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Entrevista-Covid-19 (Foto: Chema Barroso)

Marta Rivera de la Cruz: “Sabemos que no ha habido ningún rebrote asociado a un evento cultural”

"No hay que volver a decir que la cultura no tiene ideología"

lunes 19 de octubre de 2020, 07:45h

Marta Rivera de la Cruz (Ciudadanos) está al frente de una de las consejerías que, más en tiempos de crisis, para muchos pueden ser "prescindibles". Apasionada de lo más puro de la Cultura, la consejera expone a Madridiario lo que va más allá de los espectáculos, haciendo hincapié en la necesidad de todos ellos para el sector hotelero, hostelero y turístico en general. Además, Rivera de la Cruz defiende la necesidad de no politizar a la Cultura y de dejar que sean los agentes culturales los que decidan si desean o no exponer su ideología fuera de los trabajos que realicen.

Llevar la danza, el teatro y exposiciones de primer nivel a todos los municipios de la región, sean del tamaño que sean, es una de las prioridades de su Consejería, que asegura que "tenía los deberes hechos" antes de la llegada del Covid-19. "Madrid es más de lo que hay dentro de la M-30", defiende la consejera, que habla sobre el turismo enológico y gastronómico que presenta la región y que, para muchos madrileños, es desconocido. Asimismo, habla sobre la gestión de la pandemia, y afirma que el Gobierno central, presidido por Pedro Sánchez, ha sido el que "nos ha arrastrado a todos".

Pregunta: Se sitúa al frente de una consejería que, sobre todo en tiempos de crisis, puede poner en duda su ámbito. Hay quienes consideran a la Cultura y el Turismo como un bien “no necesario”. ¿Cómo lo ve?

Respuesta: Creo que esa cuestión tiene una respuesta fácil. Es cierto que para alguna gente el teatro, la música o el cine no aportan nada, es una lástima que piensen esto pero es cierto que ese sector de población existe y hay que respetarlo. Sin embargo, yo llevo mucho tiempo reivindicando el valor de la cultura como una industria generadora de empleo, de empleo joven, formado, de calidad, así como por otra parte industria que da alimento de otras industrias. Ahora mismo, por ejemplo, con el estado de alarma, cuando acaba la función del Teatro Real que termina un poco más tarde las 23.00 horas, lo lógico sería que toda la hostelería de la zona hiciese una buenísima caja a costa de aquellos que salen del espectáculo, y ahora no lo hace.

La cultura alimenta otro tipo de industria alrededor de ella, por eso a aquellos que dicen que la cultura no vale para nada les diría que puede que no valga para ellos, pero la Cultura es una industria que aporta a las arcas públicas dinero, que aporta a los ciudadanos trabajo, y en muchas ocasiones de calidad, y desde luego es la herencia que vamos a dejar para el futuro. Yo estoy segura que dentro de cien años nadie se va a acordar de quién era la consejera de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid, pero sí recordarán una novela que se escriba ahora, una película que empecemos a ver en estos momentos o una sinfonía que se componga en estos tiempos.

P: ¿Que opina de la sensación de que la Cultura está politizada?

R: Hay que ser muy respetuoso con lo que piensa cada uno. Sé que buena parte del pensamiento de los actores culturales españoles es de izquierdas, y es absolutamente respetable. La cultura se politiza cuando tú dejas que ese pensamiento entre en las cosas que haces, cuando elijes a un director de un festival en función de si es de tu cuerda o no lo es. Sé perfectamente que muchas personas que trabajan conmigo jamás han votado a mi partido, a Ciudadanos, pero establecemos una relación laboral fantástica basada en un interés común que es el de sacar adelante la cultura.

Es cierto que esto está empezando a cambiar. Durante un tiempo la izquierda patrimonializó la cultura, es más, se cuestionaba que un partido que no fuese de izquierdas pudiera sacar adelante proyectos culturales. Esa idea empezó a cambiar en la legislatura pasada, cuando en el Congreso de los Diputados hicimos una labor conjunta de varios partidos en defensa de la Cultura, y por mi parte honestamente quiero seguir reivindicándolo. El otro día, en una interpelación parlamentaria, se lo dije a la representante de Más Madrid: “Lo que usted de fondo no puede entender es que un gobierno liberal esté dandole la importancia que le estamos dando al mundo de la Cultura”.

Lo demás son clichés y estereotipos que tenemos que ir rompiendo y el movimiento se demuestra andando. Yo creo que no hay que volver a decir que la cultura no tiene ideología, porque no es así. Los que tienen ideología son los agentes culturales y es algo que respetaré siempre profundamente. Jamás le he preguntado, ni le voy a preguntar, qué o a quién vota a alguien que vaya a trabajar conmigo.

P: ¿Cómo se logra que los agentes culturales de ideología liberal también entren en escena?

R: Las puertas están abiertas, depende de cada uno entrar o no entrar. A lo mejor el error es estar constantemente pidiéndole a los agentes culturales que se definan políticamente. Leo entrevistas con actrices y directores de cine y siempre viene la pregunta haciendo referencia a sus simpatías políticas. Yo no voy a ver su película por lo que piensen o por lo que vota. Entonces, ¿cómo se separa la cultura de la política? A lo mejor se separa no empujando constantemente a los actores culturales para que entren en cuestiones políticas, porque a lo mejor ni quieren hacerlo, ni les interesa hacerlo o ni siquiera se han planteado en algún momento que tienen que hacerlo.

P: Madrid es uno de los núcleos principales de la Cultura y el Turismo en nuestro país. ¿Cómo están reivindicando su posición en los tiempos que corren?

R: Más de la mitad de la actividad cultural española se centra en la Comunidad de Madrid. Aquí suceden la mayor parte de las cosas, de hecho hace poco tiempo bromeaba con un amigo escritor que me decía que, pase lo que pase, todos los artistas tienen que pasar por Madrid en algún momento de su vida. Y para poder reivindicar esta idea lo primero que es necesario es estar muy concienciados y ser muy respetuosos con lo que pasa.

Madrid depende de lo que suceda en otros sitios, pero es cierto que cuando el día 17 de junio reabrimos los Teatros del Canal, que fue el primer gran teatro público europeo que abrió después de la primera ola de la pandemia, muchos teatros se dirigieron a nosotros para preguntarnos por los protocolos, la experiencia, por cómo lo habíamos hecho. Eso es algo muy bonito porque por otro lado este hecho también nos ha permitido reflexionar sobre la utilidad de lo público en las artes.

Cuando 'cayó el telón' por el estado de alarma en el mes de marzo, poco antes Madrid se había convertido en la capital del género musical español, se estaba convirtiendo en uno de los centros de referencia del arte contemporáneo tras la última edición de ARCO, y eso sigue en la cabeza de todos. Lo miramos con nostalgia pero también con la esperanza de recuperarlo algún día, yo creo que más pronto que tarde.

P: Comenta que antes de que llegara la pandemia Madrid estaba en una situación excepcional. ¿Cuál es la situación actual del sector?

R: Estoy muy orgullosa de que, por las noticias que tengo, Madrid sea la región europea con más vida cultural ahora mismo, a pesar de los pesares. El pasado fin de semana tuvo lugar en Madrid como unos 70 actos culturales en vivo. Es verdad que el año pasado en esa fecha había 400, pero aun así tiene mucho mérito. Hablo con los teatros privados y me dicen que están satisfechos de la venta de entradas. El público madrileño está respondiendo y es muy consciente del momento que se está viviendo, que es el momento de arropar a los teatros. Los empresarios han hecho un esfuerzo extraordinario por reabrir, las administraciones estamos haciendo lo que podemos por apoyar esas reaperturas, y aquí lo único que es indispensable es el público.

Hemos firmado entre todos sin darnos cuenta una especie de pacto misterioso de apoyar al sector cada uno desde donde podemos, y eso va a dar lugar a cosas que van a perdurar. Se ha creado un clima de colaboración en el teatro. Es increíble el comportamiento de la gente en el teatro, cómo colabora en los desalojos ordenados por filal, cómo se respetan las distancias en las colas de esperas, cómo nadie se quita la mascarilla cuando se apagan las luces. Es algo increible, y además sabemos que no ha habido ningún rebrote asociado a un evento cultural.

P: Dice que el público madrileño está demostrando ser fiel al sector cultural, pero al final este no ha dejado de nutrirse en gran medida por gente que venía a Madrid desde otros puntos de España para ver espectáculos o museos. ¿Cómo planteal volver a atraer a este grupo de visitantes?

R: Cuando todo esto pase yo creo que vamos a tener que trabajar un poco duro para recuperar a todas esas personas. Sin embargo, tenemos que pensar que nuestra vida normal terminó casi como quien dice antes de ayer, en términos temporales las buenas costumbres que uno tenía no se han olvidado. Ahora mismo hay personas que están en Ciudad Real, Toledo o Valladolid, en ciudades que que tienen una buena comunicación con Madrid, que echan de menos los sábados por la mañana cuando se cogían el tren para venir a comer aquí, disfrutaban de un musical y luego se quedaban aquí o cogían el último tren a sus lugares de origen. Es algo que yo creo que siguen teniendo en la cabeza y que en que puedan lo van a recuperar.

Nuestro trabajo es que en Madrid sigan pasando cosas y que siga habiendo estrenos, que la gente quiera venir aquí porque Madrid ha sido siempre al final la cabeza de la vanguardia a nivel artístico y sobre todo a nivel teatral. Nosotros hemos mantenido nuestros festivales, como Surge Madrid o el Festival de Otoño, que se va a celebrar con muchas restricciones y obstáculos, pero va a tener lugar. Por otro lado, además tenemos motivos que están fijos, y es que la riqueza museística con la que cuenta la Comunidad de Madrid no tiene rival en ninguna otra región.

P: ¿Cuáles son las medidas que desde la consejería de Cultura y Turismo se están tomando para empujar al sector?

R: En primer lugar hay que dar vida al tejido cultural, porque las compañías que no han podido trabajar durante muchos meses lo han pasado muy mal. Por otro lado, en verano se creó un proyecto de activación cultural en municipios, #Juntos2020, que nos permitió dinamizar esas localidades y su hostelería a través de más de 500 actividades, conciertos, teatros, visitas guiadas, danzas… en pueblos que muchos de ellos eran menos de 2.000 mil habitantes en los que en ocasiones no había habido actividad cultural de según qué tipo. Además, esto nos permitió hacer una contratación importante de compañías, prácticamente todas compañías madrileñas. Hemos firmado casi 900 contratos directos y se calcula que cada contrato directo puede dar lugar a otros dos contratos indirectos. Es dar trabajo a quien no lo tenía.

Se creó también un proyecto con los Teatros del Canal, 'La cuarta sala', una idea de Blanca Li, donde convocamos a treinta actores a través de la Unión de Actores para interpretar con el teatro vacío monólogos de literatura contemporánea. Para nuestra sorpresa, porque casi lo hacíamos como una 'rareza' para nosotros, ha tenido un éxito brutal a nivel de redes, hay monólogos que tienen hasta 30.000 impresiones en Instagram. Por otro lado, estamos trabajando muy estrechamente con grandes museos en patrocinios y tenemos también un programa que se pondrá en marcha automáticamente basado en un patrocinio para la reapertura de salas a través de una ayuda directa de la Consejería.

Hay también un proyecto de apoyo al arte contemporáneo. Hemos hecho una adquisición extraordinaria de un millón de euros en obras de arte, que se han adquirido a galerías madrileñas de artistas que viven en la Comunidad de Madrid. Eso nos ha permitido, por una parte, los ingresos para esos artistas y esas galerías, pero por otra, nutrir con esos fondos a los madrileños, y es que van a engrosar la colección del CA2M. Hay que tener muy presente que ahora estamos construyendo los museos de dentro de un siglo, y si no invertimos ahora en el arte que se hace actualmente, dentro de 200 años no vamos a tener nada que enseñar.

P: ¿Cómo ha sido esta adquisición?

R: Hay una comisión de adquisiciones fantástica, que se hizo aquí en la Consejería, donde está gente como Estrella de Diego asesorando en esa compra. Hemos comprado bien y a muy buen precio, era un momento muy bueno y estamos seguros de que la inversión es fantástica. Hemos comprado obras de arte por un 20 por ciento de su valor. Todo el mundo entendía que era una oportunidad muy buena para enriquecer el CA2M, nuestro museo de Móstoles, que según dicen es el complemento perfecto al Reina Sofía.

Y es que otro de nuestros proyectos desde que empezamos esta legislatura fue atomizar mucho la cultura madrileña. Madrid es más que la M-30, hay 139 municipios que tienen mucho que mostrar y uno de los museos más importantes de la Comunidad de Madrid está en Móstoles. Y como le gusta decir a Alberto Conejero, el director del Festival de Otoño, el tren de Móstoles va en dos direcciones: queremos que la gente de Móstoles se pueda acercar a Madrid, pero sobre todo que la gente que vive, por ejemplo, en el barrio de Chamberí, se coja un dia un tren para ver un museo de arte contemporáneo que está dentro de la región aunque no en la capital.

P: ¿Cómo se encaja en todo esto lo que tiene que ver con el patrimonio cultural de la Comunidad de Madrid?

R: Esta Consejería tiene un proyecto, que lleva funcionando ya tiempo, que es la Red Itiner. Esta red lo que permite es que diferentes exposiciones de fotografía, pintura y escultura recorran diferentes municipios de la región. Es cierto que no se puede llegar a todos los sitios porque estamos hablando de exposiciones de primer nivel y no todos los municipios tienen unas instalaciones adecuadas para acoger determinadas obras de artes, que por encima de todo tienen que estar protegidas. Aun así, estamos intentando ampliar todo lo que podemos esa red y que cada vez más municipios puedan disfrutar de ella porque, junto a la red de teatros, una de las apuestas importantes por esa diversificación y esa descentralización de la cultura.

P: El sector musical ha sido uno de los más afectados por la pandemia, ¿qué puede decir sobre ello?

R: Realmente el sector de la cultura más tocado es el sector de los conciertos, sobre todo de los grandes conciertos. En una sala, que actúe como un teatro, se puede hacer perfectamente un concierto de música clásica. Pero si es cierto que la música pop y contemporánea lo tiene muy complicado. Aquí teníamos el WiZink Center, que funcionaba a la perfección y donde se estaban haciendo grandes conciertos de primerísimo nivel, de hecho ya había turismo asociado a los conciertos del WiZink Center, pero en estos momentos las multitudes es algo que ni siquiera nos podemos plantear.

Entiendo también que hay determinados espectáculos que requieren de unos montajes que son incompatibles con una entrada limitada. Eso va a tener que estar en hibernación durante mucho tiempo y además, no hay forma de reinventarlo. Al final un gran concierto, por ejemplo, al último que yo asistí de Michael Bublé, no puedes hacerlo con 2.000 personas porque no es rentable. Sí es un problema. Estamos muy en contacto con ellos. En el programa de patrocinio de reapertura hay también uno para las salas de música, pero todavía no se sabe cuándo los grandes conciertos se van a poder volver a celebrar.

P: ¿Han planteado ayudas directas para los promotores?

R: Tal y como funciona administrativamente la Consejería de la Comunidad de Madrid, nosotros no podemos pagar por un trabajo que no está hecho. Por eso hemos creado el Programa de Apertura de Salas. Se patrocina la apertura de la sala, no se da directamente el dinero a la sala. Es muy difícil y, además, es un negocio tan espectacular y tan boyante que, realmente, no habría dinero en esta Consejería para compensar las pérdidas que han tenido los grandes festivales. El MadCool, por ejemplo, era una cita ya internacional de referencia.

P: ¿Cómo ha sido la relación entre la consejería de Sanidad y la de Cultura desde el inicio de la pandemia para adaptar todo lo que es el ámbito de la Cultura y del Turismo a la nueva situación Covid-19?

R: Ha habido que hacer un trabajo muy estrecho y mucha labor de pedagogía y de explicar cómo se hacen las cosas. Yo he tenido una relación espléndida con el consejero de Sanidadd, Enrique Ruíz Escudero, y con el viceconsejero, Antonio Zapatero. Hemos estado en contacto desde que empezó el baile hasta el viernes pasado, que hablamos por última vez de cosas muy concretas.

Yo me acuerdo de una ocasión, cuando se empezó a poner en duda si se podían hacer rodajes en la calle, que lo traté con el viceconsejero de Sanidad porque él no tiene por qué saber cómo funciona un rodaje. Hay que explicar cuánta gente interviene, que pueden estar todos con mascarilla, que las distancias se pueden respetar por el tipo de trabajo que es. Es necesario hacer esa labor de explicación de las cosas, porque yo puedo entender que en plena pandemia que te hablen de pronto de un espectáculo para 500 personas, te asuste.

P: ¿Y cuál es el 'plan B' de la Consejería para hacerse cargo de todo lo que deje la pandemia para cuando pase todo esto?

R: El problema que hay absoluta incertidumbre. A mí me gusta trabajar con tiempo, pero es verdad que vamos a tener todos los detalles de lo que va a pasar con muy poca antelación, y esto esto cambia día tras día. Es cierto que nosotros estamos preparando ya muchos planes de recuperación turística, pero no sabemos lo que nos vamos a encontrar. Creo que esto nos ha enseñado a que tenemos que ser elásticos, porque podemos tener preparada una función estupenda en los Teatros del Canal y de repente pueden llamar para comunicar que el bailarín principal ha dado positivo y hay que suspenderla. No hay que hacer un drama de estas cosas.

Además, el turismo volverá. La capacidad de atracción de Madrid para el viajero sigue estando ahí. Los paisajes de los parques naturales, los museos, los teatros, la geografía de Madrid no han cambiado en este tiempo. Tenemos que saber que partimos de una posición de ventaja y que, además, estamos todos jugando el mismo partido. Con esto quiero decir que a mí me preocuparía mucho si esta situación solo la viviera Madrid y no sus competidoras directas, que son las grandes metrópolis de Europa como Paris, Londres o Lisboa, pero todas esas ciudades están viviendo lo mismo que está viviendo ahora Madrid. Cuando todo esto pase vamos a estar todos en el mismo punto de partida.

Entonces, habrá que trabajar de la mano con el sector. En el caso de la Comunidad de Madrid, también con el Ayuntamiento de la capital. Es muy importante ahora la cooperación entre instituciones para invertir bien los fondos que tengamos para la promoción turística y después contar con que la situación sanitaria mejore.

P: ¿Y cómo plantean la reactivación del turismo?

R: El otro día tuve una reunión con un experto en turismo y él me decía que estaba convencido que el primer turismo que iba a recuperar era el turismo urbano. Sabiendo que tenemos esa baza, hay que jugarla. Además, algo que hemos empezado a hacer este verano y que funciona muy bien, es esa promoción del turismo interior. Ha habido pueblos en la Comunidad de Madrid que este verano han tenido mejores resultados turísticos que los del año pasado. Hay que animar al madrileño a convertirse un turista en su tierra y a descubrir su propia comunidad, que muchas veces no la conocemos. Yo me incluyo. El otro dia viaje a Robledo de Chavela y visite una iglesia que seguramente haya sido la más bonita que haya visto en mi vida, y estaba a 50 minutos de mi casa y no la conocía. Madrid esconde tesoros que los madrileños ni siquiera se imaginan y es responsabilidad de esta Consejería animar a conocerlos, visitarlos y disfrutarlos. El madrileño es muy viajero y si decide, en lugar de viajar a otras comunidades, quedarse aquí, puede dar muchas alegrías.

P: ¿Se está trabajando ya en esa línea para animar al madrileño?

R: La ventaja que tenemos nosotros es que ya estábamos en ello. Desde la primera reunión que tuvimos con el grupo de turismo, la primera cosa que pusimos sobre la mesa es “hay que recuperar al turista madrileño”. Hay que hacer conocer a la persona que se va el fin de semana a conocer cosas fuera, que se está yendo a buscar fuera lo que tiene al lado de casa. En este sentido, Madrid es la comunidad que más turistas enológicos envía al resto de España, que van a visitar las bodegas de, por ejemplo, la Rioja Alta. Madrid tiene cuatro zonas de bodegas y se puede ir a visitar una bodega en Metro porque en Arganda del Rey ya hay una. El Covid-19 nos cogió con los deberes medio hechos y cuando pusimos en marcha ese plan de Verano 2020, la mitad estaba hecho ya. No hubo que partir de cero.

Madrid tiene que hacer también una apuesta por el turista de calidad, ese turista que va a comer a restaurantes con estrella Michelin y deja mucho dinero en la ciudad, o aquel que hace compras. A ese turista hay que convencerlo de que además de que venga a Madrid, se coja el tren y se vaya a Alcalá de Henares, a Aranjuez, a Chinchón, o se suba al Escorial y que alargue la estancia. Después de todo esto, Madrid sigue siendo la comunidad donde el gasto medio por turista es más alto. Está a la cabeza y además, supera en un 200% a la media española. Eso sucedía ya antes y sigue sucediendo ahora. El viajero que viene a Madrid sigue viviendo a disfrutar de un turismo de alta calidad.

Madrid estaba a punto, cuando estalló todo esto, de abrir una buena cantidad de hoteles de lujo. Estaba el ‘Hotel Four Seasons’, el ‘Mandarín Oriental Ritz’ que abrirá en 2021 y otros dos o tres hoteles de cinco estrellas que están preparados para abrir sus puertas. Realmente, el futuro de la Comunidad, en ese sentido, era brillante antes, pero puede volver a serlo. Yo creo que las instituciones tenemos que mantener vivo el optimismo y, además, recordar que las cosas que han pasado siempre aquí van a volver a pasar.

P: ¿Temen que la situación sanitaria de Madrid haga que se quede atrás en esta competencia entre las ciudades europeas a nivel cultural?

R: Yo quiero pensar que no. Además, quiero pensar que en este sentido la memoria que tenemos es frágil. La gente no venía a Madrid porque estaba de moda venir a Madrid. Venía para hacer una serie de cosas. El que quiere ver el Museo del Prado tiene que venir a Madrid y el que quiere ver El Escorial, también tiene que venir a Madrid.

Evidentemente, todo lo que ha pasado en España no es una buena campaña de publicidad ni para el país ni para la Comunidad, pero creo que lo que tenemos aquí va a saltar por encima de eso. Hay que trabajar también en recuperar esa reputación que se tuvo y que ahora mismo está en entredicho por la mala gestión que como país se ha hecho de la pandemia y esperar que lleguen tiempo mejores

P: ¿Ha sido una mala gestión como país o como país y comunidad?

R: Yo creo que esto arrancó de una mala gestión del Gobierno central, que después nos arrastró a todos. España es un ejemplo de cómo no había que hacer las cosas. Yo parto siempre de que las decisiones cuando son errores se toman porque alguien se equivoca. Yo no puedo pensar que es que nadie quería que esto fuera muy mal y que todo saltara por los aires, pero se han tomado decisiones erróneas. Sobre todo, pienso que aquí se actuó tarde. Perdimos 15 días preciosos, cuando ya había señales de alarma y muchos avisos de la comunidad internacional, que se prefirieron ignorar y eso nos hizo llegar dos semanas tarde. Como hemos aprendido después, en la gestión de la pandemia, cada día que una cosa se haga tarde cuenta para que después una cosa vuelva a salir.

Yo quiero tener confianza, creo que los ciudadanos se han comportado con una gran responsabilidad. Yo estoy muy orgullosa, por ejemplo, del comportamiento, de la solidaridad y de la responsabilidad de los madrileños. El sector hotelero ha respondido de una forma extraordinaria ayudándonos en todos los sentidos, desde los hoteles medicalizados hasta las comidas que se entregaban en los restaurantes para los más necesitados. Yo he perdido la cuenta de cuánta gente nos llamó durante los primeros días para decir “¿cómo os podemos ayudar?” y esto es una cosa que, cuando todo esto se asiente, habrá que ponerlo sobre la mesa y habrá que reconocerlo. Cuando alguien sabe que su negocio va a estar parado durante meses y lo primero que te dice es “¿qué puedo hacer yo?”, eso tiene que mantener permitir cierta esperanza.

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