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Con motivo del 10º aniversario, Recurra-Ginso ha puesto en marcha la campaña 'Una mente sana empieza en la infancia'.
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Con motivo del 10º aniversario, Recurra-Ginso ha puesto en marcha la campaña 'Una mente sana empieza en la infancia'. (Foto: Kike Rincón)

La depresión infanto-juvenil no es solo "cosa de adultos"

miércoles 14 de abril de 2021, 07:47h

La depresión infantil y juvenil continúa siendo una enfermedad que no consigue diagnosticarse de manera precoz. Se queda en la sombra de otras patologías, más comunes en esas edades, y que según los expertos, pueden provocar el desencadenamiento de patologías y trastornos más graves.

Con motivo del 10º aniversario de Recurra-Ginso, un programa que ofrece apoyo a las familias en situación de conflicto con sus hijos e hijas adolescentes, y en el marco de su campaña 'Una mente sana empieza en la infancia', sus expertos han reflexionado acerca de la depresión infanto-juvenil, detectando que continúa siendo una enfermedad infradiagnosticada. En este sentido, el programa señala de vital importancia plantear una estrategia común para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento, así como para la formación y sensibilidad de los profesionales.

"Nuestro pronóstico es que se trata de un trastorno que probablemente aumentará su incidencia en la población infanto-juvenil", explica Javier Urra, director clínico del programa Recurra-Ginso y exdefensor del menor. Un diagnóstico a tiempo y un buen tratamiento psicológico puede evitar que la enfermedad continúe su desarrollo evitando procesos y episodios depresivos más complicados.

"La pandemia ha aumentado el número de llamadas al centro"


La pandemia no ha ayudado en este tipo de patologías: "La Covid ha supuesto una mayor vulnerabilidad aumentando los casos en un 20 por ciento con el consumo de ansiolíticos y antidepresivos". Hasta hace poco, no se consideraba que los trastornos depresivos pudiesen afecta a niños y adolescentes, pero los expertos han comprobado que estos colectivos pueden sufrir sus consecuencias afectando al entorno familiar: "Hemos notado un aumento de las llamadas al centro. La falta de contacto, el miedo a perder a seres queridos, el aislamiento y la incertidumbre sobre el futuro son algunas de las razones que se convierten en germen de comportamientos graves".

Los expertos señalan que hay que prestar atención a un conjunto de síntomas que suelen observar tanto en terapia ambulatoria como residencial: un estado de ánimo irritable, la pérdida de interés o placer, el aislamiento social, problemas de conducta y/o disciplina, una baja autoestima, el sentimiento de que no vale nada, dificultad para concentrarse, un llanto frecuente, subidas o bajadas de peso, trastornos del sueño y conductas autolíticas, entre otros. "Todas estas situaciones se han agravado con la pandemia", asegura Urra. "Los adolescentes necesitan una salida", añade. Las restricciones, el toque de queda para estar en casa a una hora en concreto, los problemas económicos que atraviesan algunas familias también han influido en alterar la salud mental de los jóvenes: "En algunos adolescentes se han incrementado los trastornos obsesivos y de conducta y los pensamientos suicidas".

El 70% de los problemas psicológicos se originan en la infancia y adolescencia

A lo largo de estos 10 años, Recurra Ginso ha podido observar que es necesario concienciar a la sociedad sobre la importancia de atender y cuidar la salud mental desde la infancia y adolescencia, etapas en las que se originan el 70 por ciento de los problemas psicológicos. En esta década, los profesionales han atendido a 900 jóvenes de manera residencial -con una estancia media de 11 meses en los centros de los que dispone el centro terapeútico- y han tratado, a nivel ambulatorio, a más de 2.000 jóvenes. "Si se cae en un problema como la ludopatía, las drogas u otro tipo de dependencias, si eso no se aborda en edades tempranas, el problema es mucho mayor".

En este sentido, es prioritario normalizar acciones como acudir al psicólogo, igual que lo hacemos al dentista o al oftalmólogo. Esta es una de las razones de la puesta en marcha de la campaña de concienciación. Para ello, Recurra-Ginso, a lo largo de este 2021, pretende sensibilizar sobre las 10 problemáticas relacionadas con la salud mental infanto-juvenil, ofreciendo información y recursos para su prevención y mejor abordaje. "Pedimos que trabajen psicólogos infanto-juveniles que sepan tratar bien este tiempo de problemas", reclama Urra. Una petición que centra la atención en el número de expertos dedicados a ello: "En España, tenemos seis psicólogos por cada 100.000 habitantes y en el resto de Europa, 18 por el mismo porcentaje de habitantes". Una diferencia "llamativa" y que pone sobre la mesa la necesidad imperante de incrementar el número de profesionales que diagnostican y tratan los trastornos de los colectivos más jóvenes.

¿Qué puede causar una depresión a edades tan tempranas?

Entre las causas que se han determinado, hay factores genéticos, biológicos, ambientales y personales. Con respecto a los genéticos, los antecedentes de depresión en alguno de los progenitores aumentan el riesgo de padecer depresión en la infancia y/o adolescencia. Junto a estos, los elementos biológicos que podrían desencadenar la enfermedad tienen que ver con neurotransmisores como la serotonina y hormonas como el cortisol.

Asimismo, entre los factores ambientales, figuran experiencias de pérdidas, estrés, soledad, cambios en el estilo de vida, problemas escolares o con amigos y traumas. En lo referente a las características individuales, se incluyen altos niveles de ansiedad, una baja autoestima, distorsiones cognitivas, un bajo rendimiento académico y deficientes habilidades sociales.

"No todos los niños sufren depresiones, ni todos los niños son felices", subraya el director clínico del programa Recurra-Ginso. "Algunos sufren por problemas suyos propios o familiares y no todos que sufren un acontecimiento traumático desarrollan trastornos", concreta. Puede tratarse de la combinación de varios factores, no solo de uno, que hay que saber diagnosticar y abordar con tratamientos personalizados que eviten "caer de nuevo cuando se retiren las medicaciones".

“La sociedad culpa a los padres por maleducar a los hijos, pero a veces no es tan sencillo”. Así como acabar con la idea de que “un niño es feliz simplemente por serlo”, matiza. Un profesional dispone de las herramientas y en ocasiones, "los padres no saben muy bien cómo abordar la problemática". Ahí es donde entra el trabajo terapéutico para conseguir un cambio conductual y cognitivo: "Solemos encontrar dos polos: padres que no dan importancia al diagnóstico de sus hijos, o padres que le dan demasiada y justifican todo desde la enfermedad”.

Cómo detectar y abordar un trastorno

Una perspectiva integral, con terapia individual y sesiones de psicoeducación con los padres y terapia familiar, se convierte en la senda hacia una mejora del problema. En este sentido, la implicación familiar es determinante: "La comunicación y reconstrucción de las relaciones paternofiliales puede ayudar en la modificación de algunas conductas". Los expertos recomiendan a los padres que se esfuercen en identificar los mensajes, los sentimientos de culpabilidad y otros factores del entorno familiar que puedan contribuir a la seguridad de los menores.

Los datos avalan a Recurra-Ginso. Más de 80 profesionales, con un alto nivel de formación, trabajan cada día para que salgan adelante los jóvenes que recurren a ellos. "El 80 por ciento de ellos que han pasado por el centro han cambiado su conducta y mejorado el vínculo con sus familias". Unos resultados por los que seguirán trabajando y que se verán apoyados por los webinars que, a lo largo de este año, continurán desarrollando. En este mes de abril se tratará el tema del vínculo y la adopción y más adelante, los encuentros online se centrarán en problemáticas como el acoso escolar, la salud mental y los trastornos de alimentación.

GINSO nace en 2001 con el objetivo de promover e impulsar la integración social creando oportunidades para menores y jóvenes en una situación de conflicto social y para colectivos en riesgo de exclusión. En este tiempo, la asociación ha atendido a más de 11.000 jóvenes en sus centros de internamiento de Menores Infractores y centros de medio abierto y de día, con el apoyo de un equipo especializado de más de 800 profesionales, convirtiéndolo en un referente a nivel nacional que colabora de forma habitual con distintas Administraciones Públicas. Desarrollan programas innovadores de prevención e intervención desde la actividad de investigación y desarrollo de estudios, para ejercer una labor social de manera responsable y teniendo como primer criterio de actuación “el interés superior del menor”. Su prioridad es promover sociedades seguras, inclusivas y en igualdad de oportunidades.

Gestionan en distintas Comunidades Autónomas recursos destinados al proceso de reeducación e inserción social y laboral, atendiendo de forma integral todas las necesidades a nivel formativo, asistencial, ocupacional y de ocio. Dando apoyo y respuesta a las familias en conflicto con sus hijos e hijas adolescentes a través de un programa especializado en violencia filio-parental: atención ambulatoria y residencial. Además, trabajan en la prevención en el ámbito educativo fomentando en los centros escolares el respeto, la empatía y la aceptación propia y la del otro.

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