Un jurado popular de la Audiencia Provincial de Madrid ha declarado culpable por unanimidad de un delito de asesinato al hombre acusado de matar a su mujer en noviembre de 2023 en plena calle en Getafe. La víctima recibió tres puñaladas.
El veredicto se ha hecho público en una lectura celebrada en la Audiencia Provincial. El portavoz del tribunal del jurado ha señalado que la decisión ha sido adoptada de forma unánime y que no procede aplicar atenuantes por alteración psicológica.
El jurado no considera probado que el acusado sufriera una alteración psíquica que, unida al consumo de alcohol y fármacos, modificara gravemente sus capacidades cognitivas y volitivas en el momento de los hechos. En cambio, aprecia que existió una planificación previa del crimen.
La Fiscalía solicita para el procesado penas que suman 30 años de prisión por los delitos de allanamiento de morada, malos tratos en el ámbito de la violencia de género y asesinato.
Según el Ministerio Público, el acusado actuó porque no aceptaba la ruptura sentimental con la víctima y decidió cometer el crimen después de fracasar en sus intentos de retomar la relación.
Junto a él se sentó en el banquillo otro hombre, acusado de colaborar en el delito al haber inutilizado varias cámaras de seguridad del edificio donde vivía la víctima. El jurado le ha absuelto al no considerarlo cooperador del asesinato y ha apreciado arrepentimiento, al entender que no llegó a tapar todas las cámaras.
Durante el juicio, la defensa del principal acusado sostuvo que padecía esquizofrenia y reclamó que los hechos fueran calificados como homicidio, y no como asesinato. También solicitó la aplicación de las atenuantes de reparación del daño y alteración psíquica para rebajar la petición fiscal de 30 años de cárcel a cinco años de prisión.
De forma subsidiaria, la defensa pidió una condena por homicidio con la agravante de superioridad, también con una pena total de cinco años.
Según el relato de la Fiscalía, horas antes del crimen el acusado pidió ayuda al otro procesado para inutilizar las cámaras de seguridad de la comunidad donde residía la víctima. Para ello, le habría facilitado dinero, una máscara y un spray con el que tapar las lentes.