Un combate de Taekwondo comienza con el saludo inclinando la cabeza de los combatientes uno frente al otro, desde ese momento se inicia la tormenta de golpes, no se trata de sumar el mayor número de ellos, sino de la precisión y la potencia de estos lo que permitirá sumar puntos.
El movimiento tiene que ser continuo, intentado exponer el menor espacio posible para que tu oponente no pueda alcanzar las zonas de golpeo que puntúan, es como un baile acompasado. Tu concentración tiene que ser máxima, la distracción te penaliza y un impacto de tu contrincante puede sumar el punto necesario para la victoria.
El peso determina el rival y su cinturón confirma a este, de forma que los contrincantes deben estar en un peso y un cinturón igual o próximo. Solo queda esperar la señal del árbitro para iniciar el asalto, este juega un papel importante ya que determinará si todas las acciones se realizan adecuadamente y confirma que la integridad del deportista no corre ningún peligro. Con una especial coreografía ira indicando puntos y penalizaciones, un lenguaje difícil de identificar al principio y que impacta por la rectitud de sus movimientos.
Como si esto no fuera suficiente entran en acción las voces de los entrenadores, que sentados en uno de los lados aconsejan, animan y consuelan a los combatientes, son el refugio del taekwondista en ellos recae el peso de motivar y consolar en la victoria o en la derrota. Trabajo complejo pues es difícil mantenerte sentado respetando las formas y no sentir la pasión del combate para incurrir en la vehemente emoción de querer participar en el mismo.
Como sucede con la mayoría de los deportes de contacto no todo está en la fuerza física del deportista, también se centra en la técnica, en el coraje, el corazón, en la mente, en la estrategia e incluso en la guerra psicológica como sucedió en este pasado Campeonato Promocional de la Federación Madrileña de Taekwondo, donde una grada completamente amarilla gritaba los aciertos de sus compañeros de club ante la soledad de sus adversarios. Todos esos elementos forman parte del combate y convierten el mismo en un entramado de sensaciones que la mente debe controlar.
Es un juego de fuerza y estrategia, resistencia para mantener la frescura de tu baile y concentración para que la patada o el golpe con el puño impacte en el lugar correcto. Como ya comentamos no es solo el golpe sino la precisión y potencia de este, el que permitirá que los sensores que llevan las protecciones añadan puntos a tu marcador. Nacido en Corea, como todo deporte de combate aparecidos en Asia se rodea de valores y principios que forman al deportista como atleta y persona, de hecho, su nacimiento y crecimiento se centró en la cultura y filosofía coreana.
El taekwondo es un deporte que nos ha dado grandes momentos en nuestra historia deportiva y es uno de los deportes con más “preseas” olímpicas en nuestro ranking Olímpico, quien no recuerda las imágenes de los últimos Juegos Olímpicos de Tokyo 2022, donde una joven de 17 años Adriana Cerezo, consiguió mantener a los españoles pegados al televisor para ver si era posible soñar con un Oro Olímpico, al final una plata con sabor a Oro, porque por unos instantes este país disfruto de la pasión del deporte, de la esperanza, el trabajo y la fuerza de voluntad de una joven por llegar a cumplir un sueño.
Solo queda pedir desde estas líneas que el apoyo institucional sea real y se certifique con acciones directas, como podría ser que la Comunidad de Madrid construyera un pabellón polivalente para deportes de lucha, bádminton, etc. Que nos permitieran poder ver a nuestros hijos participar en su deporte y no como paso en esta ocasión donde no pudimos asistir como fue mi caso y el de todos los padres (al primer combate de mí hija) por problemas de aforo, en la carpa del centro deportivo del Puerta de Hierro donde se realizó el Campeonato.
Soñar es fácil, llegar a conseguirlo requiere sacrificios que solo, unos pocos consiguen superar para llegar al sueño.