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Los acusados han negado su participación

Dos militares y la novia de uno de ellos niegan que apuñalaran a un mendigo en 2004

martes 28 de noviembre de 2006, 00:00h
Un militar y su novia, acusados de ser cooperadores necesarios en el intento de homicidio del que se le acusa a otro militar, en este caso Guardia Real, han asegurado este martes en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Madrid que fue éste quien asestó la puñalada al mendigo. Mientras, el que fuera Guardia Real negó que participara en estos hechos y aseveró que observó un alboroto que no tenía nada que ver con él y que a los pocos minutos le detuvieron. El fiscal solicita por este suceso, ocurrido en agosto de 2004 en los alrededores del intercambiador de Moncloa, nueve años de prisión para cada uno de los tres procesados.

Según el escrito del Ministerio Fiscal Rubén A.S, de 19 años; su novia Rosario C.C., de 18; Sergio J.F., de 21, y un menor, se dirigían en la madrugada del 18 al 19 de agosto del 2004 hacia el intercambiador de Moncloa, cuando se encontraron a tres indigentes que se preparaban para pernoctar en uno de los soportales de la calle Princesa.

   En ese momento, Rosario, la novia de Rubén, les comenzó a increpar con ánimo de echarles de allí. Acto seguido Sergio golpeó a uno de los mendigos, causándole lesiones que no precisaron asistencia médica, y "asestó una cuchillada en el abdomen" a otro de los indigentes, mientras el resto del grupo "impedían la huida" de cualquier 'sin techo'. El escrito indica que de "no haber sido por la rápida asistencia médica" el herido por arma blanca "hubiera muerto".

"Persona de brotes violentos"
Los dos varones acusados se vieron obligados a abandonar sus respectivas carreras militares. En la vista oral celebrada en la mañana de este martes en la Audiencia madrileña, Sergio, que se encuentra en prisión provisional por estos hechos, ha reconocido haber tenido "algún que otro incidente en la Guardia Real" y ser una persona que "alguna vez tiene brotes violentos".

Por su parte, Rosario ha explicado que habían estado bebiendo toda la noche y que al encontrarse a los mendigos Sergio le preguntó si iban "a por ellos". "Fue entonces cuando me empujó contra un indigente, pegó a otro y acuchilló a un tercero", manifestó la procesada. Así, añadió que abandonaron los cuatro el lugar de los hechos y Sergio empezó a amenazar a sus tres acompañantes diciéndoles que si decían algo a la policía a ellos también le iba a apuñalar.

Mientras, Rubén subrayó que él iba andando delante de Sergio y de Rosario y que se dio la vuelta cuando escuchó un grito. "Entonces vi como si Sergio le hubiera dado un puñetazo a uno de los indigentes, porque no sabía que era una puñalada. Cogí a mi novia y subimos hacia el intercambiador y fue en ese momento cuando Sergio nos enseñó el puñal con sangre y nos dijo 'vaya cojones que tengo, que lo acabo de apuñalar'".

Los dos indigentes agredidos manifestaron en el juicio que estaban preparándose para dormir en la calle Princesa esquina con la calle Romero Robledo "cuando apareció una chica que con voz agresiva" les dijo que no podían estar en ese soportal, que eran unos vagos y que se fueran a trabajar. "Luego llagaron tres chicos, dos se quedaron atrás cerrando el camino para que no nos pudiéramos escapar, y el otro me tiró un puñetazo y apuñaló a mi compañero", relató uno de los mendigos.

El indigente no quiere castigos
El otro indigente dijo que los dos que se quedaron detrás "no intervinieron en nada", que la puñalada fue "a matar" y que ninguno de los tres acompañantes de Sergio se esperaba que fuera a apuñalarle. "Yo no quisiera que castigaran a estos tres jóvenes por un error que han cometido. Los jóvenes están creciendo dañados porque no les estamos dando amor", manifestó entre lágrimas.

También acudieron como testigos un psicólogo y una psiquiatra que coincidieron en señalar que Sergio "sufre un trastorno de personalidad, es fácilmente irritable, tiene baja tolerancia a la frustración, es agresivo y le falta autocontrol". Aún así, explicaron que "es dueño de sus actos y sabe lo que hace, porque tiene capacidad de actuar de otra manera".

El ministerio fiscal indica en sus conclusiones definitivas que "la autoría de Sergio es muy evidente" y que Rosario y Rubén "distorsionan los hechos para tener menor responsabilidad". Además, destacó que "eran un grupo skin head de ideología neonazi". Rubén ha reconocido que el día de los hechos llevaba un cinturón con la bandera de España y un llavero "con una cruz celta". Rosario también admitió que ese día portaba "el llavero que usan los legionarios".

Por su parte, la defensa de Rubén y Rosario ha solicitado que trabajaran tres meses para la comunidad por un delito de omisión del deber de socorro ya que considera que sus representados no participaron en el incidente "porque conocían a Sergio de dos ocasiones y no se imaginaban que iba a reaccionar así". La defensa de Sergio ha comentado que el delito cometido no es un homicidio en grado de tentativa sino un delito de lesiones consumadas y que "es fácil que los otros dos acusados echen la culpa al que menos conocen".


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