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Ovejas pastando en la Casa de Campo.
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Ovejas pastando en la Casa de Campo. (Foto: Chema Barroso)

La nueva PAC remata a ganaderos y agricultores, aún sin recuperarse de Filomena

domingo 14 de febrero de 2021, 08:48h

La crispación entre los ganaderos y agricultores madrileños ha alcanzado su cota máxima en los últimos días. El nuevo reparto de la Política Agraria Común (PAC), fijado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y aplicable desde el 1 de febrero, ha levantado ampollas en el sector primario, que considera que las nuevas condiciones impuestas supondrán el cierre para muchas explotaciones que verán reducida la cuantía a percibir.

El Consejo de Ministros aprobó el pasado 26 de enero un Real Decreto que define la aplicación de la PAC para el bienio 2021-2022. Hasta ahora, las ayudas se otorgaban en función de unos derechos específicos establecidos por actividad y región productiva concreta. Sin embargo, la nueva normativa prevé una convergencia que equipare los valores de los derechos a fin de que se aproximen a valores unitarios medios. Así, el importe de la subvención queda supeditado al número de hectáreas de las que disponga el productor.

Desde la Unión de Ganaderos, Agricultores y Silvicultores de la Comunidad de Madrid (Ugama) denuncian que "minifundios y latifundios tendrán que competir en igualdad de condiciones". En consecuencia, los pequeños negocios agrarios familiares, "que evitan que se vacíen los pueblos", se convertirán en los grandes afectados. En concreto, el sector lácteo y la ganadería de montaña, vinculados a una menor extensión de terreno, se enfrentan a una importante merma en las ayudas.

La Unión Europea permite a los países no acometer esta convergencia de manera obligatoria hasta 2023, año en que entrará en vigor el nuevo marco de la PAC. Sin embargo, España ha preferido adelantar el proceso y aplicar las nuevas medidas en los dos años de transición. En una entrevista en Diario de Sevilla, el secretario de Agricultura y Alimentación, Fernando Miranda, justificó esta cuestión en que "el Gobierno solo sigue las recomendaciones de la Comisión Europea para cumplir un preceso que en la mayoría de los estados miembros ya ha concluido".

Alfredo Berrocal, presidente de Ugama, critica que esta determinación "fuera de contexto" se haya adoptado "sin avisar" y advierte que los los ganaderos y agricultores regionales no descartan movilizaciones si la situación epidemiológica da una tregua. Tal como explica a Madridiario, de las 7.000 solicitudes de la PAC que se presentan en la Comunidad de Madrid cada año "solamente 2.000 se corresponden con profesionales dados de alta en la Seguridad Social agraria".“Habrá explotaciones ganaderas activas que perderán más del 50 por ciento de su bolsa PAC, mientras que los agricultores de sofá y grandes perceptores pueden incluso aumentar sus ingresos", se queja.

Así, la organización agraria cree que esta reforma solo beneficiará a grandes terrratenientes como bancos, que cuentan con grandes fincas embargadas, o incluso el propio Gobierno regional, que se embolsa más de seis millones de euros por las parcelas públicas. "Por contra, le van a quitar ayudas a productores de leche que se levantan a las 5 de la mañana y a las 10 de la noche siguen trabajando", señala Berrocal.

Este lunes, Ugama mantendrá un encuentro con el director general de Agricultura de la Comunidad de Madrid en la que se abordará esta problemática. Según trasladan fuentes de la Consejería de Medio Ambiente a este medio, el Ejecutivo regional se alinea "en contra de este decreto" al considerar que "no hay consenso con las comunidades autónomas". Por ello, aseguran que se posicionan "clarísimamente" con los ganaderos y agricultores madrileños.

A la espera de ayudas por el temporal

En paralelo, el sector primario madrileño combate otro frente aún abierto: las pérdidas millonarias ocasionadas por la borrasca Filomena a principios de enero. La Consejería de Medio Ambiente ha cuantificado los daños en el campo en cerca de 46 millones de euros, en los que se engloban la reducción de cosechas, la pérdida de animales y productos y los desperfectos en instalaciones.

El departamento que dirige Paloma Martín anunció a finales de enero la aprobación de un paquete de medidas por importe de 16 millones en apoyo al sector. Entre estas sobresale un bloque de 10,5 millones para reponer y modernizar las infraestructuras y maquinaria afectadas por la nevada y otra dotación de 2,7 millones para facilitar la contratación de seguros agrarios y financiar a pymes y autónomos a través de avales y préstamos. Asimismo, la Comunidad se comprometió a diseñar ayudas concretas para el sector del olivar, incluyendo la donación de 15.000 plantones y el impulso a la solicitud de la Denominación de Origen Aceite de Madrid.

Sin embargo, las asociaciones agrarias consideran insuficiente este apoyo. Ugama denuncia que "la mayor parte del esfuerzo económico del Ejecutivo madrileño es el resultado de sumar los presupuestos de ayudas que viene convocando habitualmente, con o sin borrasca Filomena". Además, afean al Gobierno autonómico su negativa a modificar el Plan de Desarrollo Rural para que recoja una medida específica para la reconstrucción del potencial de producción agrícola dañado por desastres naturales y catástrofes.

La Union de Pequeños Agricultores (UPA) se ha manifestado en líneas similares y consiguió que el PSOE presentase una Proposición No de Ley (PNL) en la Asamblea de Madrid en la que incluía la solicitud de una línea urgente de crédito para paliar las consecuencias del temporal o la firma de un convenio con Agroseguro que haga más accesibles los seguros. La proposición salió adelante, pero contó con el voto en contra de PP y Ciudadanos, una circunstancia que "lamenta profundamente" la organización, que recuerda que "los destrozos de Filomena no se han derretido con la nieve".

Por su parte, fuentes de la Consejería de Medio Ambiente hacen hincapié en que las ayudas comprometidas "vendrán muy bien a los agricultores y ganaderos hasta que el Ministerio saque las compensaciones por zona catastrófica". Así, aseguran "no tener margen" para implantar otra línea de subvenciones hasta que el Gobierno central tramite esta declaración y reparta los fondos que corresponden a Madrid.

Este horizonte incierto para la recepción de las ayudas preocupa a Ugama. "No sabemos siquiera si van a llegar algún día", lamenta Alfredo Berrocal. Hasta que la burocracia se resuelva, los afectados deberán asumir la reconstrucción de sus negocios de su bolsillo, así como abonar el coste de los informes periciales para tasar los daños. Entre estos, no solo se encuentran los directos, sino también otros indirectos, como la sobrealimentación del ganado.

Según relata Berrocal, las lluvias casi ininterrumpidas de las últimas semanas en la Sierra no permiten mover a los animales y esto duplica el gasto en pienso, "que tiene un precio disparatado". Los costes de producción no dejan de crecer y la crisis derivada del Covid ha disminuido el precio de la carne. La convergencia de la PAC los asfixia por otro frente y a algunos comienzan a no salirles los números.

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