Tal día como hoy hace siete años, miles de personas celebraron en Madrid la Jornada Mundial de la Juventud 2011, que terminó con la visita del papa Benedicto XVI.
El 16 de agosto de
2011, Madrid se convirtió en la segunda ciudad española de toda la historia tras
Santiago de Compostela en albergar la
Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Organizada por la
Iglesia Católica, es una convocatoria que tiene su sede en la
Ciudad del Vaticano pero que viaja cada dos años.
Así, tras otras ciudades como
París, Roma, Toronto o
Sidney, hace siete le tocó a la capital de España, que atrajo más de un millón de personas, cifras similares a las que registra el Orgullo.
Para el evento, que duró cinco días y que terminó con la visita del papa Benedicto XVI, Madrid
se puso patas arriba: además de los supuestos beneficios espirituales, se tuvieron muy en cuenta los
100 millones de euros que recibieron los comerciantes y empresas, por lo que la convocatoria se tradujo en un sinfín de mejoras para hacer a la ciudad más atractiva.
El Gobierno de
José Luis Rodríguez Zapatero, a diferencia de lo que hizo
Felipe González con la edición de Santiago, lo consideró acontecimiento de excepcional interés público. Además, la Comunidad rebajó el abono transportes y se le otorgaron
ventajas fiscales a los mecenas de la JMJ.