La llegada del periodo estival en sectores prioritarios como el de los cuidados, donde la exigencia en esta época es similar a la del resto del año, constituye todo un reto cuando llega la hora de cuadrar las vacaciones de los empleados y organizar las suplencias manteniendo el servicio que exige la atención a personas con alta vulnerabilidad. Es el caso de las residencias de mayores, donde en circunstancias normales el número de profesionales ya está ajustado al máximo y cualquier baja o libranza puede trastocar la atención que requieren los residentes. Este año, además, el desafío es doble porque en muchos centros no solo falta el remplazo para cubrir ausencias puntuales, sino que la plantilla ha mermado al tener que prescindir de los trabajadores interinos cuyas plazas han salido a concurso.
Esta situación, calificada de “grave” por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), el sindicato más representativo en las administraciones públicas, les ha llevado a convocar esta semana una concentración frente a la sede de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS). Con esta movilización buscaban visibilizar esta problemática y exigían a la Administración regional soluciones urgentes para la “escasez de personal” y el “deterioro progresivo del servicio que reciben miles de mayores”, un problema que, de no abordarse con seriedad, creen que podría llegar a convertirse en “una emergencia social”.
“No es un problema por el verano, es un problema que se ha agudizado ahora, pero que se viene sufriendo desde hace tiempo”, remarca Javier Prieto, responsable de políticas sociales de CSIF. ”La falta de cobertura de puestos estructurales y las bajas se les han juntado con los procesos selectivos, es decir, se está incorporando gente de procesos selectivos, pero están quedando desiertos muchos puestos y se está cesando a muchos interinos”, añade Prieto.
Un problema generado por el proceso de estabilización
Fuentes de la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales atribuyen esta situación a la estabilización laboral. “La normativa europea y nacional obliga a realizar el proceso de estabilización de personal, en el que hay que cesar obligatoriamente a todos los interinos, haya o no ocupado el puesto el trabajador fijo” y remarcan que no es un caso único el de Madrid, sino que “esta normativa es igual para toda España”.
El Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid publicaba recientemente la última adjudicación de plazas para técnicos en cuidados auxiliares de Enfermería (TCAE), personal auxiliar de servicios (PAS) y profesionales de Enfermería. Según advierte el sindicato, más de seiscientas plazas han quedado vacantes en esta nueva adjudicación, alrededor de 200 puestos en cada categoría laboral.
La solución a corto plazo para cubrir esos puestos, al menos temporalmente, podría estar en una bolsa de empleo, que es el primer mecanismo de contratación, pero no hay candidatos por la “falta de previsión de la Administración” que no ha publicado bolsas de empleo desde 2016. “Los sistemas de provisión están agotados”, certifica el representante de CSIF. “En la última reunión paritaria, desde Planificación de efectivos nos dijeron que se van a publicar las bolsas a lo largo de julio, agosto y septiembre, pero es que ya vamos tarde”, se lamenta.
“Los sistemas de provisión están agotados”
Al no haber candidatos disponibles por esa vía, se tiene que recurrir al Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE) con quien “las contrataciones son a cuentagotas”. Según Prieto, les están enviando candidatos solo para cubrir el 50 por ciento de las peticiones. Las propias gestiones administrativas llevan su tiempo y van a un ritmo incompatible con la urgencia de dotar el servicio de personal suficiente. “Ellos tienen que revincular todos esos puestos desiertos para poder hacer contratos con cargo a ofertas de empleo. Pero eso lleva tiempo. Y es lo que decimos, que no hay una planificación. Si vosotros ya estáis viendo en la evolución de un proceso selectivo que se os van a quedar muchas plazas vacantes, tenéis que articular una planificación”, reprocha el representante de CSIF.
Desde la Consejería aseguran que “la Comunidad de Madrid está trabajando en cubrir los puestos vacantes lo antes posible”, para paliar en la medida de lo posible las molestias generadas por esta normativa.
Grandes residencias, las más afectadas
Esta falta de cobertura supone, a juicio de CSIF, un golpe directo a la calidad asistencial en residencias públicas clave. Mencionan como ejemplo la Francisco de Vitoria en Alcalá de Henares, la de Arganda del Rey o la Reina Sofía en Las Rozas, además de otros dos centros en Madrid capital, Doctor González Bueno y Nuestra Señora del Carmen.

“Las residencias grandes tienen aún más problemas, porque son poco atractivas para la gente, y más las que están fuera de la ciudad de Madrid; allí han quedado más puestos desiertos, la gente no las ha elegido porque no quiere ir allí, entonces presentan un déficit mayor que a lo mejor una residencia que es un poco más pequeña y está en Madrid, como puede ser La Paz, Goya o Vallecas”, apunta el responsable de políticas sociales de CSIF.
Sobre los efectos del cese de interinos en la calidad del servicio que denuncia CSIF, desde la Comunidad de Madrid subrayan que “los usuarios están correctamente atendidos y las ratios de personal están por encima de las legalmente establecidas”, una afirmación que contrasta con la visión trasladada por el sindicato, que vincula la falta de personal no solo a una peor calidad del servicio, sino a una sobrecarga y precarización de la labor del escaso personal que queda en activo.
El representante de CSIF admite que en un principio la ratio de trabajadores en las residencias públicas puede ser el adecuado, pero “la realidad es que tenemos estimado que de la plantilla estructural que acude diariamente a los centros de trabajo, hay una falta de cobertura de puestos en torno al 30 o 35 por ciento”. Ante este escenario, los trabajadores que sí acuden a su puesto tienen que asumir esas ausencias. El resultado, según apunta Prieto, es que “hay necesidades de servicio perpetuas, se incumplen las libranzas, las planillas, los cuadrantes de necesidades de servicio, no pueden conciliar, hay sobrecarga de trabajo, a lo mejor tiene que estar una TCAE con 30 residentes y eso es una barbaridad, esto afecta a la atención”.
Por todo ello, CSIF reclama un plan de choque inmediato por parte del Gobierno regional para revertir la situación, empezando por la dotación urgente de recursos humanos suficientes en todas las residencias y centros de atención social “antes de que el sistema colapse”.