www.madridiario.es
El último adiós a los fallecidos por COVID-19
Ampliar
El último adiós a los fallecidos por COVID-19 (Foto: Kike Rincón)

El último adiós a los fallecidos por Covid-19

sábado 21 de marzo de 2020, 09:05h

El “último eslabón” de la cadena sanitaria del coronavirus, las funerarias y sus trabajadores, constituyen hoy más que nunca uno de los colectivos a los que los ciudadanos deben aplaudir desde las ventanas y balcones cada tarde. El devenir de la situación provocada por la pandemia mundial del coronavirus ha provocado que el tratamiento final de los difuntos y los rituales que tras su fallecimiento se llevan a cabo haya cambiado y que incluso conlleve una carga de tristeza aún mayor.

La peligrosidad a la que los empleados funerarios se ven expuestos ha llevado a que Sanidad los considere a partir de ahora como personal sanitario, un hecho que permite que se les dote de un estatus especial en lo referido al acceso a material de protección y prevención contra el coronavirus. Por ello, no es extraño ver a trabajadores funerarios enfundados en monos y con mascarillas y guantes, una imagen que dota de cierta “espectacularidad” a la situación.

Por otro lado, además, el aislamiento y el alto nivel de contagio del virus ha provocado que los enfermos de COVID-19 deban permanecer solos (salvo por la presencia de los sanitarios) y que, tras su muerte, no puedan ser velados por familiares y allegados, algo que también conlleva una carga emocional mayor a la que ya de por sí acarrea una pérdida.

Según el Ministerio de Sanidad, aunque no hay evidencia sólida hasta la fecha del riesgo de infección a partir de cadáveres de personas fallecidas por COVID-19, de acuerdo a lo observado para otros virus respiratorios y por el principio de precaución, se considera que los cuerpos de personas fallecidas a causa del virus podrían suponer un riesgo de infección para las personas que entren en contacto directo con ellos.

Así, los restos de estos difuntos son considerados cuerpos que pueden constituir un riesgo biológico, hecho por el que las instituciones sanitarias han establecido ciertas medidas de prevención basándose en la información existente y las recomendaciones mundiales aplicables.

Protocolo de Sanidad

El Ministerio de Sanidad ha diseñado una serie de pasos a seguir para al tratamiento de los fallecidos de COVID-19. Uno de los más cruciales es que, tras ser constatada la muerte de un enfermo, su cuerpo debe ser trasladado lo antes posible desde la sala o espacio de aislamiento en el que se encontrara en tratamiento al depósito habilitado en el centro hospitalario, siempre por empleados provistos de equipos de protección individual.

Antes de ello, familiares o amigos autorizados a estar presentes en las instalaciones podrán despedirse de su ser querido, siempre sin establecer contacto físico con el cadáver ni con las superficies u otros enseres de su entorno que pudieran estar contaminados. Estas personas deben tomar las precauciones oportunas de transmisión, por lo que se les obligará a vestir una bata desechable, unos guantes y una mascarilla quirúrgica.

Asimismo, antes de llevar el cadáver al depósito hospitalario y en la misma sala de aislamiento, será introducido en una bolsa sanitaria estanca biodegradable y de traslado con resistencia a la presión de los gases en su interior, estanqueidad e impermeabilidad. Esta bolsa, una vez cerrada y con el cadáver en su interior, se deberá pulverizar con desinfectante de uso hospitalario. Una vez en el depósito mortuorio, el cuerpo será colocado en un ataúd para llevarlo al tanatorio.

Debido a que en los casos de pacientes fallecidos por COVID-19 los pulmones y otros órganos todavía pueden contener virus vivos, las autoridades sanitarias recomiendan no realizar autopsia salvo indicaciones clínicas fundamentadas y previa comunicación a las autoridades sanitarias responsables. Asimismo, se recomienda no realizar intervenciones posteriores -como la retirada de un marcapasos- a no ser que sea determinante y siempre cumpliendo con el protocolo sanitario establecido.

Una vez realizados estos pasos, será la empresa funeraria la encargada del traslado de los restos del difunto hasta el tanatorio. En este caso, los operarios encargados serán previamente avisados de que se trata de un caso de COVID-19 debido a los posibles imprevistos que puedan surgir, pero de darse un transporte habitual no caben riesgos de contagio. En el caso de la Comunidad de Madrid, la Dirección General de Salud Pública ha realizado un informe con instrucciones a seguir por los empleados y empresas funerarias en base al tratamiento de fallecidos por COVID-19.

Según se indica, considerando que el protocolo establecido por Sanidad tras la muerte de un enfermo se ha seguido de manera adecuada, la bolsa en la que se encuentra el cadáver puede ser colocado en el ataúd que decida la familia y enviarlo al crematorio o proceder a su entierro. Asimismo, debido a la necesidad de interrupción de posibles transmisiones, fundamentalmente causada por la concentración de personas que previsiblemente han estado en contacto con el fallecido y teniendo en cuenta la densidad poblacional de la ciudad de Madrid y su corona metropolitana, no se permite realizar los servicios de velatorio.

Si bien el protocolo establecido por el Gobierno Chino sobre el tratamiento de las personas fallecidas por COVID-19 establece que los muertos por coronavirus no podrán ser enterrados donde quieran sus familiares ni tampoco tener una ceremonia de despedida, sino que deben ser incinerados en una funeraria designada y cerca de donde están, el Ministerio de Sanidad no ha establecido la obligación de que los fallecidos sean incinerados. Tal y como dicta el protocolo español, "una vez que el cadáver esté adecuadamente empacado en la bolsa, se puede sacar sin riesgo para conservarlo en el depósito mortuorio, colocarlo en un ataúd para llevarlo al tanatorio, enviarlo al crematorio o realizar el entierro"

Situación de los tanatorios

A pesar de lo indicado estos días sobre la falta de espacio y tiempo para llevar a cabo las cremaciones de fallecidos por COVID-19, desde Servicios Funerarios de Madrid (SFM) -empresa municipal de Madrid que gestiona los crematorios de Nuestra Señora de la Almudena y Sur, además de los 14 cementerios municipales- han informado a Madridiario de que “en los crematorios y cementerios gestionados por SFM se están prestando los servicios de incineración e inhumación dentro de las 24 horas siguientes al fallecimiento en base a la Ley”.

En base a la legislación vigente, para llevar a cabo la cremación de un difunto deben esperarse 24 horas y, en las siguientes, proceder a dicha incineración. Por lo tanto, indican desde SFM, “se está prestando el servicio con normalidad”. De hecho, indican desde la empresa, en el caso de que una incineración no pudiera realizarse en el plazo de 48 horas después de la muerte, se tiene que realizar una conservación temporal del cuerpo a través de técnicas tanatológicas y comunicarlo a Sanidad, algo que no está permitido hacer en el caso de los fallecidos por COVID-19.

No obstante, señalan que debido al incremento de la demanda debido a las muertes provocadas por el coronavirus, Servicios Funerarios de Madrid “ha procedido a ampliar el horario de apertura de los dos crematorios que gestiona a las 24 horas del día y se ha realizado un refuerzo en el número de trabajadores destinados a estas instalaciones”.

Según SFM, en el caso de las incineraciones, en el periodo comprendido entre el 10 y el 16 de marzo 2020 se han sucedido 146 casos más que el promedio del mismo periodo en 2016-2019, lo que supone un incremento de un 74 por ciento de media por día en sus crematorios. En el caso de las inhumaciones, los cementerios gestionados por SFM han registrado en el mismo periodo indicado antes 25 casos más que el promedio del mismo periodo en 2016-2019, lo que se traduce en un incremento de un 14 por ciento de media por día.

Por otro lado, para facilitar los trámites y favorecer el cumplimiento de las medidas de aislamiento, para los casos en los que la causa de fallecimiento es coronavirus “se ha habilitado un sistema de contratación telemática que permite realizar la contratación del servicio sin necesidad de presencia física y evitando desplazamientos”, que también puede usarse para la contratación de servicios cuya causa de defunción no sea coronavirus “si las circunstancias lo recomiendan”. En caso de que la muerte se haya producido en una residencia de personas mayores, la contratación de servicios funerarios será directamente telemática, indican.

“Duelo demorado”

A esto se suma que el fallecimiento de un ser querido siempre es algo difícil, pero en las circunstancias especiales que hoy en día se vive en el mundo debido a la pandemia del coronavirus, la muerte se ha convertido en algo más triste e, incluso, traumático. En especial por lo difícil que resulta gestionar los sentimientos durante un proceso de duelo “anómalo”.

Tal y como indica la psicóloga Guadalupe Manzano a Madridiario, el duelo es “un proceso natural que se va a seguir dando, pero hay que estar especialmente pendiente en circunstancias tan excepcionales como esta”. Según explica, “en el estado excepcional que estamos viviendo las personas pueden sentir fuertes sentimientos de culpa, enfado o frustración si la persona superviviente fantasea con otras circunstancias distintas a las que originaron el fallecimiento de su ser querido” dificultando la aceptación de la pérdida.

Asimismo, señala que “medidas como la restricción en el número de personas que pueden acudir al velatorio, la ausencia de los dolientes más próximos al fallecido por estar contagiados o con síntomas o la imposibilidad de mostrar condolencia y otros gestos físicos de apoyo y cariño se pueden vivir como circunstancias que escapan a nuestro control o como restricciones al dolor”, un hecho que puede hacer de la pérdida algo más “patológico”.

Y es que, según señala Manzano, los “rituales son importantes y necesarios ya que nos van ayudando progresivamente a elaborar la realidad de la pérdida”, ya sean los primeros pasos -como el velatorio, funeral, entierro, cremación...- como experiencias tan necesarias como el acompañamiento y apoyo posterior de la familia y amigos. Del mismo modo, “la vuelta progresiva a nuestra rutina” ayuda a las personas a asumir dicha pérdida, algo que en nuestros días también se ve imposibilitado por el estado de aislamiento.

Por todo ello, indica la psicóloga, en estas circunstancias tan “extrañas” podrían aparecer los “duelos con carácter demorado”, es decir, que los síntomas más claros de la pérdida podrían aparecer varios meses después de la pérdida real. “El ritual demorado del acompañamiento familiar, poder hablar de ello, rituales de carácter religioso o de otro tipo, podrían ser muy terapéuticos de celebrarse una vez cambie la situación en nuestro país”, indica.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

Foro asociado a esta noticia:

  • El último adiós a los fallecidos por COVID-19

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    19669 | marisol - 21/03/2020 @ 10:57:34 (GMT+1)
    Me gustaría saber por qué se puede seguir comprando on line cualquier cosa y los mensajeros recorriendo todas las casas....para cosas que son prescindibles...

  • Normas de uso

    Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

    No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

    La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

    Tu dirección de email no será publicada.

    Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.