www.madridiario.es

Madrid sigue en la UCI

miércoles 12 de mayo de 2021, 19:08h

El 12 de mayo se ha celebrado el Día Internacional de la Enfermería coincidiendo con la fecha del nacimiento de Florence Nightingale, nacida en 1820. Según narran las crónicas, Nightingale es considerada la fundadora de la enfermería moderna. Gracias a ella se establecieron métodos estadísticos de servicios sanitarios y epidemiología. Se convirtió en una verdadera leyenda al convertirse en una enfermera voluntaria para prestar servicio asistencial a los soldados en batalla durante la guerra franco rusa en el año 1854. A partir de ese momento, y gracias a su empeño, mejoró la atención y la baja de los soldados combatientes. Para ello contó con la ayuda de 38 enfermeras más que reclutó para brindar asistencia sanitaria, lo cual resultó una verdadera hazaña revolucionaria, ya que se logró una notable mejoría de los heridos, así como una reducción significativa de soldados fallecidos por falta de salubridad y atención médica. Sin personal…, no hay enfermería que aguante.

La sociedad actual en todo el mundo debe tener una agradecimiento a las personas, fundamentalmente mujeres, que se dedican a la enfermería, más en estos terribles tiempos de pandemia. Y es que la pandemia sigue ahí aunque a muchas personas les parezca que no. Deseo que quien lea estas líneas se detenga a pensar en el siguiente párrafo, porque detrás de cada número hay personas, muchas de las cuales sufren lo indecible desde una UCI a la que llegan los ecos de inexplicable fiesta en las calles. Son los últimos datos oficiales de la Comunidad de Madrid, que ha notificado 1.402 casos nuevos de coronavirus, de los que 1.105 corresponden a las últimas 24 horas, y 18 fallecidos más en los hospitales, según el informe de la situación epidemiológica de este lunes, el último al que he tenido acceso antes de escribir este artículo.

Pero hay más. Y todo ello antes de que haya surtido efecto las fiestas callejeras del pasado fin de semana en las que se gritaba “¡Viva Ayuso, viva la libertad!” El número de hospitalizados se sitúa en 1.692 en planta y 506 en UCI. Además, el número de pacientes en seguimiento domiciliario por Atención Primaria asciende a 5.749. En el acumulado, la Comunidad de Madrid ha registrado 708.793 positivos, un total de 112.147 casos han requerido hospitalización, 11.337 han necesitado UCI y 98.154 han sido dados de alta por los hospitales. Atención Primaria ha realizado seguimiento domiciliario de 804.060 pacientes. Respecto a los fallecidos, Sanidad Mortuoria ha contabilizado un total de 23.927, de los cuales 5.066 han sido en centros sociosanitarios, 17.473 en hospitales, 1.358 en domicilios y 30 en otros lugares. En la Comunidad de Madrid la incidencia a 14 días es de 291,73 por cada 100.000 habitantes y se sitúa en el segundo puesto únicamente superada por el País Vasco (387,75). De las 2.768 personas diagnosticas de Covid-19 en el último día, 1.099 se han localizado en Madrid.

Acabamos de salir de unas elecciones autonómicas en la que los expertos aseguran que la vieja tendencia de fidelidad de voto se diluye y que la influencia de la campaña ha sido enorme. Por mucho que algunos lo deseáramos poco se ha hablado de Madrid en una campaña que se rompió al poco de comenzar. Poco se ha hablado en la campaña de los evidentes déficits de la sanidad pública en el escenario de los datos del párrafo anterior. Poco se ha hablado de la falta de dotación a la atención primaria, que sigue masificada y desbordada, que está dando citas con una espera de quince días.

Poco se ha hablado de denuncias como la realizada en la segunda ola de la pandemia, en octubre por la Federación Regional de Sanidad de CCOO de Madrid, que ahora es atendida y por la que la Inspección de Trabajo ha remitido un requerimiento a la Dirección del Hospital 12 de Octubre en el que advierten de que se ha producido una acumulación excesiva de residuos peligrosos durante la pandemia, en lugares no previstos, que podrían suponer un riesgo para la salud del personal y por tanto de sus contactos.

En la campaña se ha mancillado la palabra “libertad” vaciándola de contenido. En la campaña, la presidenta Ayuso explicaba en los mítines que “ella hace lo que le da la gana”; en la campaña se identificó por parte del PP libertad con beber e ir a “tomar cañas”, que decía el alcalde Almeida. Tras las macrofiestas callejeras del pasado fin de semana el alcalde de la capital da un giro de 180 grados pidiendo responsabilidad y explicando que los botellones (cuya prohibición es competencia municipal) no son libertad.

Si el alcalde se hubiera encargado de explicar durante la campaña electoral lo que es la palabra libertad y no haberse unido al discurso gamberro de la presidenta regional en funciones, Isabel Díaz Ayuso, se habrían evitado o reducido en grado sumo, las vergonzosas imágenes del fin del estado de alarma. Cabe señalar que no se han producido más que en unas pocas ciudades de España y que no cabe achacárselo ni a toda la juventud ni solo a la juventud. Sí, en cambio, a personas seguidoras de Ayuso.

Que Ayuso haya ganado las elecciones no obsta para que tenga un cheque en blanco para seguir jugando con nuestra salud, con nuestras vidas. Los millones de euros recibidos por la Comunidad de Madrid desde el Gobierno de España no han llegado a la imprescindible Atención Primaria. Los centros de salud siguen funcionando con escasez de recursos humanos y los Servicios de Urgencia de Atención Primaria (SUAP) permanecen cerrados. Miedo da leer que ya ha determinado la presidenta en funciones privatizar los fondos que llegarán de Europa…

Pero es que tampoco ha llegado el dinero a Salud Pública, cuya labor es determinante en una pandemia. Además, permanecen cerradas camas de UCI en hospitales públicos a la vez que se habilitan salas de reanimación, quirófanos y otras dependencias para atender pacientes que necesitan un respirador. Aunque nadie se esté enterando, sigue en la Comunidad de Madrid la estrategia de confinamientos perimetrales con medidas restrictivas. Un rotundo fracaso que todo el mundo evita comentar.

Esperamos que algún día haya en Madrid unos presupuestos basados en el sentido común. No es de recibo que en 2019 el gasto en Madrid fue de 1.340 euros /habitante año, siendo la media nacional de 1.486 euros y por ejemplo en Extremadura de 1.682 euros/ habitante año. Un presupuesto no sólo mayor, sino también más equilibrado y que garantice que la Atención Primaria en la Comunidad de Madrid y que pase de suponer sólo el 11.2% del gasto total (la cifra más baja en todo el país) para llegar al 25% del total de gasto sanitario público.

Y para que eso sea posible, la región tienen que terminar con los regalos fiscales que hacen perder más de 4.000 millones de euros todos los años a la Hacienda Pública. La OCDE considera a la Comunidad de Madrid un ejemplo de “paraiso fiscal interno” donde se empadronan los multimillonarios españoles trasladandose de otras CCAA, han crecido un 10% los ultimos cinco años. El FMI, la OCDE, Biden y las organizaciones internacionanes que no son precisamente ONGs, no se cansan de alertar sobre el problema de la desigualdad y recomendar el aumento de la responsabilidad fiscal a las rentas altas y los grandes patrimonios, de aconsejar reforzar imposiciones como el Impuestos de Patrimonio o el Impuesto de Sucesiones. La fiscalidad es la clave del presente y del futuro de reconstrucción, a la vez, que se amortizan las deudas contraidas con la pandemia.

La mayoría ha hablado a través de las urnas el pasado 4 de mayo. Quizá ha faltado hablar de los problemas de verdad del Madrid de hoy y del Madrid del futuro. Quizá el ruido no permite hablar, escuchar y hacer pedagogía. Y sin embargo, el futuro reclama enfrentar esos problemas con planificaciones a medio y largo plazo que necesitan consensos políticos y acuerdos sociales.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

1 comentarios