isabel Díaz Ayuso. En lo que a la organización se refiere creo que por ahora podemos decir que hemos cumplido todas nuestras expectativas.

P: Que ha habido un cambio en la organización puede asumirse a simple vista, y es que hoy les entrevistamos a los dos juntos en vez de solo al portavoz, como es lo habitual...

Pablo: Han cambiado muchas otras cosas, nosotros éramos un proyecto a desarrollar y hemos podido ponerlo en marcha con el paso de los meses. Evidentemente las portavocías son la parte más visible, nosotros hemos apostado por un modelo coral a la hora de hablar con los medios de comunicación pero es algo que tiene que ver con la propuesta de partido que hemos querido articular. En nuestra organización no tenemos responsabilidades unipersonales, funcionamos con equipos. Es una forma novedosa con la que nos sentimos muy comprometidos y que más allá de la teoría, en la práctica está funcionando.

Mónica: Creo que parte de nuestra voluntad es demostrar que se pueden tener organizaciones más corales y colaborativas, menos impersonales y que giren en torno al trabajo organizado en una red interna, no de manera piramidal. Me gusta compararlo con el sistema nervioso central: todos somos neuronas y al final tenemos una organización por la que nos comunicamos unos con otros y funcionamos en conjunto. La portavocía creo que es uno de los ejemplos de que se puede funcionar así, cada uno tiene una manera de comunicar y creo que son complementarias, y que nutren y enriquecen nuestro proyecto.

P: ¿Creen que esta forma de trabajar es la que les ha posicionado como referente en los últimos meses de la oposición a Isabel Díaz Ayuso?

Mónica: Desde que nos empezamos a organizar nuestra visión y misión es inequívocamente desplazar, echar, quitar a Isabel Díaz Ayuso de la Puerta de Sol, y a todas las políticas que tanto daño han hecho a esta región. Desde esta firmeza y convicción es verdad que hemos sido los únicos que le hemos plantado cara al despropósito y caos de Ayuso. El ADN de nuestra organización claro que nos ha ayudado a eso: la vocación regional, unívoca y la idea de hacer una organización nueva con otros mimbres, que sea una alternativa clarísima al Gobierno del Partido Popular y Ciudadanos, creo que es la brújula imprescindible.

Pablo: A mí me gusta ser prudente a la hora de evaluar las estrategias que cada grupo de la oposición decide tener. Efectivamente creo que hay diferencias en la forma de hacer política y oposición. La nuestra es muy clara y se basa en la firmeza y la valentía para lanzarnos frente a Ayuso y decirle las cosas que mucha gente piensa pero que no se atreve a decir. Evidentemente nosotros no hemos hablado de oídas, Mónica estaba en primera línea como médico de la Sanidad Pública y cuando Ayuso venía a la Cámara y coqueteaba con la idea de que el virus a lo mejor era una invención o incluso asumía una parte de ese discurso negacionista, nosotros teníamos una persona que le podía explicar cómo se estaba viviendo todo eso en realidad. Ese hecho y el discurso firme y valiente en determinados momentos son las notas distintivas del tipo de oposición que hemos hecho, que es reconocible y que suma en favor del cambio político en la Comunidad de Madrid.

P: De hecho, la formulación de su discurso ha sido objeto de críticas en algunos momentos por según qué términos, como cuando Pablo describió a Vox como 'el partido de La Manada'. ¿Es un mecanismo para llegar a más gente o darse a conocer más en redes sociales o en los medios de comunicación?

Mónica: No es que usemos palabras gruesas, utilizamos términos reales y rigurosos. Cuando ponemos de manifiesto la corrupción en determinadas actitudes del Partido Popular, no estamos haciendo una imagen de algo irreal. Hacemos un trabajo que se basa sobre todo en el rigor de los datos y en la firmeza a la hora de defender determinados atropellos y abusos de poder de la presidenta Ayuso y su Gobierno. No se puede normalizar una determinada manera de hacer política y creo que en este sentido somos pedagógicos, no sé si más duros o menos duros, pero claros, firmes y rigurosos.

Pablo: Es evidente que por parte del Gobierno y de los partidos que apoyan al Gobierno en muchas ocasiones han preferido hablar de los gestos o las palabras en vez de las medidas que estaban adoptando. Es una estrategia política por parte del Gobierno regional que no voy a decir que me ofenda, pero también entiendo que las verdades duelen. Entiendo la incomodidad de Lasquetty cuando le recordamos tantas y tantas tropelías de la Sanidad Pública madrileña y también su inquina contra Mónica García, porque él era consejero de Sanidad cuando Mónica estaba en la Marea Blanca. También entiendo a los 'ofendiditos' de Vox cuando se les recuerda que son 'el partido de La Manada' y además se les justifica. Son verdades y aunque a veces duelan no hay que dejar de decirlas.

P: Mónica, en otras ocasiones ha señalado que pareciera que a algunos les molesta que alguien que no sea del mundo de la política, que venga de fuera, la ejerza en las instituciones.

Mónica: Tienen una concepción de la política igual que el de las instituciones, como si fuera un patrimonio suyo, una especie de coto de caza privado en el que los demás somos intrusos ideológicos que venimos a molestarle de alguna manera. Tengo una trayectoria profesional como médica y también en política sanitaria y siento que les moleste que les hablemos desde dentro, desde las entrañas que ellos mismos están descapitalizando y desmantelando, pero es que tengo la impresión de que de la red clientelar que han montado en esta Comunidad muchas voces críticas no encuentran. El Partido Popular ha intentado duramente muchos años que esta Cámara sea anecoica e insonora, y de hecho aquí han pasado todas las tropelías que han ocurrido en los últimos años de la política madrileña.

Pablo: Este miércoles, por ejemplo, durante la rueda de prensa tras la Junta de Portavoces, Alfonso Serrano, del Partido Popular, dijo que la parecía "injusto" describir como "traslados forzosos" los de los sanitarios al Hospital Enfermera Isabel Zendal. Si no me equivoco, el Hospital 12 de Octubre es el que más traslados tiene previsto, un total de 52. A mí me parece correcto que hablemos de "traslados forzosos" porque evidentemente cuando lo dice una persona que está en la primera línea, como es Mónica porque son sus compañeros, esa frase se llena de autoridad y de fuerza. Claro que eso es incómodo para el Partido Popular, porque están acostumbrados a abordar temas sociales en una especie de política de salón en la que los afectados ni son directos ni tienen rostros.

Mónica: Es que además a parte del tema sanitario, la empatía y la conexión con la realidad son dos virtudes que tendrían que ser imprescindibles en la política. Para que Serrano diga que no le gusta que se diga eso antes tendría que hablar con mis compañeros que no quieren ir a un hospital porque consideran que donde realmente estamos librando la batalla del Covid es el hospital público, o porque no quieren ir a un hospital sin especialistas, sin rayos, ni tampoco quieren a un hospital que es un almacén. Entonces no es que si le gusta al portavoz o no el término, es que la realidad es que van a trasladar de manera forzosa a gente que no quiere ir a trabajar a un sitio que no es considerado un hospital. Pero igual que tengo una empatía especial con la Sanidad porque trabajo en ella, nosotros tenemos una empatía especial con los 1.100 profesores que no van a renovar, con los chavales que se van a quedar sin ese refuerzo, con las residencias que siguen teniendo situaciones de aislamiento social... La política es el ejercicio de la empatía.

P: Da la sensación de que para Más Madrid el Hospital Isabel Zendal ha sido el colofón de las políticas de Ayuso...

Mónica: Desde que empezó la legislatura siempre pensamos que según qué decisiones van a ser "la última" o que "esta decisión superaba la anterior", pero luego te encuentras que la semana siguiente se superan. Es un cúmulo, desde pedir voluntarios para rastreadores o para el Hospital Isabel Zendal, no tener ningún informe técnico que lo justifique, echar a los profesores... cada semana es una superación del guion.

Pablo: Aplicando un poco el método científico no creo que sea "la última" que hagan, pero confío en que por lo menos sea la última que hagan con el dinero de todos los madrileños. Con la que está cayendo, esos 100 millones de euros podríamos haberlos invertido en muchas otras cosas, como en los profesores de refuerzo. La Comunidad de Madrid es la única que los ha mandado a la calle antes de que termine el curso.

P: Han criticado la gestión de la Consejería de Sanidad durante la pandemia pero la realidad es que los datos están bajando. ¿Creen que el sistema puede ser mejor de lo que valoraban en un primer momento?

Mónica: La pregunta es: ¿dónde están bajando? ¿En Madrid o en toda España?

P: En la Comunidad de Madrid está claro que sí.

Mónica: Y en el resto de España también. Ahora mismo Madrid ya está otra vez por encima de la media española y es que lo que se pide a un gestor durante una pandemia es que no se colapse el sistema sanitario y que el coste en ingresos o en UCIs, lo que llamamos en sanidad como "mortalidad evitable", sea el menor posible. Madrid tuvo una segunda ola precipitada con respecto al resto de comunidades, por lo que era de prever que mientras nosotros bajamos el resto subía. El problema es la normalización de que hayamos tenido 3.800 fallecidos en esta segunda ola por los que no se ha ido a la catedral de La Almudena. Hablamos de un 20 por ciento de toda la epidemia, pero un 40 por ciento de todos los ingresados y un 42 por ciento de ingresados en UCI los hemos tenido en esta segunda ola. Desde el Gobierno lo han vivido de manera natural porque tiene que ver con la manera de gestionar esta ola, que ha sido la de 'sálvese quien pueda', que a su vez está ligada a su modelo ideológico.

Pablo: Como paciente y ciudadano, la sensación es que la curva de incidencia baja, pero lo hace a pesar de Isabel Díaz Ayuso. Cada vez que una institución europea o nacional ha puesto sobre la mesa medidas avaladas por todos los expertos científicos el Gobierno de la Comunidad de Madrid lo único que ha hecho ha sido tratar de recortarlos hasta el punto que ha llegado a ir a los tribunales. Yo creo que era evidente de que en un momento determinado la curva iba a bajar, de lo que se trata es de que no vuelva a subir, como ya nos ha sucedido por no adoptar las medidas que había que adoptar. Me niego a normalizar que haya 100 muertos a la semana, es que es el equivalente a que haya un accidente de avión cada 7 días.

Mónica: Y hay que asumir que el colapso sanitario es el precio a pagar. Una de las cosas que estamos poniendo encima de la mesa es qué ha pasado con el resto de pacientes, con los pacientes no Covid, sus revisiones, sus pruebas diagnósticas, sus consultas... Es que en la Comunidad de Madrid en la segunda ola hemos estado dos meses y medio con la sanidad colapsada y si ya teníamos problemas en las listas de espera, ahora nos hemos dejado un montón de pacientes fuera. La esperanza de vida en la región es la que más ha descendido, en Madrid se ha reducido en cuatro años y en el resto de España un 1'7.

P: ¿Y qué hay de las Zonas Básicas de Salud (ZBS)?

Mónica: Si hacemos un estudio riguroso vemos que no han funcionado. Las zonas que se han confinado, en comparación con las que no, han tenido la misma evolución, lo que en ciencia significa que no han funcionado. El problema para mi es que el Gobierno no está haciendo un diagnósticos real de lo que está ocurriendo en la Comunidad sino respecto a su confrontación con Pedro Sánchez y ganar el relato. Lo que significa que una tercera ola vamos a cometer los mismo errores, porque en la segunda ola cometimos los mismos errores que en la primera y eso significa que volverían a hacer lo mismo.

P: ¿Y qué más cosas se han dejado de lado durante esta pandemia además de los pacientes no-Covid?

Pablo: Se me ocurre una, aunque seguro que hay muchas, que son los Presupuestos de la Comunidad de Madrid. No podemos olvidar que de ahí salen todas las políticas públicas de la región y en estos momentos nos regimos por los de Ángel Garrido. El Gobierno de España y el Congreso de los Diputados ya han avanzado en la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado (PGE), que cada vez están más próximos, pero aquí seguimos sin tener ninguna noticia. Esto tiene un impacto que seguramente no se percibe en el día a día por la mayoría de la gente, pero teniendo en cuenta todo lo que ha cambiado nuestra región en los últimos nueve meses, se alteran las prioridades de manera drástica.

Mónica: Es como si con la situación en la que estamos tuviéramos una vacuna de hace dos años. No sirve para la situación en la que estamos ahora, pero es que en esta comunidad se han olvidado políticas de manera sistemática. No es que nos hayamos olvidado, es que llevamos 15 años olvidándonos de que un Gobierno existe para gestionar bien lo público con una mirada a largo plazo, algo que el Partido Popular no ha sido capaz de hacer.

Pablo: El virus no es responsabilidad de nadie, pero sin duda algunas políticas y algunos olvidos de los últimos años han sido un aliado perfecto del virus. Seguramente si desde la época de Aguirre se hubieran hecho los deberes de manera adecuada, esta desgraciada pandemia nos hubiera causado mucho dolor pero estaríamos en condiciones mucho más sólidas para poder afrontarla desde el punto de vista sanitario y también social.

P: ¿Consideran que lo que está ocurriendo en la Cañada Real se deriva de ello?

Pablo: Claro, lo que está pasando en la Cañada Real, a 14 kilómetros de Madrid, es un atentado contra los derechos humanos. Se ha dejado a centenares de familias sin luz en medio de una pandemia y en medio de una ola de frío como la que estamos viviendo, y es inexplicable. Hay un pacto por la Cañada que suscribimos la pasada legislatura todos los partidos y nosotros creemos que no se está cumpliendo. Hemos enviado una carta a presidenta en conjunto con PSOE y Unidas Podemos para que las cuestiones que son de seguridad pública se aborden desde la perspectiva de este ámbito, pero no se puede dejar de ninguna manera a familias con niños en esas circunstancias.

P: Ese denostar del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso al de Pedro Sánchez del que me hablan, ¿está repercutiendo también en lo social?

Mónica: Yo creo que la estrategia de Isabel Díaz Ayuso desde un primer momento ha girado en torno a confrontar contra el Gobierno de Sánchez. Quiere ser el adalid contra lo que ellos llaman el gobierno "social-comunista", pero la realidad es que eso no solo hace daño a los ciudadanos sino a la política. En el momento en el que necesitábamos más lealtad política, como ha sido ejemplo en otros países de Europa, Ayuso ha aprovechado para hacer una estrategia política en su beneficio ideológico. Si algo ha dejado patente esta pandemia en esta Comunidad ha sido la confusión y el caos por culpa del Gobierno, manifestada además con la bicefalia entre Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado y la contraprogramación de sus propias políticas.

Pablo: Yo entiendo la frustración de mucha gente, y el primer elemento de esta frustración es la credibilidad del Gobierno y de quienes gobiernan, porque incurren en contradicciones constantes. Primero te dicen que hay que quedarse en casa y luego montan una fiesta en Ifema o alientan manifestaciones en los barrios acomodados de Madrid. A la gente que se les está pidiendo que hagan un esfuerzo extraordinario desde el punto de vista de la salud pero también desde el punto de vista económico y social. En todo caso creo que es muy importante no hacerle el juego fácil a quienes desde la política pretenden señalar y meter en el mismo saco a todas las personas que participan en ella, y ese ha sido el discurso de Vox en la región: por un lado apoyaban las medidas y el Gobierno de Ayuso, y aprobarán los Presupuestos, pero por otro lado dicen que la política está fatal. Es importante no hacerles ese juego porque evidentemente si la política no la hacemos en primera persona el conjunto de los ciudadanos, terminarán haciéndolo a nosotros los que siempre han gobernado.

P: ¿Y qué me dicen del contenido del 'chat' de los exmilitares que se conoció la pasada semana?

Pablo: Esas palabras me apenan profundamente pero lo que verdaderamente me preocupa es el brazo político de estas declaraciones, porque es el partido que a día de hoy van a decidir los Presupuestos de la Comunidad de Madrid y que decidió que Isabel Díaz Ayuso fuera presidenta. Un partido político considere que lo que hubo en 1936 fue un alzamiento nacional y no un golpe de Estado creo que no está en condiciones de representar los intereses de casi siete millones de madrileños. Que suceda esto solo se explica porque un partido que se dice liberal y de centro europeo, que es Ciudadanos, está haciendo exactamente lo contrario de lo que hacen todos los partidos liberales y de centro en Europa, que es ir de la mano de la extrema derecha de Vox.

Mónica: Ojalá tuviéramos una derecha en Madrid y en España que no tuviera un conflicto con la democracia. Siempre se pone este ejemplo, pero en Alemania esto no ocurre, ha sido capaz de quitar a unidades especiales del Ejército por cosas mucho menores que esta. Aquí hay una normalización porque tenemos una derecha con un conflicto político con su pasado y ojalá tuviéramos una derecha europea que no quiere saber nada de una ultraderecha que como dice Pablo es el brazo político de ese chat.

P: Pablo, menciona a Ciudadanos, ¿siguen confiando en que la formación cambie de parecer y deje de sostener al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso y se pueda llevar a cabo una moción de censura?

Pablo: Hemos dicho que había que buscar activamente el cambio de Gobierno en la Comunidad de Madrid, pero no lo hemos dicho especialmente convencidos y confiados en Ciudadanos. Es que cómo voy a confiar en un partido que ha decidido pactar con la extrema derecha para poner al mismo Partido Popular de toda la vida al frente del Gobierno de la Comunidad de Madrid. Yo no confío en Ciudadanos. Lo que hemos dicho es que no podemos quedarnos de brazos cruzados esperando a que haya unas elecciones y que la aritmética parlamentaria cambie. La oposición tiene dos alternativas: esperar a que la gente vuelva a votar e intentar formar un gobierno alternativo, o intentar trabajar para que haya un cambio de gobierno. Para esta última, el instrumento es la moción de censura y desde Más Madrid es la senda que queremos recorrer, pero esto no depende solo de nosotros. Ahora bien, a día de hoy nos reafirmamos en la tesis de que estamos dispuestos a hablar incluso con partidos con los que nos diferencias muchas cosas.

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