La Comunidad de Madrid convocó el pasado día nueve una nueva línea de ayudas para los ganaderos en la adopción de medidas preventivas frente a los ataques de lobos y perros asilvestrados. La orden incluye el reembolso de las inversiones ya realizadas por los ganaderos en el año 2022 por la compra de collares con GPS, vallados perimetrales fijos y móviles, o la adquisición y mantenimiento alimenticio de mastines, entre otras.
La dotación de la convocatoria, que viene recogida en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, es de 200.000 euros para el ejercicio de 2023 y los beneficiarios deberán ser titulares de explotaciones ganaderas de animales de las especies bovina, ovina, caprina y equina, en régimen extensivo, que se encuentren dentro del ámbito territorial de la Comunidad de Madrid. Además, a excepción de las explotaciones de nueva creación, deberán haber comunicado previamente a la Administración ataques de lobos y perros asilvestrados.

El sector ganadero denuncia una "auténtica decepción" al conocer los detalles de estas ayudas y tras las buenas expectativas que decían tener después de la última Mesa del Lobo celebrada en julio del año pasado. Alfredo Berrocal, presidente de UGAMA, asegura en declaraciones a Madridiario que esta orden "llega a toro pasado y ni siquiera sabíamos si iba a salir". Desde su organización se quejan de que han tenido que realizar un desembolso previo sin tener la garantía de si luego recibirían la subvención. "La administración tiene que hacer llegar el importe íntegro de las pérdidas ya que son los dueños de los lobos, estamos hablando de que entran a la fincas y se comen nuestros animales", asegura Berrocal.
"La orden llega a toro pasado y no sabíamos si iba a salir"
Otra de las críticas que vierten sobre la orden es que se ha emitido sin contar con su opinión. "No se nos mandó un borrador o información previa para escuchar nuestra opinión. No sabemos cómo se ha elaborado el listado de baremos ni en función de qué", denuncia el presidente de UGAMA. Habla del listado de municipios que puntúan para la subvención que, según los ganaderos, no se adapta a la realidad y el riesgo de sufrir uno de estos ataques. "La orden es una chapuza, Horcajuelo de la Sierra -uno de los pueblos con más ataques y situado en plena Sierra del Rincón- ni siquiera aparece en el listado de municipios con riesgo de ataques de cánidos y otros tan dispares como Madarcos y San Sebastían de los Reyes aparecen con la misma puntuación", insiste Berrocal.
En UGAMA se muestran en total desacuerdo con estos baremos que "están hechos en un despacho de la calle Alcalá sin conocer la realidad del campo". Tachan a esta orden de ser un lavado de cara del Gobierno regional en vista de las próximas elecciones y sienten la decepción de una iniciativa que "podría haber sido muy positiva después de 10 años de espera". El pasado martes 16 de enero mandaron una carta a la Consejería de Medio Ambiente solicitando una reunión para contemplar una orden más garantista y efectiva. Si consiguen este objetivo, ofrecen "el apoyo y la difusión necesaria entre ganaderos para ayudar a la tramitación de las ayudas".
"UGAMA conocía la ayuda y no realizó ninguna aportación"
Sin embargo, desde la Comunidad de Madrid aseguran que "UGAMA conocía desde julio la nueva línea de ayudas y no realizó ninguna aportación". La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Agricultura recuerda que esta nueva ayuda es complementaria a otras dos líneas que ya existen: una dirigida a paliar los daños producidos por lobos, buitres y perros asilvestrados y otra línea para medidas no productivas que se convocará en las próximas semanas y multiplicará por dos su importe.
Desde el Gobierno regional reiteran "su compromiso con el campo y con el sector primario" y recuerdan que "la Comunidad de Madrid aprobó el Plan Terra, un documento pionero de ayuda al sector primario y a la industria agroalimentaria dotado de más de 100 millones de euros para poder impulsar nuevas ayudas para los trabajadores del campo".
Dificultad para que las pérdidas sean reconocidas

Los guardas forestales tienen que encontrar el cuerpo del animal para que sea reconocido en las líneas de ayudas. Este es uno de los problemas con los que se ha topado Enrique de los Nietos, propietario de una explotación en Madarcos. "A lo que los guardas se ponen a buscar al animal, la colonia de buitres cercana a mi explotación ya ha hecho desaparecer el cuerpo", nos cuenta Enrique.
Este ganadero también advierte de que, aunque se trata de un problema persistente en el tiempo, últimamente se ha visto intensificado: "A pesar de tener cinco perros de defensa, desde agosto me han matado unas diez cabezas además de abortos, vacas cojas, orejas arrancadas... A mis vecinos les sucede lo mismo. Cuando oigo el aullido de los lobos, salgo con mi vehículo a pasar la noche en la dehesa, así escapo del insomnio y evito un posible ataque". La presencia de lobos es cada vez más frecuente y este año han llegado a aparecer cerca de cascos urbanos y a plena luz del día, como sucedió en septiembre en la localidad de Buitrago.