El programa Recurra-Ginso ha seguido este jueves con su ciclo de webinars con los que pretende poner en valor la importancia del cuidado de la salud mental de jóvenes y adolescentes. En esta ocasión, expertos en el ámbito del sistema de protección de menores han analizado la labor que tienen los profesionales a la hora de cuidar la salud mental y de ayudar en su desarrollo personal, emocional y social.
Una vez más, el presidente de Madridiario y Diariocrítico, Constantino Mediavilla, ha sido el encargado de presentar a los distintos ponentes del webinar y de moderar los turnos de palabra. Tras mandar un “saludo especial” a Brasil, el periodista y Cronista de la Villa ha agradecido a los asistentes su acogida, y ha lanzado un mensaje para abrir el coloquio: “Hay que normalizar acudir al psicólogo para prevenir desde la infancia y evitar así males mayores después”. Acto seguido, ha introducido el primer bloque de la charla, en el que se ha abordado el desarrollo integral de los menores en acogimiento residencial.

La primera en intervenir ha sido la pedagoga y directora del Centro de Acogimiento Residencial de Menores ‘Magallanes’ de Ginso, Patricia Gómez, quien ha hablado del impacto que tienen las características psicosociales de estos menores en su desarrollo, y de los retos a los que se enfrentan en el centro, que echó a andar en octubre de 2020 y tiene capacidad para diez migrantes de 12 a 18 años.
Partiendo de la labor “tan importante” de acompañamiento que realizan, Gómez ha explicado que su principal función es tratar de minimizar las dificultades y potenciar las capacidades de los jóvenes. Estos tienen una serie de características comunes, como la ausencia de un referente, la falta de confianza inicial para contar experiencias duras, o el escaso o nulo conocimiento del castellano.
“Nuestros chicos abandonan su zona de confort y lo dejan todo atrás para buscar una oportunidad y una vida mejor”, ha expuesto la pedagoga. Una vez que llegan a España, sufren un choque de realidad y tienen que superar distintas barreras que les obligan a reajustar las expectativas con las que vienen. Todo ello, sin saber gestionar unas emociones que transforman en rabia y frustración. “Lo que hay que hacer es afrontarla, no evitarla, y educarlos en ella”, ha manifestado. De ahí que sea fundamental la intervención de los profesionales y que los sientan “como una red de apoyo”. Para esto, es necesario la voluntariedad de los menores y que comprendan la necesidad de ir a terapia.

Gómez ha dado paso al educador, psicólogo y director del programa ‘Junco-Inserción sociolaboral de adolescentes protegidos en acogimiento residencial’ de la Comunidad de Madrid, Víctor Santos, quien se ha ocupado de las estrategias de intervención sociolaboral con adolescentes en acogimiento residencial.
Santos ha puesto en contexto la situación complicada en la que se encuentran estos jóvenes, muchos de ellos en riesgo psíquico, y el proceso que siguen hasta que finaliza la medida de tutela al cumplir los 18 años. “Necesitan crecer antes de tiempo porque la responsabilidad pública finaliza al cumplir la mayoría de edad”, ha relatado. En la transición a la vida adulta, la propuesta del educador “cobra sentido”, ya que les ayuda a crecer y sumergirse en el mundo adulto. Aunque algunas de las acciones “post tutela” también van encaminadas a que continúen con su formación, “deben tener elementos suficientes para poder tomar decisiones, lo que pasa por su inserción sociolaboral”, ha espetado Santos.
El programa Junco define la “cultura del trabajo”, cuyo fin es impulsar a los menores a decantarse por una ocupación laboral que le permita modificar sus condiciones de vida. Para la ejecución de esa estrategia, Santos ha contado que los colocan como protagonistas de su propio proceso, al tiempo que los acompañan en la toma de decisiones, lo que implica “asumir riesgos”, y diseñan un plan de acción para la transición a la vida adulta, algo “inevitable por las circunstancias vitales que les ha costado vivir”, ha concluido.
La gestión emocional en menores del sistema de protección

“Paciencia, constancia y trabajo grupal”. Con la lectura, por parte de Mediavilla, de este comentario que ha dejado uno de los participantes en el chat, ha llegado a su fin el primer bloque del webinar y ha arrancado el segundo, en el que se ha reflexionado sobre la salud mental y la gestión emocional en menores del sistema de protección, de la mano de María Asunción García, presidenta de InterProde, y Nerea García, psicóloga clínica del Centro de Protección de Menores de problemas de conducta ‘La Casa’. Ambas han puesto el foco en la heterogeneidad de perfiles y la intervención individualizada que se ha de llevar a cabo en los centros de menores con problemas de conducta.
María Asunción García ha empezado hablando de que las primeras 48 horas de un menor en el centro “son cruciales para su futuro y recuperación”. El tiempo que disponen para trabajar con ellos es límite, dado que la mayoría tienen 16 o 17 años, y a los 18 dejan de ser tutelados. Es entonces cuando pueden pasar a pisos de ‘Alta intensidad’, pero han de cumplir unos requisitos: estar documentados, conocer el idioma y tener buen comportamiento en el centro. “Esto les angustia muchísimo e incluso complica su periodo de adaptación”, ha señalado. Además, ha opinado que el plan de intervención han de elaborarlo “las personas que los conocen”, con la participación activa de los jóvenes y su familia, algo que consideran vital para que puedan cumplir sus objetivos.
Por su parte, la psicóloga clínica ha apuntado la heterogeneidad de tipologías con los que cuentan en el centro: desde menores muy conflictivos y problemas de conducta, hasta otros con una patología psiquiátrica. Todo ello confluye en una convivencia común por lo que, tal y como ha afirmado, requieren un tratamiento individualizado. “Para una intervención exitosa, es necesario asignarles los recursos más adecuados, no es cuestión de llenar vacantes”, ha reivindicado.

Manteniendo esta línea, el siguiente turno ha sido para la mediadora comunicativa, integradora social y coordinadora del Centro de Observación y Acogida para Menores Extranjeros No Acompañados ‘Marcilla’ de Ginso, El Ghlia Alal, que ha incidido en las dificultades para desarrollar una correcta gestión emocional. A esto no ayuda que “el personal educativo de los centros abarca demasiadas áreas, lo que limita trabajar el aprendizaje emocional de los menores'', ha criticado.
Alal ha expuesto que los problemas emocionales de los jóvenes “no se deben a una situación concreta, sino más bien a un proceso” en el que tienen que hacer frente a la ruptura con lo conocido y adaptarse a lo desconocido, a lo que se suman los riesgos físicos que pueden padecer durante el viaje migratorio. Cuando llegan al centro de acogida, necesitan un ajuste psicológico y una adaptación cultural. “Si no son capaces de hacerse al proceso residencial suele darse conflictividad y actuaciones vandálicas”, ha indicado.

El doctor en Psicología y en Ciencias de la Salud, director clínico de Recurra-Ginso y primer Defensor del Menor, Javier Urra, se ha ocupado de la clausura del webinar. Urra ha realizado una breve ponencia en la que ha recordado que, en España, hay 17.000 niños que han entrado en el sistema y se encuentran en centros de acogida: de ellos, el 73 por ciento están en residencias. “Es necesario que el Estado y la ciudadanía generen una red de apoyo y no haya riesgo de exclusión social”, ha reclamado. A su vez, ha pedido que no se politice la situación de estos jóvenes y se “luche para generar un apego fuerte en chicos que vienen con un apego debilitado”.
Como ya es habitual, Constantino Mediavilla ha puesto el broche final agradeciendo a los ponentes y asistentes virtuales su participación, y ha avanzado que el próximo jueves 15 de diciembre tendrá lugar el próximo webinar.