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Tumba de Vicente Lleó.
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Tumba de Vicente Lleó. (Foto: Antonio Castro)

Vicente Lleó (compositor, 1870-1922)

miércoles 18 de noviembre de 2020, 16:59h

El compositor de La corte de faraón tiene un hermoso mausoleo de mármol blanco en el cementerio de la Almudena que, fue levantado en el primer trimestre de 1927.

El sobrio sarcófago, flaqueado por seis pilotes que sostenían una cadena protectora, muestra primero el enterramiento del padre del compositor. Después aparece Vicente con la leyenda Maestro compositor. Más tarde fueron enterrados sus descendientes. Al morir solo tenía a su hijo Juan Lleó. A la cabecera de la tumba se levanta un pedestal rematado por una cruz con el lienzo del Descendimiento. En el centro, una lápida recuerda: Al maestro Lleó. Este sepulcro está perfectamente conservado, a falta de la cadena protectora.

Vicente Lleó Balbastre nació el 19 de noviembre de 1870 en la localidad valenciana de Torrent. Ya desde niño entró en contacto con la música, hecho nada extraño en esa tierra. Estudió composición en Valencia con Salvador Giner y ya con diecisiete años estrenó De Valencia al Grao. Más tarde se pondría al frente de la orquesta del teatro Ruzafa y pasó dos años en Barcelona antes de trasladarse a Madrid en 1896, donde fue contratado para la orquesta del Romea de la calle Carretas, iniciando una carrera que le proporcionaría grandes éxitos y fortuna. Fortuna que se le fue en varias empresas ruinosas.

Además de componer fue un arrojado empresario teatral, primero en sociedad con Amadeo Vives y después en solitario. Hubo temporadas en las que gestionaba La Zarzuela, el Eslava y el Cómico. Junto a Serrano, Luna y Calleja era uno de los mayores artífices del llamado género chico, en el que obtuvo grandes triunfos. Precisamente junto a Rafael Calleja, al que había conocido cuando este era pianista del café.

El 21 de enero de 1910 estrenó en el teatro Eslava, del que era empresario, su obra más famosa: La corte de faraón, una revista o una zarzuela bufa remedo de óperas como Aida. El éxito fue fulminante y llegó a contabilizar más de setecientas representaciones seguidas. El dinero que le proporcionó esta obra le sirvió para hacer una profunda remodelación que se llevó buena parte de sus ganancias. La otra parte la perdió con el periódico La noche, que había fundado en 1911. Se quedó sin dinero, sin periódico y sin teatro. Se refugió en el Martín para reponer algo su maltrecha economía.

Su muerte estuvo precedida por una noticia macabra. A mediados del mes de noviembre de 1922 se corrió por Madrid que don Vicente había fallecido en un tren cuando regresaba de Valencia. El ‘difunto’ se llevó una sorpresa al enterarse. Pero, unos días más tarde, el 28 de ese mes sufrió una angina de pecho en su domicilio de la calle Augusto Figueroa y esa vez sí fue verdad su desaparición. Esa misma tarde había asistido en el teatro Apolo al ensayo de su zarzuela ¡Ave César! Tenía cincuenta y dos años.

¡Ave César!, se estrenó en el Apolo el 22 de diciembre con Eugenia Zúffoli al frente del reparto. La velada fue un sentido homenaje al autor desaparecido. Dejó incompleta La piscina de Buda, que terminaron Soutullo y Vert y que se estrenó en el Martín cinco meses después de la muerte de Lleó.

Vicente Lleó

Cementerio de La Almudena

Cementerio viejo

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