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Dos crímenes a bordo del Expreso de Andalucía en el asalto al tren
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Dos crímenes a bordo del Expreso de Andalucía en el asalto al tren

jueves 11 de abril de 2019, 07:53h

Con más de un millón de pesetas como botín y dos oficiales muertos a sus espaldas. Así bajaron los tres asaltantes del Expreso de Andalucía del tren después de desvalijarlo en marcha. Dos crímenes a sangre fría para saldar deudas de juego que se 'vengaron' con la muerte a garrote de los atracadores.

En la estación de Aranjuez, tres hombres se aproximaron al Expreso de Andalucía por el lado opuesto al andén. Accedieron al interior por una ventana y, ajenos a los polizones, los oficiales Santos Lozano León y Ángel Ors Pérez reanudaron la marcha del coche-correo sin imaginar que sería su último trayecto.

En el tren viajaba correspondencia privilegiada, misivas de especial relevancia, sacos con dinero y joyas por valor de más de un millón de pesetas. Como destino de la mercancía, las capitales de provincia andaluzas, Gibraltar y ciudades del norte de África como Tánger. El dinero había cruzado la frontera francesa vía Hendaya y tras pasar por Madrid seguía su ruta hacia el sur.

Conocedores del trofeo, cinco individuos urdieron un plan de asalto en una pensión de la madrileña calle Infantas. En la habitación se hallaban reunidos un empresario aspirante a concejal por los mauristas, el hijo de un Guardia Civil que trabajaba en Correos y tres vividores sin profesión fija, uno de ellos enganchado a las pastillas. Todos ellos con deudas de juego por saldar.

Tras colarse en el Expreso, camino de Alcázar de San Juan, iniciaron el operativo. Primero terminaron con la vida de Lozano, a quien asestaron un golpe mortal en el cráneo con unas tenazas de marchamar. Acto seguido, dos de los maleantes inmovilizaron a Ors, que murió de un disparo. Se incautaron del botín y a eso de las 11 de la noche saltaron del vehículo cuando este redujo la velocidad a su entrada en la siguiente parada.

Salió entonces a su encuentro un cuarto miembro de la banda, que los esperaba con un taxi para volver a la capital. Nadie se percató de lo sucedido y el tren prosiguió su marcha. Ya en Córdoba se descubrieron los brutales asesinatos, perpetrados con gran saña. Se activó un dispositivo para dar con los culpables, que se habían reunido ya con el quinto integrante para repartirse las 'ganancias' en casa de uno de ellos, Antonio Teruel. Fue el conserje de su edificio quien alertó a la Policía de movimientos sospechosos en la casa de este.

Al llegar, los agentes encontraron a la esposa del asaltante, que no respondió con convicción a sus requerimientos y fue llevada a comisaría. La presión pudo a su marido, que al enterarse de la detención optó por suicidarse. El dinero del atraco fue hallado dentro de los tubos metálicos de la estructura de su cama. Sus compañeros recibieron el garrote como pena.

Este macabro suceso de la crónica negra española ha sido objeto de recreación en el Museo de Cera. Asimismo, el director Imanol Uribe llevó el caso a la televisión como uno de los episodios de la serie La huella del crimen.

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