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Los vendedores de droga abren sucursal en el Ensanche de Vallecas
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(Foto: Asociación de vecinos del PAU del Ensanche de Vallecas)

Los vendedores de droga abren sucursal en el Ensanche de Vallecas

jueves 09 de julio de 2015, 05:12h
Un antiguo edificio del IVIMA en el PAU del Ensanche de Vallecas, situado entre la Gran Vía del Sureste y la calle de Eduardo Chillida, plagado de ocupas, se ha convertido en un auténtico 'centro comercial' de la droga, aprovechando que está situado en el camino que toman los toxicómanos hacia la Cañada Real. La asociación de vecinos denuncia que, desde el pasado puente de mayo, los yonquis se quedan drogándose en el barrio y es usual encontrar jeringuillas en parques y portales.

Es el penúltimo edificio antes de llegar a la Cañada. Tiene una fachada rotunda y de ventanas pequeñas desde donde alguien siempre vigila discretamente los movimientos en la calle. Cristales rotos, falsos techos reventados, puertas desvencijadas y un patio que es una boca de lobo. "El otro día robaron de todo en el chino y montaron una gran fiesta en el patio que acabó a tomatazos con la Policía. Aquí hacen lo que quieren y los agentes no se atreven a entrar". La que habla es Ana (nombre ficticio), una vecina que recibió un piso adjudicado del IVIMA y que aguarda desesperadamente a que el Gobierno regional le adjudique otra vivienda para escapar de la que se ha convertido en su cárcel. "Desde que el IVIMA vendió el bloque al fondo Encasa Cibeles, comenzaron los desahucios exprés y entraron los ocupas. Se han adueñado del lugar. Allí pueden comprar toda la droga que quieran y hay carreras de coches y peleas. Hace poco tuvieron un follón y uno de ellos se paseó por el edificio con un cuchillo para apuñalar a su adversario", añade Felipe (nombre ficticio), otro vecino del lugar que teme por su familia.

Según Enrique Villalobos, presidente de la asociación de vecinos del PAU del Ensanche de Vallecas, los toxicómanos comenzaron a aparecer por la zona en el mes de marzo, empujados por la presión policial sobre las cundas en la zona de Embajadores. Los yonquis comenzaron a venir en Metro hasta las estaciones de Las Cárcavas y Las Suertes y a cruzar hacia la Cañada. Ahora han venido para quedarse. "Desde el puente de mayo hemos comenzado a ver toxicómanos a acampar y pincharse en el barrio. Hemos encontrado jeringuillas en portales", prosigue Villalobos. Los vecinos detectaron la venta de droga en el edificio (llegaron a encontrarse dos kilos de estupefacientes guardados en un garaje) y se pusieron en contacto con los servicios municipales de mediación con drogodependientes, sin éxito. Según los vecinos, el comisario de Policía Nacional de Vallecas se reunió con ellos y les dijo que no había constancia de venta de drogas en el inmueble, aunque la Jefatura ha aumentado la presencia de agentes en el ámbito. Sin embargo, la situación no remite. De hecho, se está trasladando como un goteo a otros bloques de la zona. La asociación , a través de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) ha trasladado el problema al Ayuntamiento de la capital para que tome cartas en el asunto de manera urgente.

El edificio sirve de parada técnica o de 'supermercado' más accesible que la Cañada a los toxicómanos, a los que los vendedores les han permitido usar sofás que han puesto en la calle para pincharse, así como los soportales y los garajes, donde los adictos se refugian de la ola de calor y de las miradas de los pocos curiosos que se aventuran por esa zona del barrio. Los parques cercanos parecen devastados por una huelga de basuras radical. Los operarios de limpieza confiesan que son seis para limpiar todo el PAU, que se encuentran a menudo con jeringuillas en los parques y que muchos de estos vecinos tiran la basura por las ventanas de los pisos, y que no consiguen mantener el barrio limpio desde que se eliminó el equipo nocturno de recogida y se produjo la reducción de plantilla.

Javier (nombre ficticio) vive de ocupa en el bloque. Asegura que en el edificio no se venden drogas y entiende que algunos vecinos puedan estar molestos con que hayan entrado en algunos pisos. "Si no tenemos trabajo, ni dinero, tenemos que entrar en una casa vacía porque no podemos dejar a nuestros hijos en la calle", incide. Julia (nombre ficticio) es una toxicómana que se gana su dosis pidiendo al otro lado del Ensanche, sin meterse con nadie. Hace todos los días el camino a la Cañada y confirma a este periódico digital que en el edificio se venden estupefacientes. Lola (nombre ficticio), vecina del inmueble, explica que vive con miedo a salir de su casa y que, cuando vuelva, haya gente en su interior. "Hay familias que tienen ocupados hasta tres pisos: uno para hacer la vida normal, otro para la venta y otro para las fiestas. Cuando les desahucian de uno, trasladan los muebles a otro, y así sucesivamente", concreta.

Algunos vecinos hablan de que se trata de la segunda fase de un 'mobbing' inmobiliario para poder especular rápidamente con un edificio público comprado por un fondo buitre a precio de saldo. Otros, de un problema que está desangrando el barrio, porque todas las calles de los embalses (especialmente, en el triángulo formado por las calles Antonio Gades, la estación de Valdecarros y esta 'fortaleza de la droga') están sufriendo las mismas condiciones de vida y de delincuencia. Otro vecino concluye: "Nosotros acabamos yéndonos o nos echan y ellos se quedan, y la propiedad no hace nada, a pesar de que conoce el problema".
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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    511 | Vanesa - 02/12/2015 @ 09:43:31 (GMT+1)
    GUETO DE VALLECAS.
    Voy a dar mi opinión basándome en mi propia experiencia. No quiero dar pena y no quiero que nadie tenga lástima de mí. Voy a contar y constatar una realidad.
    Mi hijo es drogadicto y desde hace más de un año lucho junto con su madre por sacarle de ese tremendo mundo. Decir que la droga mata es una obviedad, pero no lo es tanto si digo que la policía conocía este gueto desde hace mucho tiempo. Por lo menos tanto tiempo como el que mi hijo lleva tomando coca. Es decir, más de un año. Yo he ido personalmente a pagar una deuda de 80€ al queto que hoy dicen haber desmantelado para que no le dieran una paliza a mi hijo pues le estaban amenazando. Hace más de un año que la policía conocía ese sitio. Estando mi hijo dentro la policía ha entrado y visto como había jóvenes consumiendo y comprando. No se llevaron a nadie detenido, no hicieron nada.
    Por ello me indigno al leer en todos los medios de comunicación que han publicado esta noticia lo siguiente:
    " Durante el pasado mes de septiembre los agentes tuvieron conocimiento de la existencia de este punto de venta".
    Entiendo que esto último que entrecomillo, y que aparece en todos los medios, es porque el comunicado de la policía así lo decía. Pues bien, eso es "presuntamente" falso. ¿Porqué han dicho esto?, ¿porqué no se hizo nada antes?. Son preguntas que me hago y prefiero no contestarme.
    El periódico La Razón dice hoy: "Era el caso de una vivienda de Puente de Vallecas, una narcosala que traía de cabeza a los vecinos del número 11 de Pico Cejo y que fue «reventada» la semana pasada por los agentes de la comisaría de Puente de Vallecas". Este sitio es el que yo conozco y llevaba funcionando mucho tiempo y la policía lo conocía mucho antes del mes de septiembre.
    La lucha cuando se tiene un hijo drogadicto es desoladora. Todos los días te levantas con lo mismo en la cabeza y nunca tienes la seguridad de que tu hijo no vuelva a recaer. Pero cuando se trata de buscar ayuda esto se convierte en una pesadilla, en algo absolutamente inhumano. Nadie, absolutamente nadie te ayuda. Las administraciones no quieren saber de tí nada de nada. No obstante tengo que agradecer a los funcionarios de los Juzgados de Ventura Rodriguez el apoyo y la solidaridad que nos dieron, informándonos de cómo podíamos ingresar a nuestro hijo en algún sitio aunque él no quisiera. De igual forma tengo que manifestar mi más profundo desprecio a determinados "profesionales" que trataron a nuestro hijo por cuatro veces en el servicio de urgencias del Hospital Gregorio Marañón. En una ocasión fuimos porque nuestro hijo tuvo un amago de suicidio (así figura en el parte médico). Pedimos que le ingresaran y que le tuvieran en observación. La psiquiatra de guardia dijo que no era necesario, que el chico estaba bien y que lo que tenía que hacer era no drogarse más. El resto de veces que fuimos el trata fue penoso, prácticamente vejatorio. Nos trataron en algunos momentos como chusma.
    Habrá quien diga que lo que teníamos que haber hecho es educar mejor a nuestro hijo (ya me lo han dicho en alguna ocasión). A estas personas no les deseo que se encuentren en una situación como la nuestra. Tengo un amigo con 5 hijos, uno notario, otro abogado del estado y el otro tiene su propio despacho. De los 5 hijos dos se murieron por la puñetera droga.
    Estoy seguro que algún fallo habremos tenido, pero también creo que no más que otros. Hemos intentado que sea un chaval como muchos otros y que tuviese una vida normal. Las cosas no han salido como hubiésemos querido pero no por eso le queremos menos, creo que incluso al contrario.
    Para terminar decir que lo que me da pena es la sociedad en la que vivimos. Una sociedad que aparta la vista de estos problemas y que no pone los medios necesarios para resolver problemas reales de la naturaleza expuesta. Hoy nos encontramos con que en España hay un 50% de paro juvenil y más de un 30% de abandono escolar (es decir, al borde del analfabetismo); ¿hay realmente tantas familias que no desean lo mejor para sus hijos?. Lo que creo es que en este país hay tanta corrupción en todos los estamentos que cortar por lo sano determinadas cuestiones no interesa.
    Gracias por dejarme dar esta opinión.

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