Es común en los plenos la entrada y salida constante de ediles para atender a visitantes e interpelados, mantener breves reuniones, hablar por teléfono, dar declaraciones a la prensa o desayunar en el catering municipal. Es más, en la propia sala e, incluso, en sus propios asientos, los concejales mantienen conversaciones telefónicas, leen el periódico o consultan las redes sociales, a pesar de que la alcaldesa de Madrid abogó en su discurso de investidura por eliminar este tipo de prácticas y estar atentos a las sesiones.
La de Aguirre no es una actitud infrecuente, aunque nunca se había visto edil alguno en Cibeles que se sentara en el suelo del salón de plenos para hablar por teléfono. Fuentes populares explicaron que no le ocurría nada extraño a la edil para proceder de esa manera.
Hay que reseñar que los concejales calculan bien, en general sus entradas y salidas, ya que los equipos de los partidos, que se sitúan en la planta -1, bajo el hemiciclo, tienen calculados tiempos y estrategias de voto en cada sesión. Es por ese motivo que se busca cumplir con los 'quorum' plenarios para la toma de decisiones, sin que se conozcan, desde época de Alberto Ruiz-Gallardón, incidentes en este sentido.