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ACAMPADA EN EL MINISTERIO DE TRABAJO

Acampada de la Plataforma Unitaria de Auxiliares de Ayuda a Domicilio frente al Ministerio de Trabajo exigiendo que su profesión se incluya en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
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Acampada de la Plataforma Unitaria de Auxiliares de Ayuda a Domicilio frente al Ministerio de Trabajo exigiendo que su profesión se incluya en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. (Foto: Chema Barroso)

Auxiliares de ayuda a domicilio acampan frente al Ministerio de Trabajo

viernes 12 de noviembre de 2021, 07:42h

Las trabajadoras del Servicio a Domicilio (SAD) padecen para aguantar activas hasta la edad de jubilación. Conseguirlo está al alcance de una minoría. Sus lesiones las obligan a retirarse de forma anticipada. Sin compensaciones por enfermedad profesional, pues la legislación no se las reconoce. Su situación les resulta tan insostenible que una representación del colectivo ha cambiado sus días de vacaciones por acampar, desde el 1 de noviembre, delante del Ministerio de Trabajo para exigir su inclusión en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

Carmen Diego, llegada desde Gijón, es una de las integrantes de la Plataforma Unitaria de Auxiliares de Ayuda a Domicilio que se ha apostado frente a la oficina de Yolanda Díaz. Abandonadas por los sindicatos, lamentan, se han propuesto continuar con su protesta hasta que la vicepresidenta segunda del Gobierno no se comprometa, "por escrito", a que la solución a este conflicto "se va a desbloquear". Piden, además, que se establezca un calendario de reuniones en las que se informe a las afectadas de todos los avances. "Que cuenten con nosotras, como nos prometieron", incide.

Foto: Chema Barroso

A pesar de estar reguladas como trabajadoras por cuenta ajena, lo cual les daría cobertura al amparo de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, esta protección no es efectiva al ejercer su profesión en domicilios. La Administración hace prevalecer el derecho a la privacidad e inviolavilidad de las viviendas -artículo 18 de la Constitución- al derecho a la vida -recogido en el artículo 15-. Un choque entre dos derechos fundamentales del que salen perjudicadas y que no se resuelve, afean, "por falta de voluntad política".

Según explica Diego, la Plataforma se reunió en diciembre de 2020 con el secretario de Estado de Empleo y Economía Social, Joaquín Pérez, quien les trasladó la intención de empezar a trabajar en la búsqueda de soluciones el siguiente mes de enero de 2021. En los últimos 11 meses no les transmitieron ningún avance al respecto, pero su concentración ha surtido efecto y las manifestantes fueron recibidas por Josep Vendrell, director de Gabinete de la vicepresidencia segunda del Gobieno que ostenta Yolanda Díaz. El mismo les expuso en ese encuentro que han encontrado "dificultades técnicas y jurídicas" que ralentizarán las posibles actuaciones. Este medio se ha puesto en contacto con el Ministerio de Trabajo para contrastar esta información, pero no ha obtenido respuesta.

Críticas con la externalización del servicio

La representante de las auxiliares de ayuda a domicilio vincula estas supuestas "complicaciones" con los intereses de las empresas que prestan el servicio y con las mutuas, "que llevan más de 30 años eludiendo su responsabilidad". En todo caso, no culpan a estas de su precariedad, sino al Estado por "mercantilizar y someter a subasta" sus condiciones de trabajo al externalizar un servicio de naturaleza pública. El colectivo pide así que la gestión vuelva a recaer de forma directa y sin intermediarios en la Administración.

Foto: Chema Barroso

El 60 por ciento de los contratos del SAD son parciales, de entre 20 y 35 horas, según datos de la Plataforma. Los dolencias derivadas del trabajo las obliga a retirarse "entre los 50 y los 60 años" por acumulación de lesiones incompatibles con mantener el ritmo que exige cuidar de personas dependientes. Cada día se encargan de atender a usuarios de 75 kilos de peso de media, a quienes deben sacar de la cama, duchar, llevar al baño, vestir o sentar en la silla de ruedas, en caso de necesitarla. "Un mínimo de cuatro movilizaciones en 30 minutos", indica Carmen Diego sobre una operación se repite dos o tres veces al día, en el mejor de los casos. De hacerlo en tres domicilios, levantan "hasta 900 kilos de peso".

El desgaste físico que esto conlleva se traduce dolencias musculoesqueléticas, como hernias discales, tendinitis o dolores en cuello, espalda, lumbares, caderas o rodillas. A esto se suman las enfermedades biológicas a cuyo contagio está expuesta una minoría, como la tuberculosis o la hepatitis. Además, Diego menciona las "condiciones infrahumanas" de algunas de las viviendas que visitan, donde habitan incluso chinches.

Al mismo tiempo, su salud mental también se resiente, proliferando ansiedad y depresiones "por el maltrato patronal y salarial, por estar en un sector tan crítico o por guardar nuetros sentimientos ante las situaciones que vivimos". Completan estas afecciones las alergias o agravamientos de asma que les provocan los productos químicos que emplean para limpiar las casas.

Foto: Chema Barroso

Rebajar su jubilación a los 60 años

Estos padecimientos merman las capacidades de las auxiliares a domicilio, a las que se despide "por enfermedad común" y no por enfermedad profesional al no serles reconocida. La combinación de estas circunstancias con la cotización limitada por jornadas laborales parciales resultan en pensiones "que son una miseria". A fin de evitar esto, solicitan que la edad de jubilación del gremio se fije en los 60 años. ¿Alguien cree que en esas condiciones podemos aguantar hasta los 67?, cuestiona Carmen Diego.

Esta asturiana acumula 11 noches durmiendo al raso en la arcada levantada frente al Ministerio de Trabajo. Junto a ella, otras auxiliares de ayuda a domicilio que han viajado desde Cáceres, Murcia, Sevilla o Chiclana para visibilizar la realidad de una profesión precaria en derechos laborales. Las compañeras de Madrid, dicen, se unen por las tardes para sumar voces a las demandas y brindarles un plato caliente. Todas coinciden: "Es desesperante, no podemos aguantar más cuando hay muchas auxiliares incapacitadas por las secuelas de las lesiones en el trabajo".

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