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Personas mayores sentadas en un banco de piedra en el Museo del Prado
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Personas mayores sentadas en un banco de piedra en el Museo del Prado (Foto: Juan Luis Jaén)

Los centros de mayores: un reflejo de la sociedad de la época

sábado 10 de febrero de 2018, 10:36h

Por su interés, Madridiario publica este artículo elaborado en el máster en Periodismo de Datos de Villanueva C.U

El Ayuntamiento de Madrid pone a disposición de las personas mayores de 65 años multitud de actividades a través de sus centros municipales pero, ¿cuál es el perfil de sus socios?

Por Patricia Mármol

Como cada día, Antonia se levanta a las 9 de la mañana. En menos de una hora tiene clase de gimnasia en el Centro Municipal de Mayores de Santa Engracia, en Madrid. “Es una razón para levantarme con energía. Me siento activa y viva”, apunta mientras nos muestra cómo ya casi toca el suelo con la punta de los dedos. “Antes no pasaba de las rodillas”, confiesa. Con 73 años, Antonia es una de los 325.000 socios que acuden a estos centros municipales de la capital, según los datos extraídos del portal de datos abiertos del Ayuntamiento de Madrid.

En total, la ciudad cuenta con 89 centros de mayores, distribuidos por distrito. La Vaguada, ubicado en la zona Fuencarral-El Pardo, es el que más personas alberga, con alrededor de 12.000 inscritos. Le siguen Ciudad de Méjico en La Latina con 10.000 personas y Moratalaz con 8.500 socios. Por género, las mujeres se apuntan más que los hombres, suponiendo un 62% del total. “Aquí tenemos de todo. Además de las actividades deportivas como gimnasia, yoga, taichí o pilates, hay multitud de talleres, manualidades, servicio de peluquería, podología, comedor e incluso realizamos excursiones fuera de Madrid”, afirma María, que lleva acudiendo al centro a diario desde hace más de cinco años. “Es una forma de salir de casa y hacer nuevas amistades”, señala.

El acceso a estos centros municipales es libre. El único requisito es tener la tarjeta de socio que se puede adquirir en el Ayuntamiento de Madrid de forma totalmente gratuita a partir de los 65 años –o de los 60 si se tiene algún tipo de capacidad diferente–. Para algunas actividades las plazas son limitadas. “Por ejemplo, los talleres suelen tener mucha demanda, así que en el mes de mayo cuando se presentan las solicitudes se realiza un sorteo y empezamos a asignar las plazas según la letra que haya salido”, explica uno de los auxiliares administrativos del Centro Municipal de Santa Engracia. “Sin duda, las actividades más demandadas son todas las que están relacionadas con gimnasia”, cuenta.

La mayoría de los socios que acuden a estos centros municipales tiene entre 68 y 85 años, aunque cabe destacar que están apuntadas unas 300 personas mayores de 100 años, de las cuales 220 son mujeres.

Una generación sin estudios

La Guerra Civil y la cultura de hace más de 60 años ha provocado la falta de estudios de gran parte de la población mayor de 65 años. Según los datos del ayuntamiento, tan sólo el 10% de los socios tiene estudios universitarios, siendo los hombres los que lideran esta lista. Por su parte, la mayoría de las mujeres –113.000– cuenta con estudios primarios, frente a las que tienen estudios secundarios que no sobrepasan las 12.500. En cuanto a Bachillerato, Formación Profesional o COU, tan sólo 7 de cada 100 mujeres tienen alguna de estas titulaciones. “Empecé muy joven a trabajar aunque los años en la escuela los recuerdo perfectamente. Me gustaba estudiar. Ahora, afortunadamente, los tiempos han cambiado”, apunta Antonia. Y es que trabajar desde muy jóvenes o ayudar en las tareas del hogar ha provocado que casi 4.000 socios no tengan estudios, de los cuales 340 no saben leer ni escribir.

Por distritos, la zona de Fuencarral-El Pardo es la que más personas con estudios universitarios alberga (3.800 socios), seguida del Retiro con 3.100 y de Ciudad Lineal con 2.800 personas. Entre las primeras posiciones también se encuentran barrios como Chamartín, Salamanca o Chamberí. Por otro lado, Puente de Vallecas con 37 personas encabeza la lista de barrios con más socios que no saben leer ni escribir, seguido de Ciudad Lineal y Usera.

Una palpable desigualdad de género

En el ámbito de las profesiones, las mujeres destacan en trabajos de tipo administrativo, mientras que los hombres podían aspirar a mejores puestos: trabajos artesanales, en la industria, la construcción y la minería, así como en desarrollos científicos e intelectuales, restauración y fuerzas armadas. Sin embargo, la categoría de trabajos no cualificados es, por ambas partes, la que más socios alberga (alrededor de un 46% del total), seguida con bastante diferencia de trabajos de tipo administrativo (4%), y de los servicios de restauración, personal de protección o vendedores comerciales (3,9%). Tan sólo un 1,8% de los socios eran directores de empresas o trabajaban en las administraciones públicas y un 0,2% pertenecían a las fuerzas armadas.

En definitiva, tanto los datos de las profesiones como de los estudios muestran la enorme desigualdad de género que había en la época. Los hombres podían estudiar y trabajar más que las mujeres, quienes en la mayoría de los casos se quedaban en casa para realizar las tareas del hogar o cuidar de sus hermanos o hijos. Como comentaba Antonia, los tiempos afortunadamente han cambiado aunque todavía queda mucho camino por recorrer.

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