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La patinadora, Sara Hurtado
La patinadora, Sara Hurtado (Foto: Daejangie)

Sara Hurtado: "En cualquier deporte parece que las mujeres tenemos que demostrar más"

domingo 08 de marzo de 2020, 09:04h

Nacida en Madrid en 1992, la patinadora artística Sara Hurtado Martín lleva toda su vida sobre el hielo. Su pasión por este deporte la ha llevado a recorrerse el mundo y mantener una lucha diaria por conseguir sus metas, algo que también le ha valido que a día de hoy sea una de las deportistas más internacionales e importantes del panorama femenino español.

Con motivo de este 8M, Madridiario tiene la oportunidad de charlar un poquito con ella sobre su disciplina, su experiencia y su visión sobre el feminismo. Desde su casa de Moscú, donde actualmente entrena y patina con el ruso Kiril Jaliavin, Hurtado hace un repaso a su carrera y todas las viviencias que la han acompañado.

Pregunta: ¿Cuándo empezó tu amor por el patinaje artístico?

Respuesta: Me calcé unos patines por primera vez con 8 años y me enamoré desde el principio. Primero íbamos a la pista de hielo a celebrar cumpleaños, o por ocio algún fin de semana, pero después mi madre nos acabó apuntando a mi hermano y a mi a la Escuela de Patinaje de Majadahonda. Lo que comenzó como diversión acabó por ser lo que más me apasiona.

P: ¿Y cómo acabar dedicándote a la disciplina de danza sobre hielo?

R: Comencé a hacer danza sobre hielo en el 2008, después de dos años insistiendo a la Federación Española de Deportes de Hielo (FEDH) para que contrataran para Adrià Diaz, mi pareja artística entonces, y a mi entrenador británico. La disciplina de danza en España en ese momento directamente no existía, y era traer un entrenador aquí o salir nosotros a buscar escuelas fuera. Pero por suerte, y gracias al trabajazo de la federación para arrancar el proyecto, que nos habíamos montado en la cabeza un par de chavales un tanto locos pero con muchas ganas, pudimos comenzar a entrenar en Madrid.

P: ¿Se inició entones con vosotros esta nueva disciplina en España?

R: Sí, de hecho en Majadahonda. La danza sobre hielo es muy especial, podría estar un día entero hablando de ella pero básicamente se distingue del resto por ser la más artística del mundo del patinaje sobre hielo. Al no tener saltos o elementos técnicos tan identificables como los lanzados de parejas y demás, lo que lleva la narrativa de tu programa es la emoción que proyectas, la historia que cuentas con tus movimientos. Aunque ejecutamos elementos técnicos de mucha dificultad -elevaciones, piruetas y pasos complicados-, pero lo que se busca es integrarlos en la coreografía como parte de ella. Creo que precisamente es eso lo que me cautivó, la parte creativa y emocional que lleva la voz cantante de esta disciplina. Además, el tener una pareja, un compañero, un equipo con el que crecer, es indescriptible.

Foto: Alena Shukalo

P: ¿Y qué tal la experiencia de entrenar a tan alto nivel en Madrid?

R: Hasta que nuestro primer entrenador tuvo una mejor oferta para salir a entrenar fuera de España estuvimos entrenando y viviendo en Madrid, y la verdad es que por parte de la Comunidad no tengo queja. De hecho tienen muy buen programa de becas, otras comunidades no tienen, y llevo años recibiendo las ayudas de la Fundación Madrid por el Deporte. El mayor hándicap en el patinaje artístico es el número de pistas que hay y las horas de hielo que se destinan a la alta competición. Para una instalación que busca solo rentabilidad económica, la alta competición no sirve porque los deportistas necesitamos la pista entera, no se suelen superar los 20 patinadores en pista, mientras que en una sesión pública pueden patinar hasta 200 personas.

En la Comunidad de Madrid la mayoría de pistas son de explotación privada y cada hora de hielo se paga, por eso es importante mencionar todo lo que ha hecho la Nevera de Majadahonda por el desarrollo de este deporte en este país. Gracias a las horas que hemos echado en esa pista toda mi generación de patinadores, con Javier Fernández entre ellos, hemos podido llegar a cumplir el sueño olímpico seis de nosotros, algo más que histórico. De ahí aún siguen saliendo talentos, así que quizá la alta competición sea mucho más rentable de lo que pueda parecer sobre el papel.

P: Has tenido que vivir fuera de Madrid durante varias temporadas, de hecho ahora vives en Moscú, para poder trabajar y crecer dentro de tu profesión. ¿Cómo has gestionado el tener hacerlo?

R: De hecho, antes de Moscú pasé 5 años en Montreal, así que en comparación con eso ahora estoy aquí al lado. La verdad es que es una ciudad que me ha sorprendido para bien, tiene la dificultad en un principio del idioma, pero es increíble lo mucho que nos quieren a los españoles y adoran nuestra cultura y nuestros lugares. Conocen a nuestros deportistas, a nuestros artistas, quieren visitar nuestras ciudades... Es una pasada, a mí me han acogido como a una más de la familia. Aún hay muchas cosas que no lo hacen fácil, pero el ser feliz dentro del hielo hace que todo merezca la pena.

P: ¿Y qué es lo que más echas de menos de Madrid?

R: Muchas cosas, empezando por mi familia y siguiendo por cosas como ¡los melocotones! Pero la verdad es que sé que soy afortunada por poder hacer y vivir todo esto. Madrid seguirá estando allí mañana y la gente que quiero y que me quiere, que de verdad son los que merecen la pena, me van a esperar lo que haga falta.

Foto: Zhem Chug

P: ¿Quiénes han sido tus referentes femeninos en el mundo del patinaje artístico/danza sobre hielo?

R: En concreto referentes en la danza no sabría qué decir, mi camino ha sido tan fuera de lo común que me han inspirado más la gente como mi madre o mi abuela, sacando las cosas del día a día adelante, u otros deportistas españoles, como Rafa Nadal o Amaya Valdemoro. Busco la inspiración en todos lados: en bailarines, en música, en el arte... Y de eso en España tenemos mucho y muy bueno. Al final, mi deporte no es más que una herramienta para canalizar todo eso y creo ahí se marca la la diferencia. Abogo por el no intentar ser como alguien que ha ido antes que yo, sino hacer mi propio camino con las cosas que me mueven por dentro.

P: La figura de la mujer siempre ha estado muy ligada a la danza y a este tipo de disciplinas a nivel social y cultural, por eso supongo que no habrás tenido problema en ese sentido, en el de “no encajar” en una profesión o en lo referente a estar “rodeada de hombres”. Pero, ¿crees que las patinadoras os encontráis con otro tipo de machismos en vuestro trabajo diario?

R: Yo creo que ese es el gran error. No se trata de algo específico de un deporte u otro, sino el hecho de como sociedad consideremos un deporte más femenino que otro por su sensibilidad, o más masculino porque sea algo de fuerza física. Pero en cualquiera de ellos parece que las mujeres tenemos que demostrar más. En el caso del patinaje, hay un factor importante que es el de la imagen y muchas deportistas se retiran porque la presión se hace demasiado grande para continuar con ello, pero vamos, no deja de ser un reflejo de la sociedad. El juicio externo está presente a diario y el patinaje no es más que un juicio de cuatro minutos, con sus normas y sus elementos técnicos, pero un juicio. El entender esto como patinadora es algo crucial y de hecho te prepara a marchas forzadas a la vida real.

Foto: @kattwts

P: Enmarcado en el mundo del machismo, ¿has notado que tus compañeros hombres hayan tenido problemas y hayan sido estereotipados por practicar un deporte que socialmente o culturalmente está más ligado al mundo femenino?

R: Los estereotipos son los que hacen más daño. Ver cómo un patinador ejecuta elementos tremendamente complicados como si nada e incluso con delicadeza, puede llevar a la falsa conclusión de que es un deporte fácil, ¡pero nada más lejos! El problema es que culturalmente hay mucho por hacer, para entender lo que supone físicamente hay que conocerlo y antes de juzgar a un patinador se debe saber que hacer cuatro vueltas en el aire y clavar la salida sobre unas cuchillas de tres milímetros como si nada, conlleva muchas horas de trabajo, repeticiones, caerse y levantarse. Siempre levantarse, y créeme, seas hombre o mujer, se necesita una personalidad y un valor interior muy especial para no tirar la toalla al segundo día de golpes. Así que, los que juzgan sin saber deberían probar a caerse un par de veces y luego ya, si quieren, opinar.

P: ¿Estos hechos se dan en otros países o has podido ver diferencias con compañeros o compañeras a nivel internacional?

R: Sí, hay mucha diferencia con otros países. Parten de una base cultural en la que este deporte está muchísimo más integrado y se conoce desde que eres un niño. En Rusia, por ejemplo, los patinadores rusos son héroes y les valoran más que a los futbolistas. De hecho, todos conocen sus nombres, sus logros, sus coreografías. Es otro mundo.

P: ¿Cuáles son los planes de futuro de Sara Hurtado?

R: No sabría decirte. He aprendido a tomarme la vida paso a paso y dejar que el tiempo me sorprenda a mi misma. Empecé en Madrid, pasé por Montreal, pensaba que iba a dejar el patinaje y al final acabe en Moscú. Quién sabe lo que va a venir. Pero seguro que va a ser mejor que lo que ya ha pasado, con esa ilusión y aprecio por el momento que estoy viviendo es cómo afronto el día a día.

Foto: Olga Dynina

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