Con el buen tiempo aumentan los planes improvisados, las terrazas, festivales y quedadas con amigos. El verano cuenta con más espacios recreativos para el consumo de alcohol u otras sustancias como la cocaína y el cannabis, pues a menudo el consumo va a asociado a la vida social.
El consumo de alcohol está generalizado y admitido socialmente, por lo que es habitual ver terrazas y bares llenos de gente consumiendo. Lo mismo pasa en los conciertos y festivales, donde el consumo de alcohol está normalizado. “En España tenemos un patrón de consumo mediterráneo relacionado con comer y beber en las celebraciones. Además, en verano hay más horas de luz y de alguna manera es más frecuente que el consumo aumente”, señala Mercedes Rodríguez, directora general de Proyecto Hombre Madrid.
Esto hace que los datos sobre la ingesta del alcohol entre la población no sean los mejores y menos en los más jóvenes. De hecho, la edad promedia en la que se empieza a consumir alcohol se sitúa en los 14 años, a pesar de que a esta edad está prohibida su venta. Además, con la llegada de las vacaciones se incrementa la tendencia entre los adolescentes de consumir estas bebidas. Además, cuando su consumo se convierte en adicción, los jóvenes “no tienen conciencia del problema”. “El joven siempre tiene conciencia de control, de que lo puede dejar cuando quiera y de que no es tan grave, pero nada más lejos de la realidad”, manifiesta Rodríguez.
Según los datos del último informe del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA) del Plan Nacional de Drogas del Ministerio de Sanidad, el alcohol sigue siendo la sustancia psicoactiva más consumida. Entre los 15 y los 64 años, el 76,4 por ciento ha ingerido alcohol en los últimos 12 meses, el 64,5 por ciento en los últimos 30 días y el nueve por ciento, diariamente en los últimos 30 días.
En relación a los consumos intensivos, el informe señala que el 16,7 por ciento de los españoles de 15 a 64 años dice haberse emborrachado en el último año; disminuye el porcentaje respecto a 2020 (19,4). Las borracheras se dan, sobre todo, entre los jóvenes adultos de 15 a 34 años. En esta franja de edad, el 35,4 por ciento de los hombres y el 24,1 por ciento de las mujeres dicen haberse emborrachado alguna vez en los últimos 12 meses.
Desde Proyecto Hombre aseguran que los jóvenes –y no tan jóvenes– acuden a sus programas de prevención “demasiado tarde” cuando ya existen algunas patologías. “Tenemos un número elevado de jóvenes con patología dual, que es cuando coexiste la conducta adictiva con un trastorno mental”, señala Rodríguez. Por lo general, ese trastorno mental tiene que ver con el estado de ánimo (depresión, ansiedad…), pero también se dan trastornos psicóticos o conductas alimentarias. “Es importante que tomen tratamiento lo antes posible porque el número de jóvenes con patología dual es muy alto”, confiesa la directora general de la entidad.
En porcentajes, las patologías más comunes son los trastornos de control de impulsos en un 62 por ciento de los casos, seguidos de comportamientos disruptivos (54 por ciento), trastornos del estado de ánimo (43.5 por ciento), trastornos de la personalidad (39), trastornos psicóticos (14) y alimentarios (5.7 por ciento).
Los consumos “siempre comienzan en edades tempranas y en contextos lúdicos” por lo que las actividades veraniegas son “un auténtico riesgo”, asimismo, estas ingestas pueden ir “evolucionado y escalando hasta convertirse en una adicción”. “Cuando se dan estos contextos (recreativos) es mucho más difícil mantener la abstinencia, ya que hay estímulos a los que se puede exponer. Por ejemplo, en el caso del alcohol, ir a un bar con amigos que beben una caña”, apunta Rodríguez.
Anteproyecto de ley
Bajo esta premisa, el Ministerio de Sanidad presentó el pasado martes en el Consejo de Ministros un anteproyecto de ley que establece un marco integral para proteger la salud de los menores y promover así un consumo responsable de alcohol en la sociedad.
El objetivo es “prevenir el consumo de alcohol, retrasando la edad de inicio, proteger las consecuencias del consumo y reducir los episodios de consumo intensivo en este grupo vulnerable”. Para ello, se establecen obligaciones para las administraciones públicas en materia de educación, sanidad, cultura, deporte, investigación, seguridad vial, ámbito laboral y familiar.
Una de las principales novedades de este anteproyecto de ley es la limitación a la exposición de bebidas alcohólicas. Es decir, se prohibiría cualquier forma directa, indirecta o encubierta de publicidad de este tipo de consumiciones, incluyendo el nombre comercial, la denominación social, símbolos o marcas comerciales de las personas o empresas productoras de dichas bebidas, dirigida a personas menores de edad. Tampoco se podrán utilizar términos equívocos o ambiguos, que puedan confundir fácilmente a las personas menores de edad, como “consumo responsable” o “moderado”.
Además de la prohibición en los lugares donde no se puede consumir alcohol, tampoco se podrá emplazar publicidad en la vía pública, o en lugares visibles desde la misma, así como a 200 metros lineales de los accesos a zonas frecuentadas por menores, tales como centros de educación, sanitarios, servicios sociales, parques o lugares de ocio infantil. La exposición y acceso a bebidas alcohólicas en los establecimientos de autoservicio deberá limitarse a un espacio concreto dentro del propio local que esté separado de espacios con productos destinados a menores y en los comercios dedicados a la venta de productos para jóvenes no podrá venderse ningún tipo de bebida alcohólica.
Otras drogas
Asimismo, a menudo está relacionado el consumo de alcohol con otras sustancias como la cocaína. La edad media en el inicio de consumo de cocaína en polvo se sitúa en los 21 años. En 2021, la cocaína se mantiene como la droga ilegal que causó un mayor número de admisiones a tratamiento (46,8 por ciento del total), seguida del cannabis (27,8) y los opioides (19,2).
Por su parte, el cannabis es la sustancia ilegal con mayor prevalencia de consumo en España entre la población de 15 a 64 años. En 2022, el 40,9 por ciento ha consumido cannabis alguna vez en la vida, el 10,6 por ciento en los últimos 12 meses, el 8,6 por ciento en los últimos 30 días y el 2,8 por ciento a diario en el último mes.
En los últimos años, según el estudio del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, el consumo ocasional parece estable, pero la ingesta diaria se ha incrementado a un 2,8 en 2022 desde un 1,7 por ciento en 2007, al igual que ocurre con el consumo esporádico alguna vez en la vida, pasando de 30,4 en 2013 a 40,9 por ciento en 2022.
Personas que hacen un uso menor durante el año, pueden aumentar su ingesta durante estos meses de verano. Asimismo, aumentan las probabilidades de primeros contactos o el abuso de estas sustancia, pudiéndose producir situaciones de riesgo tanto para consumidores habituales como consumidores esporádicos.
Incremento en las chicas jóvenes
Tal y como ha adelantado Proyecto Hombre Madrid a este digital, el 14 por ciento de sus pacientes son menores de 25 años, además, en el último periodo se ha registrado un incremento en el consumo de cannabis y cocaína por parte de las chicas jóvenes. Sin embargo, el número de chicos atendidos por esta entidad sigue siendo mayor al de chicas, debido a que existe una “mayor estigmatización sobre la mujer que presenta una adición frente al hombre”, lo que provoca que le “consumo femenino sea más silencioso” y, por lo tanto, “más difícil de identificar” por lo que “tardan más en pedir ayuda y acceder así a un tratamiento”.
Hay que añadir que el consumo entre los hombres suele tener unas consecuencias más visibles (como pueden ser conductas violentas o disruptivas), lo que provoca que el entorno sea capaz de darse cuenta antes del problema, mientras que en las mujeres estos aspectos no son tan reconocibles.
Identificar estas conductas o posibles trastornos de salud mental derivados por un consumo excesivo entre los jóvenes no siempre es sencillo. Con frecuencia pueden confundirse con compartimientos correspondientes con su etapa evolutiva.
En cuanto a las sustancias por las que más demandas de tratamiento reciben, Proyecto Hombre Madrid cifra en un 46.58 por ciento los derivados del cannabis, seguido del alcohol con un 33.97 por ciento.
En el 96.02 por ciento de los casos de jóvenes atendidos por Proyecto Hombre Madrid es la familia quien solicita la ayuda. Más del 61 por ciento lo hace cuando la adicción lleva presente 2 años o menos, el 32,46 cuando este periodo ha sido de entre 2 y 5 años, y el 5,41 cuando se superan los 5 años.
Desde esta entidad, inciden en la importancia de pedir ayuda de manera temprana para evitar que se cronifiquen conductas negativas que dañen la salud física y mental de las personas que presentan la adicción. En Proyecto Hombre Madrid cuentan con programas específicos para el tratamiento de las adicciones en menores y jóvenes, así como asesoramiento a sus familias. Si necesitas más información, llama al 638155383 o al 915420271, o escribe un correo electrónico a info@proeyctohombremadrid.org.
Coordinación de la Comunidad en adicciones
En la Comunidad de Madrid, los dispositivos de Salud Mental forman parte de una red integrada, de modo que se puedan llevar a cabo los mecanismos de coordinación que faciliten los flujos de pacientes entre las distintas unidades y programas, tanto los ambulatorios como los de hospitalización parcial y completa.
Los dispositivos de atención a personas con trastornos adictivos se diferencian en tres ámbitos de actuación. En primer lugar, el tratamiento de desintoxicación y deshabituación, en segundo, la reinserción y, en tercer lugar, los cuidados socio-sanitarios a la población con trastornos adictivos. La relación actual de las dos redes es heterogénea, con diferente grado de coordinación a nivel local, y sí un trabajo conjunto a nivel estratégico de la Oficina, con un Área específica de Adicciones.

La entrada de pacientes en el circuito asistencial se produce - normalmente - a través del nivel de atención primaria, si bien los centros de tratamiento de adicciones tienen acceso directo.