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TAL DÍA COMO HOY

Primer ahorcamiento en la Plaza de la Cebada.
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Primer ahorcamiento en la Plaza de la Cebada. (Foto: Twitter.)

Primer ahorcamiento en la Plaza de la Cebada

Por Carles Martínez
sábado 18 de agosto de 2018, 08:00h
Era 1790 y con la Plaza Mayor en pleno incendio, la Plaza de la Cebada le tomó el relevo, tal día como hoy, para permanecer el legado de ajusticiamientos que tanto gustaban en el Madrid de la época. En este caso, el 'honor' de innaugurar la nueva ubicación fue Juan Pablo Peret, un cirujano de origen francés que fue llevado a la horca por el intento de asesinato del Conde de Floridablanca.

El trágico final se comenzó a escribir cuando un 18 de junio de 1790 el cirujano de origen francés Juan Pablo Peret trató de asesinar al Conde de Floridablanca al grito de "¡Muere traidor!" y, de hecho, casi lo consigue tras asestarle dos puñaladas. Al final, en vez de terminar con la vida del Conde, sentenció la suya a la horca.

Desde aquel momento, a Peret se le relacionó con los clubes que apoyaban la propaganda antiespañola que emanaba desde el otro lado de la frontera y que en años de ocupación prometían libertad. Bien es cierto, que las autoridades españolas nunca pudieron probar la vinculación del arrestado con los revolucionarios franceses.

Por aquel entonces, si Peret respiraba algo aliviado por que la Plaza Mayor permanecía vomitando llamaradas que se colaban bajo sus soportales durante día y noche, pronto le alcanzaría la resignación al saber que aquel incendio tan solo serviría para trasladar la sede de los ajusticiamientos a la Plaza de la Cebada, y el sería el primero en estrenarla.

Como era de esperar, Juan Pablo Peret fue ahorcado dos meses después, el 18 de agosto en la plaza madrileña de la Cebada sin que, al final, confesara los móviles de su acción. Ateo confeso, también se negó a recibir los últimos auxilios espirituales, por lo que su cuerpo no fue enterrado posteriormente en terreno sagrado.

Tal y como cuenta Jesús N. Sánchez Santos en su estudio sobre cofradías, para enterrar a Peret "fue necesario que por parte de la Sala de Alcaldes se diese la orden de que un escribano, un alguacil y el ejecutor de la sentencia se desplazasen al real Sitio de Aranjuez y una vez llegados al lugar, derribaron el madero que sustentaba la mano e hicieron un agujero profundo para soterrar la mano y taparon con algunas piedras y tierra para que no lo sacase algún perro ni otro animal", la ubicación escogida fue junto al arroyo Abroñigal.

Respecto a la Plaza de la Cebada, no sería hasta 1805 cuando se trasladó allí definitivamente la celebración de las ejecuciones de pena capital. Cierto es que durante el periodo de dominación francesa, entre 1808 y 1814, los ahorcamientos volvieron a la Plaza Mayor.

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