El combate es dinámico, parece que lo importante es el número de golpes, pero la realidad es que solo aquellos que tienen la precisión y la fuerza correcta harán que el punto suba al marcador. Dos minutos por asalto de máxima intensidad, tres asaltos para conseguir la victoria, nada está decidido hasta que el cronómetro se pone a cero.
La estrategia marca el ritmo, la tensión es permanente. Como arte marcial se debería respetar el silencio del combate, pero la pasión de los deportistas y entrenadores no permite mantener lo que debería ser la obligada ausencia del ruido.
La concentración, la calma señala la razón del momento, es entonces cuando el corazón marca el tiempo para que el movimiento elegido haga que la patada impacte en el lugar elegido con la máxima precisión, solo entonces el marcador te dará los puntos que señalan tu victoria.
Para España es uno de nuestros deportes donde podemos decir que somos potencia y tenemos siempre el respecto de nuestros rivales.