“Humilde trabajador de la viña del Señor”, así se definía el 19 de abril de 2005 desde el balcón central de la basílica de San Pedro, Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, cuando fue elegido sucesor del papa Juan Pablo II y se convirtió en el Papa número 265 de la Iglesia católica y séptimo soberano de la Ciudad del Vaticano. Diecisiete años después, incluidos casi ocho años de pontificado, ha fallecido este 31 de diciembre cuando contaba 95 años de edad, han informado la Oficina de Prensa del Vaticano y la Conferencia Episcopal Española.
La salud del Pontífice se había agravado el pasado miércoles, tal como anunció en la audiencia general el vigente Papa Francisco, quien confirmó que su predecesor estaba "muy enfermo" y pidió orar por su persona. Ese mismo día, recibió la extrema unción, ha trascendido hoy. Esta mañana, el director de la oficina de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni, ha anunciado "con pesar" que el Papa emérito ha fallecido hoy a las 9:34 horas en el Monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano. "Apenas sea posible se proporcionará mayor información", ha agregado en un breve comunicado.
Desde la Santa Sede han programado el funeral del Pontífice para el próximo 5 de enero a las 9:30 horas en la basílica de San Pedro. Allí se abrirá el lunes día 2 la capilla ardiente para que los fieles puedan despedirse de un hombre del que los políticos españoles han destacado su "servicio a la verdad" y "a los demás" y al que los madrileños pudieron escuchar de cerca cuando la capital acogió la Jornada Mundial de la Juventud en 2011.
Benedicto XVI residía desde su retiro en el liderazgo de la Iglesia en los Jardines Vaticanos, pero su tierra natal era Baviera (Alemania). El religioso, nacido el 16 de abril de 1927, era hijo de un comisario de policía y de una cocinera y su ideología familiar lo obligó a afiliarse a las juventudes hitlerianas, formar parte durante la guerra de las baterías antiaéreas y asistir en primera fila a la destrucción de Múnich por bombardeos. A pesar de esta convicción familiar, era un católico profundamente creyente y hostil al nacionalsocialismo alemán.
Su personalidad quedó definida por su labor como docente en las universidades públicas de Bonn, Münster, Tubinga y Regensburg. De las aulas pasó a ser nombrado en 1977 arzobispo de Münich por Pablo VI y en 1982 fue llamado por Juan Pablo II para dirigir la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde comenzaron a trabajar muy de cerca el uno con el otro.
La mano derecha de Juan Pablo II siempre será recordado por su defensa a ultranza del pensamiento conservador. En 2003 luchó contra las leyes sobre el aborto, la eutanasia y el matrimonio homosexual. El último capítulo de su libro, publicado el pasado mes de mayo, hace referencia a la unión entre gays como “el credo del anticristo”.
El 28 de febrero de 2013 renunció al papado en una decisión sin precedentes con la intención de dedicarse a la oración y el retiro espiritual, tras un año lleno de escándalos en torno a su figura por el ‘caso Vatileaks’, una filtración de documentos secretos que involucraban al Vaticano en actividades de corrupción. Él mismo anunció días antes su histórica determinación, un hecho poco habitual en la historia de la Iglesia; pues solo la renuncia de Celestino V (1294) puede considerarse que fue de forma libre y voluntaria.
La decisión fue expresada por Ratzinger durante un acto interno de canonización. En el discurso en latín, pronunció las siguientes palabras de despedida: "Aunque me retiro ahora, en la oración estoy siempre cercano a todos vosotros y estoy seguro de que también todos vosotros estaréis cercanos a mí, aunque permaneceré escondido para el mundo".