Hace ya doce años que un solar abandonado de Tetuán se convirtió en un pulmón verde y un espacio de encuentro para los vecinos del barrio. Donde antes había chatarra y coches mal aparcados los residentes de la zona han levantado un huerto urbano, que se ha convertido en un laboratorio de convivencia. Ahora, la amenaza de un desalojo planea sobre este lugar.
El origen de La Huerta de Tetuán se remonta a 2013, cuando en el distrito se puso en marcha el proyecto 'Paisaje Tetuán', con intervenciones artísticas y participación ciudadana. “En el año 2013 hubo unas intervenciones murales en el distrito y, como se contó con el tejido social, la gente se planteó que debía de haber alguna actuación con participación. Entonces se decidió crear un huerto urbano en este solar que estaba totalmente abandonado”, ha contado Martín Carril, miembro de esta iniciativa. El proyecto se apoyó desde el Área de las Artes del Ayuntamiento de Madrid aunque pronto la gestión pasó a manos del vecindario. “Lo hemos construido los vecinos y las vecinas. El Ayuntamiento lo apoyó con una pequeña aportación de material, pero desde entonces lo hemos autogestionado nosotros”, ha manifestado el residente.
"La gente se planteó que debía de haber alguna actuación con participación"
Desde entonces, el huerto se ha convertido en un espacio vivo que no se ha limitado a cultivar hortalizas. Carril lo ha descrito como un lugar de encuentro intergeneracional. “No es solamente un huerto urbano, es un lugar de encuentro de los vecinos de todas las edades. Aquí se ha conocido mucha gente y han surgido proyectos muy beneficiosos para el barrio”, ha trasladado a este digital. Entre bancales de tomates y calabacines se han proyectado películas al aire libre, se han organizado conciertos, talleres gratuitos o debates vecinales. Cada año, estas actividades han ofrecido cultura y conversación en un distrito donde pocas veces llega la programación gratuita.
La dimensión pedagógica ha sido uno de los ejes más firmes. Cada semana, niños y adolescentes de asociaciones locales han pasado por el huerto para realizar, entre otras cosas, talleres de apoyo escolar gratuitos. Las fiestas han sido otro de los momentos clave. Una vez al año, se ha ofrecido una paella comunitaria ha reunido a centenares de vecinos. Su celebración ha servido asimismo para recaudar lo poco necesario para mantener el espacio: tierra, semillas, algún proyector para el cine o pequeñas reparaciones. “El año pasado vinieron 200 personas, es una fecha clave en la huerta”, ha detallado Marta Burgo, otra de las involucradas en este proyecto.
Paralelamente, el huerto ha servido de semillero para iniciativas sociales que han trascendido más allá. Algunos vecinos impulsaron desde allí un estudio sobre la accesibilidad en Tetuán, un barrio con cuestas y calles estrechas que se han convertido en un reto para los profesionales de urbanismo. Ese trabajo ha acabado llegando a la Junta Municipal, que ha comenzado a valorar soluciones gracias al impulso ciudadano.
Sin embargo, este “oasis en medio de la ciudad” se ha visto afectado por un aviso inesperado. “No nos ha llegado ninguna carta. Han llegado directamente dos policías diciendo que teníamos que desalojar”, ha subrayado Carril. Tras insistir, los representantes de la huerta consiguieron reunirse con la concejala del distrito, que les comunicó que la parcela debía liberarse para ampliar el patio del colegio cercano. La explicación ha sorprendido a los vecinos, que durante doce años han sentido que el Consistorio respaldaba su labor. “Nunca nos han pedido una autorización escrita. El proyecto ha sido promovido por el propio Ayuntamiento y ha contado con el beneplácito de la Junta Municipal durante doce años”, ha dicho Burgo.
“No nos ha llegado ninguna carta. Han llegado directamente dos policías diciendo que teníamos que desalojar”
La urgencia tampoco se ha entendido por parte de los residentes. Los vecinos han comprobado que las obras del colegio dependen de una tramitación larga, un proceso donde está involucrada la Comunidad de Madrid. “Lo que van a hacer si abandonamos esto es pavimentarlo y cortar los árboles. No entendemos que se pierda un recurso aunque sea solo por dos años”, ha relatado Carril.
Además, la polémica se ha visto agravada porque el colegio arrastra problemas estructurales desde hace décadas. Su dirección ha atribuido las humedades de la escuela a la huerta, algo que el tejido social ha desmentido. “Desde el principio hemos cuidado que hubiera un riego automático, hemos hecho drenajes y la propia Junta ha realizado obras para aislar el muro. Las humedades ya existían hace sesenta años”, ha recordado Carril. Para despejar dudas, esta comunidad ha encargado un estudio independiente que ha apuntado que las filtraciones podrían deberse a corrientes freáticas y no al uso del huerto.
En todo caso, la defensa del colegio también forma parte de sus prioridades. “Los primeros interesados en que este colegio se arregle somos nosotros, por los niños y las niñas. Pero creemos que se puede mejorar el colegio y mantener el huerto”, ha explicado Burgo.
“Los primeros interesados en que este colegio se arregle somos nosotros"
De momento, el Gobierno municipal ha anunciado que la parcela se trasladará; sin embargo, los vecinos han destacado que encontrar una parcela adecuada y trasladar todo lo construido durante estos años no parece sencillo. “Es un trabajo inmenso trasladar esto. Necesitamos apoyo del Ayuntamiento”, ha destacado Carril. Ellos han pedido permanecer en el solar mientras tanto aunque su propuesta ha sido declinada.
Más allá del trámite administrativo, el valor del huerto se mide en lo intangible. “Venimos dos veces por semana. Pocas huertas tienen tanta actividad vecinal. Si desaparece, se pierde un espacio emocional y de convivencia que no se recupera fácilmente”, ha resumido Burgo con contundencia. Es un barrio con pocas zonas verdes y el huerto ha funcionado como lugar público. “Es un recurso muy barato porque ofrece muchos servicios y tiene muy poco coste”, ha insistido.
Concentración frente a la Junta Municipal
En este contexto, la comunidad vecinal ha convocado una concentración para el próximo jueves 9 de octubre a las 18:30 horas frente a la Junta Municipal de Tetuán, coincidiendo con el pleno del distrito. El objetivo es visibilizar el rechazo ciudadano al desalojo y exigir que se mantenga la huerta como espacio comunitario mientras se buscan soluciones consensuadas. Los organizadores llaman a los asistentes a acudir vestidos de hortelanos, con la intención de mostrar su valor como lugar de encuentro, cultura y sostenibilidad.
