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Ana Eseverri: 'El voluntariado ayuda a descubrir que nuestra visión del mundo es una milésima de la variedad cultural'
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(Foto: AIPC Pandora)

Ana Eseverri: "El voluntariado internacional ayuda a descubrir que nuestra visión del mundo es una milésima dentro de la variedad cultural"

El voluntarido internacional ayuda a comprender la variedad cultural del mundo

sábado 06 de febrero de 2021, 08:58h

Desde el año 2002, la ONG AIPC Pandora, experta en Educación Global, ofrece programas educativos en más de 50 países, basados en el intercambio cultural a través del voluntariado a jóvenes y adultos que quieren mejorar el mundo a la vez que adquieren las competencias emocionales y sociales que demanda la sociedad del siglo XXI. Como asegura su fundadora, Ana Eseverri, socióloga especializada en políticas de desarrollo de la Unión Europea y nacida en Estados Unidos, "todo esto abre la mente, amplía competencias y ofrece nuevas experiencias que favorecen mucho la capacidad de los jóvenes para trabajar en este mundo".

Conscientes de la necesidad de educar en competencias globales, este mes de enero, AIPC Pandora ha lanzado una nueva plataforma de formación online, Global Youth Acandemy, dirigida a empoderar a la juventud y fomentar la tolerancia, el activismo y la actitud emprendedora, con el objetivo de "unificar todos los contenidos sobre los retos globales y Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) y clasificarlos por temas en formato online de una manera muy dinámica", ha asegurado Ana Eseverri.

Pregunta: AIPC Pandora es una organización sin ánimo de lucro que se crea en el año 2002. ¿Cuál es el objetivo principal con el que nace?

Respuesta: El objetivo principal es el de promover la ciudadanía global y los valores entre los jóvenes. Nacimos hace 19 años, en pleno momento de consolidación de Europa y de la explosión de Internet, de abrirse fronteras y de tener contacto con otras culturas y realidades. Nosotros empezamos a hacer viajar a los jóvenes por el mundo entero para que conociesen otras culturas y otras realidades. Todo esto abre la mente, amplía competencias y ofrece nuevas experiencias que favorecen mucho la capacidad de los jóvenes para trabajar en este mundo.

P: Actualmente, existe una realidad que asola a todo el mundo y afecta a todos los ámbitos en mayor o menos medida, la Covid-19. La educación ha sido uno de los sectores que mayor cambio ha sufrido pues los procesos de digitalización a los que se ha visto expuesta han sido enormes. Desde su ONG son conscientes de esta necesidad tecnológica y han lanzado en el mes de enero Global Youth Academy. ¿En qué consiste y cuáles son las virtudes de esta plataforma?

R: Global Youth Academy es una compilación de todo el trabajo de AIPC Pandora durante estos 19 años. Lo que hemos hecho ha sido unificar todos los contenidos sobre los retos globales y Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) y clasificarlos por temas en formato online de una manera muy dinámica. Los módulos están elaborados a través de videos y ejercicios interactivos para que tanto jóvenes, como colegios y empresas, se puedan ir formando en diferentes retos globales, lo vayan entendiendo y así poder decidir en cuál de ellos se quieren comprometer y actuar.

En resumen, el objetivo de esta plataforma es tener acceso de forma muy directa a un contenido social sobre la agenda 2030 de Naciones Unidas, los ODS, y los retos sociales para luego realmente trasladarlo a la acción a la escala que cada uno quiera. Obviamente, para los jóvenes que van a salir en verano con AIPC Pandora es una formación obligatoria pero también se puede implementar en colegios que necesitan formar a sus estudiantes en temas globales o para empresas que buscan formar en estos temas a sus empleados. Realmente es muy democratizada y accesible a todo el mundo.

P: Como ha explicado, los temas de Global Youth Academy se inspiran en los Objetivos del Desarrollo Sostenible, como por ejemplo la acción por el clima o la igualdad de género, ¿de qué modo se inculcan estos valores a los jóvenes a través de los cursos?

R: Se desarrollan las temáticas completamente. Por ejemplo, explicamos qué es la igualdad de género, desarrollando todo el asunto a través de videos, ejercicios, después textos para leer y posteriormente otros ejercicios. El primer curso que empieza el día 15, que es un curso premium, va a estar dinamizado completamente y va a permitir realizar el curso en contacto con el resto del alumnado.

P: Una de las competencias en las que se centra Global Youth Academy es la 4ª área de estudio del test Pisa. Una de las críticas que estas pruebas hacen a la educación española es su centralismo en la reproducción del conocimiento y la falta de pensamiento creativo, en resolver problemas o en aplicar conocimientos a situaciones nuevas. ¿Considera que esto es así?

R: Muy sorpresivamente, los jóvenes españoles, cuando solamente se mide el nivel en lengua, matemáticas, arte y ciencias estamos a la cola porque realmente, lo que se pretende dentro de una educación global sobre las diferentes materias es tener una capacidad analítica, es decir, no aprenderse de memoria los autores o la literatura española si no tener capacidad de analizar un texto. Ahí es donde realmente falla la enseñanza española, en esa visión crítica y analítica y la capacidad de reproducir los contenidos en otros contextos.

Sin embargo, una vez introducida la competencia global como la 4ª área de análisis, ha sido muy sorprendente como los estudiantes españoles acceden al quinto lugar a nivel mundial. Esto quiere decir que, en todas las competencias transversales, como la comunicación, el trabajo en equipo, el liderazgo, la empatía, la interculturalidad… los estudiantes españoles han puntuado muy bien. Desde mi punto de vista, esto habla mucho de la cultura española. Se trata de una cultura muy abierta, comunicativa, donde las personas se relacionan de una manera continua y muy fluida entre ellas. Mientras que, efectivamente, en la parte más académica estamos más cojos.

P: Esta plataforma es el claro reflejo de la apuesta que hacéis desde AIPC Pandora por el ámbito tecnológico. En el caso de España, ¿cómo valora el nivel de inmersión tecnológica existente en las aulas en las empresas a día de hoy? ¿Queda todavía mucho por mejorar?

R: A nivel empresarial todavía queda mucho por mejorar. Sin embargo, es cierto que, a raíz de la pandemia de la Covid-19, hemos avanzado a nivel tecnológico en tres días, lo que nos hubiera costado cinco años. El hecho de estar encerrados en casa no hizo empezar a utilizar la tecnología. Pero de hacer zooms a conseguir una empresa que esté totalmente digitalizada en sus procesos existe una gran diferencia.

Por otro lado, por parte de los jóvenes, creo que están a un nivel tecnológico muy similar al de cualquier joven en el mundo. Están conectados con el mundo entero. Por ejemplo, nosotros acabamos de hacer este fin de semana un hackathon cien por cien virtual sobre emprendimiento social con 300 jóvenes de toda España, con jurado internacional y con un montón de facilitadores que dinamizaban los grupos de jóvenes. Este se ha finalizado con 20 proyectos, de los cuales han salido 10 ganadores y todo esto se ha hecho en 8 horas. Han sido capaces de juntarse sin conocerse de nada y trabajar juntos en tiempo récord. Todas estas experiencias tecnológicas para ellos no son extrañas.

P: AIPC Pandora se centra en gran medida en los programas internacionales de voluntariado en una gran variedad de países. ¿Cuáles diría son los principales aprendizajes que los jóvenes extraen de estas experiencias tanto a nivel laboral como educativo?

R: Los principales aprendizajes es que hay una apertura mental, lo cual se traduce es ese pensamiento crítico y en una visión global de los temas. Además, también favorece en gran medida la empatía, la compasión, el trabajo en equipo, el liderazgo, la capacidad de emprender. Hay muchos jóvenes que observan que las cosas no funcionan, se empoderan y buscan hacer algo para cambiarlas. Entonces, todas estas competencias transversales se favorecen muchísimo.

Además, se desarrollan las competencias interculturales. Por ejemplo, si estás viviendo en una aldea en Camboya con personas que no tienen nada que ver con tu visión del mundo y con tu cultura, hace que se pierdan todos esos prejuicios culturales. Nos ayuda a descubrir que nuestra visión del mundo es una milésima dentro de la cantidad de cultural que hay a nivel mundial.

P: Dentro de estos programas existen tres tipos de modalidades; Inbound, Outbound y las becas por excelencia. ¿Podría explicar en qué consiste cada uno de ellos?

R: Efectivamente, en Pandora la actividad está estructurada en tres áreas; Lo que se llama Outbound, que son todos aquellos jóvenes que viven en España, que salen a proyectos en todo el mundo. El típico proyecto es un grupo de jóvenes, de 13 a 18 años, que se une con un coordinador o dos coordinadores dependiendo del tamaño del grupo y que sale a una aldea en diferentes países (Tanzania, Camboya, Tailandia, etcétera.) a colaborar con los proyectos locales durante tres semanas en verano. También trabajamos con el Cuerpo Europeo de Solidaridad, que es el proyecto de la Unión Europea de Voluntariado. También con universidades o proyectos individuales con colegios. Hay muchas modalidades pero todos consisten en jóvenes de España que salen fuera del país.

Luego están los proyectos Inbound, que son los proyectos de jóvenes que viven fuera de España y pertenecen a las organizaciones de las que nosotros somos parte de la red internacional (Pandora en Indonesia, Pandora en Japón o Pandora en Estados Unidos) y nos envían a sus jóvenes. Al llegar a España hacen viajes que están basados en el descubrimiento de diferentes retos globales, como la interculturalidad, el emprendimiento social, el urbanismo, la solidaridad…

Luego tenemos un tercer departamento, que tiene gran relevancia, que es el de becas de excelencia. Lo que hacemos es ofrecer becas a jóvenes excelentes que provienen de entornos de exclusión social. Aquí premiamos la excelencia y les ofrecemos proyectos educativos de mucha calidad para que lleguen a lo más alto de sus estudios y posteriormente de sus trabajos. Aquí contamos con diferentes programas, como Juventud & Liderazgo.


P: Anteriormente ha hecho referencia a las universidades dentro de estos programas, ¿es posible hacer voluntariado internacional relacionado con los estudios universitarios?

R: Si, por supuesto. Además, hemos hecho muchos con diferentes universidades como la Universidad Europea, la Universidad de Canarias, la de Cantabria. Por ejemplo, en el caso de una ingeniería se puede centrar en rediseñar todo el sistema de canalización de aguas de una aldea. O si se estudia medicina, se puede ir a la India a hacer chequeos médicos a toda la población rural y local que no tiene asistencia sanitaria.

P: Desafortunadamente, en muchos de los países que ha nombrado la realidad es que la tasa de escolarización es muy baja. Actualmente existen más de 265 millones de niños y niñas que no están escolarizados. ¿De qué modo se contribuye desde AIPC Pandora para conseguir que esta brecha sea cada vez menor?

R: Nosotros realmente lo que hacemos, excepto un proyecto muy concreto en Mali, es trabajar con organizaciones locales que a su vez, tienen proyectos en la escuela. Siempre nuestros voluntarios van a las escuelas a apoyar en el día a día de la escuela, en pequeños proyectos de deporte y de idiomas o de actividades culturales y educativas.

Obviamente mejora la calidad de la enseñanza de la escuela y además a los jóvenes les abre mucho la mente porque ven como jóvenes de otros países se interesan por ellos, les hablan de España y de que hay un mundo mucho más grande. A estos jóvenes les abre mucho el interés por mejorar, por salir y por tener otras oportunidades.

P: En el caso del proyecto de Malí, ¿qué diferencias presenta con el resto?

R: Nosotros no queremos hacer cooperación al desarrollo porque lo nuestro es la educación, la educación global y que los jóvenes viajen para mejorarse a ellos mismos para luego poner en marcha proyectos de mejora de la sociedad. Nuestra principal finalidad no es ayudar a la población vulnerable en todas las partes del mundo. Lo que pasa que muchas veces los jóvenes se identifican mucho con los proyectos locales y este es el caso de Mali.

Un grupo de voluntarios volvió muy motivado con un proyecto de una escuela que hacía falta en la aldea de Kalassa porque no tenían escuela y los niños corrían mucho peligro en ir todos los días al centro y además, debían andar muchos kilómetros. A raíz de esto, nos unimos AIPC Pandora con el grupo de voluntarios y conseguimos recopilar una gran cantidad de dinero para montar la escuela en esa aldea.

P: ¿Considera que los países occidentales tienen mucho que aprender de los países del sur?

Tenemos muchísimo que aprender. En Occidente hemos llevado nuestro estilo de vida y nuestro nivel de vida a unos extremos un poco absurdos en muchos casos en los cuales pasamos el día trabajando, consumiendo, muy poco conectados con nuestras necesidades reales. Con muy poco tiempo para disfrutar de las relaciones sociales, personales, familiares y sobre todo destruyendo nuestro medio ambiente. De hecho, el Covid y las nevadas y todo lo que nos ocurre es producto de este estilo de vida tan insostenible que tenemos, que tampoco nos hace felices realmente.

Entonces, cuando vamos a estos países, realmente observamos como se puede vivir de otra manera, que el desarrollo no es sólo económico, sino que hay un desarrollo humano muy importante. Entonces sí, por supuesto, tenemos mucho que aprender de ellos. Luego tenemos que aprender de la solidaridad ya que nosotros somos súper competitivos y tenemos muy poca solidaridad. En otros países, como hay mucha menos competitividad y las prioridades son otras, la solidaridad y la empatía por los demás es mucho mayor. A nivel de valores y de visión del mundo hay muchísimo que aprender.

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