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Alarma por supuesto aviso de bomba en un avión de la compañía Saudí Airlines en la T4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
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Alarma por supuesto aviso de bomba en un avión de la compañía Saudí Airlines en la T4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. (Foto: Kike Rincón)

La amenaza de bomba pasa desapercibida en el aeropuerto

jueves 04 de febrero de 2016, 17:53h
Cuando el comandante del vuelo Madrid –Riad SVA 226 de Saudi Airlines alertó de una amenaza de bomba en el interior del avión y decidió suspender el viaje, en el aeropuerto de Barajas se respiraba total tranquilidad. Ni viajeros esperando a pasar el control, ni empleados de Aena, ni otros trabajadores del aeropuerto se enteraron de la nota que, clavada con un cuchillo en la sala de oración del avión, advertía: “TIENE BOMBA 11:30H”, en inglés.

El desembarque se llevó a cabo con tanta discreción que nadie intuyó nada. Mientras la Guardia Civil registraba el avión y el equipaje en busca de algún artefacto que confirmase o no la veracidad de la amenaza, la vida en el aeropuerto seguía su curso habitual. Ni más policía, ni pasajeros alterados, ni familiares con los nervios a flor de piel junto a las puertas de salida. Pasadas las 13 horas, cuando se desactivó la alarma general y todas las personas que estaban a bordo del vuelo habían sido desembarcadas, en el aeropuerto permanecía la tranquilidad.

El incidente pasó totalmente desapercibido a ojos de todo el que estaba allí. La mayoría se enteraban de lo ocurrido cuando algún periodista se acercaba a preguntar. “¿Qué ha habido una amenaza de bomba?”, se sorprendían. “Aquí no se ha notado nada”, aseguraban otros. Tanta tranquilidad había, que Nadia, empleada de telefonía internacional que tiene su puesto justo frente a las puertas de salida de la Terminal 4, estaba convencida de que a los medios de comunicación les habían vendido la moto: “Eso es un rumor. Yo llevo aquí desde las 7 de la mañana y no ha pasado nada”. Poco después, entraba a curiosear y una compañera de Seguridad del aeródromo le confirmaba los hechos. "¡Increíble!", exclamaba.

Parecía la amenaza fantasma. También el mostrador de la compañía aérea, situado en la terminal 2, estaba vacío. Sin colas de reclamaciones ni usuarios esperando ser reubicados en otro vuelo. De los 95 pasajeros y 15 tripulantes desembarcados, tampoco nadie sabía nada. “Están en una sala habilitada pero no sabemos dónde”, repetían los empleados de los puestos de información después de incómodos silencios. Algunos se aventuraban y daban una ubicación más concreta, en una de las salas VIP que hay en la Satélite de la T4. Una terminal inaccesible sin una tarjeta de embarque.

Aunque sigue sin conocerse la situación exacta de los pasajeros, desde Aena recuerdan que es la propia compañía la que debe hacerse cargo de la reubicación de los mismos. Entre tanto, la Guardia Civil ha confirmado que la supuesta bomba era una "falsa amenaza". La policía Judicial de la Guardia Civil busca ahora al autor de los hechos, que han activado un dispositvo preventivo de seguridad -policías, guardias civiles, servicios de emergencias locales y regionales- y de medios. Todo un despliegue de personal que ha pasado desapercibido en el aeropuerto.

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