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Hospital Infanta Leonor
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Hospital Infanta Leonor (Foto: Kike Rincón)

Cierres continuos y largas esperas: así es la situación del Servicio de Rehabilitación del Infanta Leonor

Por David Martínez
viernes 11 de febrero de 2022, 07:35h
Actualizado: 16/02/2022 07:39h

En los últimos dos años, el Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Infanta Leonor ha sufrido el cierre de su espacio de trabajo hasta en cuatro ocasiones. Un total de 48 semanas de inactividad han supuesto un aumento en la lista de espera del número de pacientes que necesitan acudir a estas instalaciones para recibir su correspondiente tratamiento. En marzo de 2020, la llegada del Covid-19 propició la reutilización de este espacio y la reubicación de sus profesionales sanitarios, con el objetivo de apoyar todas las necesidades de un hospital muy castigado durante el inicio de la pandemia. Sin embargo, seis olas después, la situación continúa siendo la misma, o incluso peor. A pesar de que los tratamientos de rehabilitación se han retomado, estos se desarrollan en una sala común destinada a terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, auxiliares, alumnos y pacientes, que se ven obligados a compartir un espacio muy limitado. Una forma de trabajo muy criticada por los trabajadores de este servicio, que aseguran que se ve completamente mermada la calidad asistencial de los pacientes.

“Durante la primera ola, el hospital triplicó el número de pacientes. Se cerró todo y había que utilizar espacios para salvar vidas. Ahí nadie puso nada en duda, y todos los trabajadores colaboramos haciendo labores no asistenciales, como llamar a las familias o dar los partes de defunción. Pero se ha cerrado cuatro veces en un año hasta un total de 48 semanas. Esto es casi un año en diferentes fases”, explica Paloma, una de las trabajadoras del servicio.

Entrada del Hospital Universitario Infanta Leonor (Autor: Kjell Salters)

Y es que, a pesar de que durante los primeros meses del 2020 este espacio se clausuró para dar apoyo ante la presión hospitalaria provocada por el alto número de contagios por Covid, los propios trabajadores aseguran que en ocasiones el espacio ha permanecido completamente clausurado sin desarrollarse ningún tipo de actividad en su interior. “Ha habido veces que se ha cerrado sin usarse, como ocurrió en verano del año pasado. En ese tiempo no se usó para nada. Siempre ha sido en previsión de alguna ola, pero no nos dicen que van a cerrar de forma oficial ni nos dan ninguna explicación. Las primeras olas lo entendíamos, pero se está convirtiendo en una práctica habitual cuando el hospital lo requiere. ¿Cuántas veces más va a pasar esto?”, añade esta profesional.

"Los pacientes han tenido que compartir espacio con posibles positivos Covid"

El cierre de estos espacios, la obligación de compartir instalaciones de trabajo con otros profesionales o la falta de información por parte de la dirección hacia el personal no son las únicas quejas que trasladan los sanitarios de este servicio. Tal y como afirma esta trabajadora, esta situación repercute directamente de forma negativa en los propios pacientes que, en ocasiones, han llegado incluso a recibir sus tratamientos en las mismas salas donde se encontraban pacientes “potencialmente Covid”. “En esta última ola nuestros pacientes han tenido que compartir espacio con toda la gente que venía a hacerse test de antígenos, e incluso han tenido que compartir baños con pacientes ingresados. Esto ve mermada tanto su calidad de tratamiento como su seguridad”, explica. Un mal servicio no solo reflejado en el modo de recibir este tratamiento, sino también en la suspensión de estos durante los cierres y el consecuente aumento de las listas de espera. “Son pacientes que muchos están de baja. Si te has operado y no has tenido tratamiento, sigues de baja y las secuelas son mayores porque el pronóstico no va a ser el mismo. Las bajas se materializan en un coste económico mayor, tanto para la sociedad como para el paciente”, aseguran.

Urgencias del hospital Infanta Leonor

Los profesionales del Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Infanta Leonor han transmitido a la Consejería de Sanidad y a la dirección del centro hospitalario la situación que se atraviesa y una lista de posibles soluciones al respecto. Entre las propuestas incluidas en la carta destacan la apertura de un espacio de reflexión en el que poder aportar soluciones consensuadas para garantizar una atención segura y de calidad, la búsqueda de otras alternativas de espacio que no perjudiquen la labor asistencial y considerar que el cierre de estos servicios genera repercusiones en otros pacientes.

Una planta entera completamente vacía

Sin embargo, personal sanitario y miembros de algunos sindicatos coinciden en la misma posible solución para resolver estos problemas. Tal y como aseguran, el hospital cuenta desde su inauguración con una planta completamente vacía a la espera de ser dotada en algún momento de personal y material sanitario. “La tercera planta del hospital está vacia, no se le ha dado el valor que realmente ha tenido. Tiene una UVI potencialmente de 14 camas, colindante con la UVI actual y no se abre. Solo faltaría una obra sencilla, porque están las tomas de aire, las ventanas y otros recursos. Solo falta dotarlo de personal y material y no se hace”, explica Jorge Carlos Mora, delegado del Sindicato SATSE del Infanta Leonor.

Una obra que no se ha llevado a cabo a pesar de que podría dotar al hospital de un tercio más de las camas actuales y llegar a duplicar el número de camas UVI. No obstante, aunque desde hace décadas sindicatos y diferentes asociaciones reclaman la habilitación de esta tercera planta, la realidad es que hasta el momento no se ha llegado a materializar. “Había ya un planteamiento con unos tiempos estipulados y se decía que se iba a llevar a cabo esa ampliación, pero nunca llegó el presupuesto. Está el estudio hecho, pero nunca llegó a ningún sitio el proyecto. No se ha llevado a cabo el plan de crecimiento aprobado. Lo último que dijeron es que parte del dinero iría destinado a ello, pero fue todo al Zendal y esto quedó en el olvido”, explica Jorge.

Tal y como afirma este miembro del sindicato SATSE, a pesar de que desde su construcción se preveía un crecimiento poblacional en el área, este hospital de Vallecas ha sido siempre pequeño en comparación con la población a la que da servicio. “Si ponemos el ejemplo de la gripe, nosotros siempre empezábamos el plan antes que otros hospitales y lo terminábamos después. Es un hospital que no puede abarcar tanto, es pequeño de construcción”.

Vallecas, territorio olvidado

Desde la Plataforma por la Sanidad Pública de Villa de Vallecas se unen también a esta denuncia, asegurando que el hospital nació desde el principio como si fuera “un centro de especialidades grande”. Tal y como cuenta la portavoz de la organización, Rosi, el Infanta Leonor es un hospital pensado para patologías leves, utilizando siempre el Gregorio Marañón como centro de referencia para trasladar a los pacientes en casos de mayor gravedad. “Nació con menos dotaciones que otros hospitales. El tema de las listas de espera, por ejemplo, es algo demencial, es gigante. No hay suficientes sanitarios y ha habido vecinos que han obtenido cita para una colonoscopia para dentro de un año. La falta de profesionales lleva a que todo vaya más lento”, explica.

"Te dan cita para dentro de 20 días"

Sin embargo, los problemas en Vallecas en relación a las infraestructuras sanitarias no solo se centran en el Hospital Infanta Leonor. Construir un centro de especialidades y otro centro de salud, contratar más sanitarios, reducir las largas listas de espera o volver a la presencialidad son algunas de las reclamaciones de este colectivo. “Según la Comunidad de Madrid debería haber un centro de salud por cada 26.000 habitantes y hay uno en todo el Ensanche de Vallecas para más de 60.000 vecinos”, explica Rosi, portavoz de esta plataforma. “Tu vas a pedir cita con el médico de familia y te la dan para 20 o 22 días. Al final la gente tiene que ir a urgencias, y tampoco tenemos servicio de urgencias porque lo cerraron por el Covid y no lo han vuelto a abrir”, asegura.

Sensación de dejadez absoluta por Vallecas es el sentimiento generalizado de unos vecinos que aseguran que deberían recibir más atención por parte de las instituciones. “Villa de Vallecas es un área con unas condiciones socioeconómicas especiales. Está la Cañada Real o, por ejemplo, la zona del casco antiguo tiene población vulnerable. Esas cosas se tienen que tener en cuenta”. Esta falta de infraestructuras y la constante desatención en el área ha obligado a diferentes colectivos sociales, asociaciones vecinales y grupos políticos a conformar esta plataforma que continuará luchando por una sanidad pública de calidad en el distrito.

El exterior del hospital Infanta Leonor

La dirección del Hospital responde

A pesar de las quejas emitidas por parte de profesionales del centro hospitalario y algunos vecinos de la zona, desde la Dirección del Hospital Infanta Leonor aseguran que durante los últimos meses se ha seguido prestando servicio a los pacientes con la misma calidad que en todo momento. “Durante este tiempo el Servicio de Rehabilitación y la Unidad de Fisioterapia, Terapia Ocupacional y Logopedia han seguido prestando asistencia a los pacientes tanto de forma ambulatoria (en los Centros de Especialidades Federica Montseny y Vicente Soldevilla, y el Hospital Virgen de la Torre) como en planta a pacientes ingresados. Se ha garantizado la atención sanitaria a los pacientes con necesidades de rehabilitación, fisioterapia y terapia ocupacional con la misma calidad en todo momento”, cuentan a Madridiario fuentes de la dirección del hospital.

Tal y como aseguran, a lo largo de la pandemia el hospital ha tenido que aplicar medidas asistenciales contempladas en el Plan de Elasticidad para atender a los pacientes COVID-19, asegurando además la asistencia de los pacientes no COVID. “En este contexto, el gimnasio se ha habilitado como Unidad de Cuidados Respiratorios Intermedios (UCRI) con el fin de afrontar el aumento de ingresos de pacientes COVID, siendo fundamental por tener dotación de oxígeno y una estructura abierta que ha permitido una mejor observación de los pacientes. Asimismo, en la sexta y última ola, ha sido una unidad de apoyo a la hospitalización y al Servicio de Urgencia”, explican.

Además, desde la dirección del centro aseguran que desde la Unidad de Fisioterapia, Terapia Ocupacional y Logopedia se han realizado 766 sesiones de tratamiento para un total de 145 pacientes y aquellos que no requerían tratamientos manuales han recibido seguimiento telemático semanal.

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