www.madridiario.es
    5 de diciembre de 2019

candados del amor

Un nueva forma de ocio ocupa las agendas de los madrileños. Hablamos de los escapes rooms, que en los últimos años han puesto de moda los enigmas, candados y pistas escondidas. Cada vez más adeptos comparten nervios, emoción y adrenalina cuando se abren las puertas de unas salas, en ocasiones enigmáticas y en otras, terroríficas.

Los ‘candados del amor’ se popularizaron en los puentes de París. Primero saturaron las barandillas del puente de las Artes y, cuando se llenaron, se pasaron al puente Nuevo. El volumen de los candados supuso un enorme peso que terminó por derribar algunos tramos de barandillas. Así que el ayuntamiento parisino declaró la guerra a esta costumbre romántica. Similares problemas surgieron en Venecia, donde su puente Vecchio también fue un punto predilecto de los enamorados para dejar un recuerdo colgando el candado y tirando sus llaves al agua. Así, simbólicamente, no se rompería jamás ese lazo. Seguramente muchas de las parejas que dejaron el chisme, rompieron el compromiso tras las primeras semanas de luna de miel en estas ciudades calificadas como románticas.

  • 1